La Virgen del Rosario de Cuéllar dejará de ser 'moreneta'

En la parte izquierda del rostro de la Virgen se aprecia una pintura pastosa que cubre la policromía original.
En la parte izquierda del rostro de la Virgen se aprecia una pintura pastosa que cubre la policromía original. / Fotos cedidas por Dammar

La patrona de la villa lucirá nueva imagen durante las fiestas

MÓNICA RICO Cuéllar

La empresa Dammar Restauración y Conservación de Bienes Culturales está llevando a cabo la restauración de la talla de la patrona de la villa. El pasado mes de octubre, la parroquia de Cuéllar ponía a la venta unas réplicas en miniatura –de diecisiete centímetros de altura, realizadas en resina, con muy poco peso–, de la imagen de la Virgen del Rosario, que tenían como fin recaudar fondos para poder restaurar la talla original, unos trabajos que en estos momentos se están llevando a cabo a cargo de la empresa Dammar Restauración y Conservación de Bienes Culturales.

El taller de restauración de las segovianas Mariví Postigo y Diana Martínez, situado en la localidad de Fuentepelayo, es el lugar donde se están llevando a cabo los trabajos, que previsiblemente terminarán en unas dos semanas, concluyendo la restauración en un plazo aproximado de un mes, por lo que la talla estará lista para lucir su nueva imagen durante las próximas fiestas de la villa, que se desarrollan del 26 al 31 de agosto en su honor;. Y de forma especial durante la procesión del sábado 26 de agosto, en la que la imagen sale en andas portada por miembros de las peñas oficiales.

Aunque la imagen en general no se encontraba muy deteriorada, sí que contaba con algunos daños. Según explicó Mariví Postigo, una de las encargadas de la restauración, principalmente se encontraba con gran suciedad en toda la superficie, debido al humo y los barnices, oxidados y amarillentos. «Tenía una suciedad superficial que la cubría por completo», detalló a la vez que explicó que la talla también tenía grietas en la madera, pintura levantada –a punto de caerse– en algunas zonas; además de roces y abrasiones por las partes más sobresalientes, una alteración lógica que se produce habitualmente por el movimiento de lugar de la imagen y las procesiones. También la madera de la parte baja estaba carcomida por los insectos, y se encontraba con falta de material.

Según Postigo, una de las alteraciones que tal vez pueda llamar más atención a los fieles se encontraba en el rostro de la talla. La cara, explicó, estaba cubierta de una pintura pastosa, de un material que no se tenía muy claro y que cubría la policromía original, dando un aspecto ‘extraño’ tanto a la Virgen como al Niño. Además, la corona, que debía continuar con la madera «en este caso se había eliminado, con una gubia o similar, para poner seguramente algún velo».

Falta de policromía

La imagen también tenía alguna falta de policromía, en la que se trabajará, aunque previamente al comienzo de los trabajos de restauración se han tomado unas pequeñas muestras de pintura en diferentes puntos de la imagen para realizar un análisis químico de las mismas y conocer su edad ,y así poder datar e identificar la pintura, con lo que se conseguirá documentar mejor la imagen, «tenerla más localizada en el tiempo y conocer los materiales». Ahora las muestras están en laboratorio y los resultados del análisis se añadirán al informe final.

Tras detallar los problemas de la imagen, desde Dammar se comenzó la restauración como tal, que comenzó con un tratamiento de limpieza para eliminar la suciedad y los barnices oxidados, además de cerrar las grietas de la madera y consolidar la zona que estaba carcomida, que, aunque se había tratado anteriormente, necesitaba un nuevo tratamiento.

También se ha eliminado la pintura de la cara, por lo que ésta aparecerá más clara, lo que más puede llamar la atención a los fieles. «Sabemos que va a cambiar mucho. La gente se va a sorprender», destacaron las restauradoras, que confirmaron que también los colores resaltarán más, al igual que el dorado del manto, al realizar la limpieza de los barnices.

Estucado

En estos momentos los trabajos se están centrando en el estucado, con el que se tapan los huecos donde no había pintura, en distintas zonas, para nivelar la superficie. Estas áreas posteriormente se lijan y se reintegra cromáticamente todas las ausencias. «Una vez que se ha reintegrado, se barniza todo bien», para dar una protección integral a la imagen de la patrona, que se está ‘poniendo guapa’ para las próximas fiestas en su honor. Aunque se corresponde con el estilo románico, la tendencia al movimiento y la naturalidad hace que la talla de madera policromada se pueda catalogar como gótica y fechar en los últimos años del siglo XV. Es una virgen sedente vestida con túnica y manto y cubierta por un velo que le cae sobre los hombros. Sostiene al Niño sobre sus rodillas, que a su vez extiende la mano para coger la flor que le ofrece a la Madre. La patrona de los cuellaranos actualmente se venera en el interior de la iglesia de San Miguel, aunque su lugar original es la capilla de Santo Tomé, desde donde cada año parte la procesión con la talla portada en andas.

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