Las Llagas de Jesús identificadas muy vivas en los tiempos actuales

El sacerdote Ángel Martín, leyendo la primera de las llagas anoche en Ciudad Rodrigo. /S.G.
El sacerdote Ángel Martín, leyendo la primera de las llagas anoche en Ciudad Rodrigo. / S.G.
CIUDAD RODRIGO

Ciudad Rodrigo sumó ayer esta nueva procesión en la que se hicieron cinco paradas donde se leyeron textos del obispo

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

El aspecto más novedoso de esta Semana Santa mirobrigense llegó en la noche de ayer, Martes Santos, con la celebración de una nueva procesión, la de las Cinco Llagas de Jesús que organizó la Cofradía de la Ilustre Santa Cruz. El punto de partida y de regreso fue la iglesia de San Pedro-San Isidoro y a lo largo del recorrido se dio lectura a un texto firmado por el obispo, Raúl Berzosa, que se encargó de transmitir a los presentes el sacerdote y presidente del Cabildo de la Catedral, Ángel Martín Carballo. Cada una de las paradas, cinco, representó una de las llagas, la primera, «los niños no nacidos y la infancia maltratada». En palabras del obispo, «esta primera llaga nos habla de que la familia atraviesa hoy una crisis profunda y sufre fragilidad. Ya no es en muchos casos el santuario sagrado ni guardián de la vida desde el inicio hasta el final».

Identificó la segunda de las llagas con «la trata y explotación de mujeres y el turismo y comercio sexual». Según se pudo escuchar, «el Papa Francisco nos ha recordado que aunque hoy no exista legalmente la esclavitud, sí existen múltiples rostros de esclavitud nuevos: trabajadores y trabajadoras, incluso menores oprimidos; las condiciones de vida de los emigrantes; las personas obligadas a ejercer la prostitución, entre las que hay muchos menores y que son verdaderos esclavos y esclavas sexuales».

Una tercera llaga fue para «las grandes masas de migrantes y desplazados» donde se recordó que «nuestra sociedad globalizada, inmersa en un nuevo cambio de época, ha generado y genera muchas grandes contradicciones» y por lo tanto, frente a los «palpables y acertados progresos» no se olvidan de aquellos que viven «de forma precaria y deciden emigrar de sus lugares de nacimiento, en busca de una vida mejor».

La cuarta llaga fue la de «las grandes bolsas de pobres, descartados y sobrantes del planeta» y con la que se refería a «los sufrientes crónicos a los que nadie atiende».

Como quinta llaga, se describió la situación de «las víctimas inocentes del terrorismo, guerras y violencias, y la destrucción ecológica de la Madre Tierra». En el texto del prelado se recogía que «redescubrimos que estamos inmersos en la tercera guerra mundial; guerra no de fronteras y naciones definidas sino de terrorismo selectivos, de luchas culturas y hasta religiosas». Por otra parte, el Martes Santo se completó con el besapiés de la Cofradía del Silencio y su posterior asamblea y la celebración de la Misa Crismal en la Catedral de Santa María a la que acudió la mayor parte del presbiterio.

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