El Norte de Castilla

video

El Cristo de la Misericordia, a la salida de la Compañía. / A. Quintero

Palencia reza por la pasión en el Santo Vía Crucis

  • La lectura de las estaciones de penitencia recuerda a los pasos titulares de las cofradías

Relojes con estilo para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

¡¡Todos a 49€!!

Hasta 70%

Moda urbana para hombre

Hasta 80%

Moda clásica para hombre, mujer e infantil

Hasta 90%

Chaquetas y abrigos de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calzado y complementos de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Bolsos de piel made in Italy

Hasta 80%

¡Todas las botas a 21.00€! ¡No te lo pierdas!

Hasta 70%

Calzado de original diseño para mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Muebles con estilo para tu hogar

Hasta 70%

Renueva tu comedor con muebles de diseño

Hasta 70%

Calidad y diseño en ropa de hogar

Hasta 70%

Moda casual para hombre y niño

Hasta 70%

Diseño y calidad al mejor precio

Hasta 80%

Elige el cabecero que más se adapte a la decoración de tu habitación

Las mejores marcas a los mejores precios

Decora las ventanas de tu hogar con originales estores

Las mejores marcas a los mejores precios

Tus marcas favoritas en deportivas técnicas y casual

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes para hombre y mujer

Hasta 70%

Textil hogar de diseño y calidad

Las mejores marcas a los mejores precios

Marcas deportivas en relojes de pulsera

Hasta 70%

Moda clásica para hombre y mujer

Hasta 80%

Chaquetas de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calidad y diseño en tu hogar

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda y complementos para hombre

Hasta 70%

La procesión del Santo Vía Crucis está identificada con la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia, ya que lo organiza desde 1947, cuando se la cedieron los nazarenos. Desde ese año, este acto penitencial, que constituye una reflexión devota en torno a los catorce momentos principales de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, se ha enriquecido, teniendo como punto central de interés la Plaza Mayor.

  • Procesión del Santo Vía Crucis de Palencia

La procesión partió este Miércoles Santo puntualmente de la iglesia de la Compañía, sede canónica de la cofradía organizadora, con el toque del tararú entre dos trompetas. El desfile no fue largo por la ausencia de cuadros de varias hermandades. Solo procesionaron hermanos de Jesús de Medinaceli, Jesús Nazareno, la Soledad y la Vera Cruz, además de la organizadora. En el caso del Santo Sepulcro y la Virgen de la Piedad, la ausencia se explica para no solaparse con las procesiones que ellos organizan pocas horas después.

La Vera Cruz procesionó a Nuestra Señora del Dolor, vestida con manto negro, una talla de autor desconocido propiedad de las religiosas dominicas de la Piedad que pone de manifiesto la devolución popular hacia esta advocación mariana, encarnada en el gesto angustioso de la madre ante la pérdida de su hijo.

El momento cumbre de la salida de esta procesión se produce con el paso del Santísimo Cristo de la Misericordia, una dramática talla del siglo XVI cuya autoría se debate entre Portillo y Juan de Valmaseda, que en esa época trabajaba en el Calvario de la catedral.

Los sones de la Marcha Real interpretada por la agrupación musical del Cristo de la Misericordia abren paso a la hermosa carroza sobre la que se sustenta este crucificado que representa el momento previo a la muerte de Jesús, y que posee el patetismo de la escuela castellana, cuyo pelo natural del cabello, la barba y el bigote refuerza el realismo del momento de la expiración en el Gólgota.

Con la procesión ya formada, se desplazó a la Plaza Mayor, donde tuvo lugar el Vía Crucis, cuyos textos se recuperaron del que se celebró hace dos años con motivo del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa, aunque se eliminaron las referencias a la doctora de la iglesia.

El texto, redactado por la hermana del Cristo de la Misericordia, María del Rosario Díez Rodríguez, vocal de Liturgia y Culto, tuvo referencias a los pasos titulares de las cofradías palentinas, en un guiño a la hermandad de todas.

El Vía Crucis, dirigido por el delegado diocesano para las cofradías, Raúl Muelas, siguió el mismo ritual. Hermanos de todas las cofradías portaban las catorce cruces que representan las estaciones de penitencia, distribuidas por la plaza, cruces estrenadas en 1999 que realizó en madera Luis Fernando Martínez, cofrade de la Misericordia.

Tras el Vía Crucis, la procesión regresó a la Compañía, donde se celebró la despedida, un acto que el año pasado la Hermandad del Cristo de la Misericordia introdujo y que quiere consolidar.

Una hermana de la cofradía, la misma vocal de Liturgia y Culto, leyó unas palabras en las que destacó la entrega de la madre ante la pasión y muerte de su hijo. «Es ahi, en los corazones de mis nuevos hijos que me han mandado habitar... donde el fuego de tu amor misericordioso, hijo mío, arde eternamente». Son las últimas palabras que la Virgen dedica a su hijo mientras está aún vivo. La entrada del Cristo de la Misericordia en la iglesia de Nuestra Señora de la Calle entre sones de la Marcha Real escenifica «la mirada silenciosa, callada y profunda» de los hombres y mujeres ante la muerte de Jesús.