El 'vigilante del Acueducto', una propuesta contra las agresiones

Imagen difundida por la asociación con vallas y personas sentadas en la base del Acueducto. /El Norte
Imagen difundida por la asociación con vallas y personas sentadas en la base del Acueducto. / El Norte

Amigos del Patrimonio de Segovia pide también instalar sensores como en Ávila, donde se ha monitorizado el recinto monumental para proteger su patrimonio histórico

EL NORTESegovia

La creación de la figura de vigilante del Acueducto, «que se ocuparía de que no se lleven a cabo prácticas inadecuadas y perjudiciales» por parte de los segovianos y visitantes que se aproximan a él, y la instalación de sensores o analizadores electrónicos permanentes, «que darían datos continuos del estado y circunstancias» del monumento, son dos de las ideas lanzadas por Amigos del Patrimonio de Segovia ante el llamamiento municipal para la presentación de propuestas a la futura ordenanza que regulará la utilización del entorno.

La asociación propone en su alegación a la futura ordenanza instalar sensores para monitorizar el monumento

El colectivo, que tiene intención de hacer alegaciones cuando se abra el plazo, ha hecho públicas las propuestas presentadas después de que la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, Claudia de Santos señalara que la cantidad recibida es bastante menor de la esperada.

La asociación, que comparte los objetivos que se buscan con la proyectada norma de protección del entorno del Acueducto, apoya las medidas para alejar el tráfico del monumento y su entorno y también aboga por «evitar todas aquellas actuaciones que directa o indirectamente pueden causar reales o previsibles daños físicos, en particular conciertos con altos decibelios de sonido».

Altos niveles de sonido

Aunque no exista un acuerdo unánime sobre el daño directo que pueda causar la transmisión de vibraciones sonoras, «existen opiniones técnicas de peso que insisten en la importancia negativa que tiene la emisión en su cercanía de eventos que comportan la emisión de altos niveles de sonido (decibelios por encima de los límites tolerables a un oído humano en conversación normal)», argumenta Amigos del Patrimonio.

«Estas actuaciones, generalmente conciertos o eventos acompañados de música a altos decibelios, además del ruido, comportan otra serie de acciones que se materializan en la presencia o cercanía de vehículos pesados, vallas y otros elementos que se apoyan en los pilares del acueducto, presencia masiva de espectadores que asisten y se apoyan o incluso invaden el propio monumento, etcétera», subraya.

«Es frecuente ver a propios y extraños recostados, incluso a veces subidos en pilares, bases o arcos»

El colectivo que preside Pedro Montarelo considera «imprescindible ejercer una tarea educativa respecto del comportamiento de los ciudadanos en el trato con sus monumentos y, en particular, respecto del trato excesivamente familiar que se da al Acueducto». Según indica, «es muy frecuente ver a propios y extraños sentados o recostados, incluso a veces subidos en los pilares, bases o incluso arcos del Acueducto en su parte monumental. Se pueden aportar con facilidad imágenes de esta naturaleza incluidas de micciones de canes ante la complacencia o indiferencia de sus dueños».

Estas acciones, insiste Amigos del Patrimonio, «causan daño físico al monumento y lo degradan. Los daños físicos de estos usos son patentes ya que cualquiera puede comprobar que el simple paso de la mano por las piedras del Acueducto deja en ellas arenillas del granito deteriorado». Los paneles explicativos pueden ser también «una buena forma de educación y orientación de conducta. En ellos se pueden dar instrucciones sobre pautas de comportamiento correcto», señala la asociación.

En cuanto a la instalación de sensores, pone el ejemplo de Ávila, donde un proyecto europeo ha monitorizado el recinto monumental para proteger su patrimonio histórico.

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