La Virgen de los Dolores se queda en casa por la lluvia

El sacerdote Antonio Matilla, durante la llamada de honor en la capilla de la Vera Cruz. /MANUEL LAYA
El sacerdote Antonio Matilla, durante la llamada de honor en la capilla de la Vera Cruz. / MANUEL LAYA

El rezo de los siete dolores de María se celebra en el templo tras la llamada de honor de Antonio Matilla

EVA CAÑAS / WORD

La lluvia incesante que caía sobre la ciudad minutos antes de las ocho y media de la tarde ya presagiaba que la procesión no saldría a la calle. Y así fue. A pesar de que en un primer momento, el capellán de la Cofradía, Pedro López, anunciaba en la capilla que salían a la calle.

Antes de su suspensión final tuvo lugar la llamada de honor, que como recordó el presidente de la cofradía decana, Antonio Santos, corría a cargo del párroco de La Purísima, Antonio Matilla, con motivo del IV Centenario del Voto en Defensa de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, formulado en 1618, y titular de esta hermandad.

Este sacerdote diocesano se dirigió al público presente en la capilla de la Vera Cruz, un templo que por primera vez en una Semana Santa no tenía la reja habitual ni estaban presentes las Esclavas del Santísimo Sacramento. Matilla agradeció el gesto de la cofradía en su nombre y el de su compañero en La Purísima, Policarpo Díaz:«Agradecemos este honor», y aunque reconoció sentirse acatarrado, quiso resaltar que mayor dolor sufrió Jesús en la Cruz, «y en su corazón María». En este sentido, remarcó que desde la Iglesia intentan seguir su ejemplo a través de la Unidad Pastoral que dirigen.

Al respecto, recordó que entre todas las iglesias que conforman la Unidad están presentes un total de nueve cofradías, hermandades y congregaciones. Antonio Matilla reconoció también que entre sus cometidos está «servir a Jesús durante todo el año», y que en este caso, con lluvia o sin ella, podía rezar.

Tras sus palabras, Matilla se acercó al paso de la Virgen de los Dolores para dar dos toques con el llamador, tras los cuales, los cofrades de la Vera Cruz colocaron sus hombros en los banzos para mecer suavemente a la imagen.

En un primer momento, la idea era salir a la calle en procesión, pero al abrir las puertas de la capilla comprobaron la intensa lluvia que caía en ese momento y cómo el público ya se protegía debajo de sus paraguas. El presidente de la Vera Cruz anunciaba una espera de cinco minutos para tomar una decisión definitiva, ya que las primeras previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) les habían asegurado que no llovía. Pero pasado ese tiempo y ver que el agua no dejaba de caer, Antonio Santos comunicó a los allí presentes que la procesión no saldría a la calle, y que el acto del vía matris (previsto en la plaza de San Benito), se celebraría en el interior del templo.

Para ello, los hermanos del paso de la Virgen de los Dolores colocaron la imagen junto al altar, y antes de comenzar el rezo de las siete dolores de la Virgen, las puertas de la capilla se abrieron para dejar entrar al público que aguardaba en la calle.

Debido las dimensiones del templo, enseguida se llenó de gente que quería ver a la imagen y escuchar la meditación de los siete dolores de la Virgen, que fueron leídos por diferentes integrantes de la hermandad: la profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús; la huida a Egipto con Jesús y José; la pérdida de Jesús; el encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario; la crucifixión y la agonía de Jesús; la lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto y el entierro de Jesús y la soledad de María.

Como ya estaba previsto para el acto central en la calle, el coro de la Cofradía de la Vera Cruz contó diferentes piezas apropiadas de la Virgen María, como el Stabat Mater, entre otras, ubicados para la ocasión, en la parte del coro de la capilla. Los hermanos de la cofradía en esta ocasión no visten con el hábito azul que les distingue ya que esta procesión del Viernes de Dolores tiene un carácter popular, y en la que también pueden participar gente que tiene devoción a la imagen aunque no pertenezca a la Vera Cruz. La imagen de la Virgen de los Dolores lucía ayer flores blancas y estaba alumbrada por luz natural con cuatro faroles. Esta talla de Felipe del Corral representa los siete dolores de la Virgen con las espadas que lleva clavadas en su pecho, a los pies de la Cruz.

Pero en esta ocasión, no pudo salir a la calle para transmitir el dolor de una Madre a lo largo de la vida de su hijo, con especial importancia al tiempo vinculado a la Pasión. Desde el año 2015, en lugar de rezarse los siete dolores a lo largo del recorrido, la directiva decidió centrarlos en un acto en la plaza de San Benito para que pudiera presenciarlo un mayor número de gente. El acto del vía matris se cerro ayer con el canto de la Salve.

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