Un barrio unido en oración ante la imagen de Jesús del Perdón

El Cristo del Perdón por una de las calles del barrio de Prosperidad./LAYA
El Cristo del Perdón por una de las calles del barrio de Prosperidad. / LAYA

La hermandad unida a la zona de Prosperidad realizó su procesión por sus calles, en esta ocasión sin indulto

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

Pasadas las siete y media de la tarde, la cruz guía de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón subía hacia el Camino de las Aguas, en las entrañas de un barrio que siente devoción por un Crucificado que tiene cobijo en el convento de las Bernardas, del que salió ayer a hombros de un grupo de hermanos.

Es la única de las procesiones de la Semana Santa que no baja hasta el centro de la ciudad sino que se queda en las calles de su barrio, donde también realizó el rezo del vía crucis en el parque que lleva el nombre de su imagen titular. En esta ocasión no contaron con el visto bueno del Consejo de Ministros para indultar a un preso, cuyo acto central suele hacerse en la plaza del Comercio. En esta ocasión, pasaron por delante sin parar en ese lugar.

En su cortejo, el primer paso que asoma por las calles de esta zona de la capital es el del Camino del Calvario, con su Cruz vacía y su sudario, y en el que se recuerda en diferentes capillas alrededor del mismo las 14 estaciones. Durante su rezo en el parque, se fueron iluminando. En la delantera del paso lucían dos lazos, uno negro, en recuerdo de los que ya no están, y otro de color azul, que simboliza el apoyo hacia las personas con autismo.

En esta ocasión no se celebró el acto del indulto en la plaza del Comercio

En esta ocasión, el acompañamiento musical del paso de Camino del Calvario fue la Agrupación Musical María Santísima de la Estrella.

El tramo del Cristo del Perdón iba precedido por una pequeña Cruz junto a dos banderas con el anagrama de esta hermandad de barrio. Detrás, ya desde unos metros antes ya se intuía la llegada de un penitente arrastrando una gruesa cadena en sus tobillos descalzos, atado con unos grilletes de cuero. Además, portaba una cruz de madera donde estaba anudado un lazo negro, señal de luto.

La fila de nazarenos de cirio caminaban con su capirote rojo delante del paso, de dos en dos, en una tarde aún iluminada debido al cambio de hora de la madrugada, con el que se roban horas de sol al día. Tampoco faltaba el olor a incienso que dejaba a su rastro el paso de este Crucificado de Bernardo Pérez Robles, datado en el siglo XVII.

Un lazo azul en ambos pasos mostraban el apoyo a las personas con autismo

Al igual que en el paso del Camino del Calvario, Nuestro Padre Jesús del Perdón también lucía los mismos colores de lazos, uno negro y el azul dedicado a las personas con autismo y a las que muestra su firme apoyo esta hermandad. A lo largo del recorrido por su barrio de Prosperidad siempre le aguarda un reguero de gente en búsqueda de los ojos del Cristo del Perdón, cuya advocación centra el mensaje que la hermandad quiere transmitir. De hecho, en el vía crucis que realiza en el parque, de forma simbólica el penitente se quita los grilletes para simbolizar el perdón que a veces hay que conceder.

Por otra parte, la hermandad siempre tiene un recuerdo especial para las religiosas que un día tuvieron su morada en el convento de las Bernardas, ahora ya vacío, y que desde la organización de Proyecto Hombre ya se contempla ubicar en sus dependencias parte de la actividad que realizan. Un acto más de fe vinculado a lo social.

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