Los Ángeles dan una tregua a su nueva Señora

Procesión de Luz y Tinieblas./Antonio Quintero
Procesión de Luz y Tinieblas. / Antonio Quintero

Los cofrades de la Piedad acortaron la procesión de Luz y Tinieblas por temor a la lluvia, con lo que perdió la espectacularidad de Puentecillas

JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Tras el frustrado desfile del Vía Crucis, todo hacía presagiar que la siguiente procesión en suspenderse en la Semana Santa de Palencia sería la de Luz y Tinieblas, lo que impediría el estreno penitencial de la nueva talla de Nuestra Señora de los Ángeles con la que se ha dotado la Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad –se trata de una obra de Esteban Sánchez Rosado, que fue presentada el pasado año, pero que hasta ayer no había desfilado en la Semana Santa–.

Era un momento muy esperado por todos los cofrades franciscanos, por lo que la lluvia que estuvo presente durante todo el oficio de tinieblas previo a la procesión causaba un hondo desasosiego. Parecía que las nubes no iban a dar tregua, por lo que muchos de los miembros de otras hermandades que habían pensado participar en la procesión optaron por no acercarse hasta la iglesia de San Agustín, o lo hacían, prácticamente sin esperanzas, con las túnicas y capirotes resguardados en bolsas.

Pero hacia las diez de la noche, la hora prevista para la salida las nubes se fueron calmando y la junta directiva de la Hermandad Franciscana, tras una nueva deliberación, acordó que la procesión se haría, que su nueva Virgen tendría que salir a conocer las calles palentinas y los Ángeles debieron escuchar las plegarias imploradas en favor de la talla mariana a la que prestan su nombre, con lo que los cielos se contuvieron y cesó la lluvia.

Sin embargo, la amenaza seguía cerniéndose sobre Palencia, con lo que se adoptó una decisión de corte salomónico. Habría procesión, aunque con un recorrido mucho más corto, casi simbólico, trasladando en lugar destinado a la oración por los cofrades difuntos desde la iglesia de Santa Ana, en Allende el Río, hasta la catedral. Así, la procesión enfiló por la Calle Mayor y Barrio y Mier hasta la seo, en donde se ofició el rezo por los difuntos, para retornar desde ese punto de nuevo hasta la iglesia de San Agustín, en la Calle Mayor, en donde se pudo celebrar el acto despedida del Cristo Señor de la Vida y de la Muerte de la nueva Virgen de los Ángeles.

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