Villa y Tierra de Cuéllar cede en precario la caseta de servicio de Fuentemacanda

Instalaciones de Fuentemacanda. /M. R.
Instalaciones de Fuentemacanda. / M. R.

El arrendatario del coto de caza del monte 48 ha solicitado las instalaciones, en las que llevará a cabo mejoras que revertirán en la Comunidad

MÓNICA RICOCúellar

La Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar cederá, en precario, una pequeña parte de las instalaciones del complejo Fuentemacanda, en concreto una caseta de servicio que en un primer momento estaba planteada dentro del edificio del comedor. Se trata de una parte que está sin terminar de adecuar y que estaba destinada en su momento a la instalación de cocinas. Cuenta con 18 metros cuadrados.

La solicitud procede del arrendatario del coto de caza del monte número 48, el Común de las Pegueras, de 8.000 hectáreas, también propiedad de la Comunidad, y el uso está destinado a guardar el alimento que se utiliza en la caza, así como para tener un lugar de descanso y aseo en el caso de que sea necesario pernoctar en el lugar, teniendo en cuenta el sistema de caza del coto, distinto al habitual. El arrendatario solicitó el cambio de plan cinegético para poder cazar con arco en este momento, lo que en su momento le concedió. Esta modalidad, que está en pleno auge, al parecer se realiza en las horas del ocaso, al anochecer y al amanecer. Para ello instalan comederos para atraer a las presas, por lo que necesitan un lugar donde tener almacenado la comida y el pienso.

En el caso concreto del Monte 48, principalmente está permitida la caza del jabalí, aunque también de corzos, según los precintos especificados anteriormente. Así, el uso del local sería principalmente guardar el alimento para los animales, y, si se les echa la noche encima, poder pernoctar para poder estar al amanecer de nuevo en el monte. Para ello, se ha planteado instalar un pequeño aseo con ducha y lavabo, además de enfoscar la cocina, que estaba en ladrillo. Desde la Comunidad apuntan que, al tratarse de un espacio de pequeñas dimensiones y estar sin acondicionar, se ha optado por su cesión en precario, a cambio de que reviertan en Villa y Tierra, como propietaria, las mejoras que realice, como la adecuación sanitaria.

Aunque la solicitud se realizó hace tiempo, surgió un malentendido, por lo que la cesión no se ha hecho efectiva hasta ahora. El arrendatario del coto se dirigió a la Comunidad de Villa y Tierra para solicitar el uso de la ‘caseta de servicio’. Desde la entidad se entendió que era la caseta de la torre y no a la del edificio del comedor de Fuentemacanda, por lo que se le pidió que dirigiera su solicitud al Servicio Territorial de Medio Ambiente, propietario de la torre y la caseta.

El arrendatario cursó la nueva solicitud y comenzó con el uso de las instalaciones hasta que en Medio Ambiente se le comunicó que la propiedad del área que pretendía utilizar era de Villa y Tierra. Ha sido en ese momento cuando se han aclarado los términos.

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