El Norte de Castilla

Palmas y alegría reciben a la Borriquita en una ciudad desbordada de público

El paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén en el atrio de la Catedral, ante una plaza de Anaya abarrotada de público. / RUBÉN RAMOS
  • La cofradía de Jesús Amigo de los Niños triunfa y lanza un recuerdo para los niños enfermos

Muchos se acordaron ayer de las primeras previsiones meteorológicas sobre la Semana Santa, que anunciaban tiempo fresco e, incluso, chubascos. La realidad vino a desmentir esos augurios, y la primavera se desplegó con toda su fuerza y esplendor en el Domingo de Ramos. Sol y calor recibieron a la Borriquita en una plaza de Anaya llena hasta la bandera, reflejo de una ciudad en la que no cabía un alfiler y en la que se mezclaban los turistas con los habituales.

Fotos

  • Procesión de la Borriquita

De las 17 cofradías de penitencia de la ciudad, 14 participaron en esta procesión, que duró tres horas exactas, desde las 12:15 del mediodía hasta poco después de las 15:00 horas. Las secciones infantiles y grupos jóvenes de Flagelado, Amor y Paz, Vía Crucis, Yacente, Seráfica y Perdón, Nazareno, Rescatado, Dominicana, Oración en el Huerto, Soledad, Silencio y Vera Cruz llenaron de colorido el cortejo, acompañando a la hermandad de Jesús Amigo de los Niños.

Y fue muy largo ese cortejo, porque el calor apretaba y los pequeños buscaban la sombra, así que los primeros grupos de secciones infantiles avanzaron con ganas. Tanto que cuando la Borriquita hizo entrada en la Plaza Mayor, la cruz de guía de la procesión ya estaba en la Rúa Mayor, emprendiendo el camino de vuelta. El paso de la Palabra, que precede en la procesión a la Entrada de Jesús en Jerusalén (nombre oficial de la Borriquita) esperó en el arco de la plaza de Poeta Iglesias a que el paso principal entrara por Corrillo, como símbolo de respeto.

De ahí, partió hacia Anaya, mientras la Borriquita deleitaba y se deleitaba en la Plaza Mayor, saludo al Ayuntamiento incluido, bailando las marchas que la agrupación musical de Cristo Yacente interpretaba. Miles de personas presenciaron el paso de la procesión por el ágora, uno de los momentos más especiales para niños y mayores, aunque los pequeños de las hermandades sufrieron el calor y tuvieron que ser asistidos con agua o protegerse con las capuchas de los hábitos dl inclemente sol.

El siguiente momento de mayor realce fue la llegada de los pasos a la plaza de Anaya para entrar de nuevo en la Catedral. Los niños de las cofradías escoltaron la subida de la Borriquita al atrio, batiendo las palmas, en recuerdo de aquella entrada de Jesús en Jerusalén.

Una vez en el atrio, la Palabra y la Borriquita bailaron su encuentro y se despidieron del público. La banda de música Tomás Bretón también participó en esta procesión, que tuvo un recuerdo muy especial para los niños que sufren cáncer.

El paso de la Borriquita portaba un gran lazo dorado con la leyenda ‘Soy un superhéroe’, que el día anterior, Sábado de Pasión, recorrió la planta de Pediatría del Hospital Clínico, donde algunos integrantes del grupo joven de Jesús Amigo de los Niños llevaron palmas a los niños enfermos. Además, a la finalización de la eucaristía previa a la procesión se repartieron lazos dorados en solidaridad con esta causa.

A esa eucaristía, celebrada en la Catedral Vieja por el obispo de la Diócesis, Carlos López, asistió buena parte de la Corporación municipal, encabezada por el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco. Los políticos, sin embargo, no participaron en la procesión, que estuvo presidida por el vicario general de la Diócesis, Florentino Gutiérrez, y el presidente de la Junta de Semana Santa, José Adrián Cornejo, junto a su directiva. También hubo representaciones oficiales de varias hermandades, como el hermano mayor del Despojado, Álvaro Gómez.