En el Velódromo «hasta 2008 se devolvió el dinero a todo el mundo que lo pidió»

Terrenos del velódromo./El Norte
Terrenos del velódromo. / El Norte

El primer administrador de la fallida promoción urbanística en los Altos de la Piedad defiende su inocencia en el juicio que comenzó este lunes

QUIQUE YUSTESegovia

Dieciséis años después de la compra del suelo para la construcción de un complejo residencial de 350 viviendas en los terrenos del Velódromo, la Audiencia Provincial de Segovia acogió este lunes la primera jornada del juicio en el que los dos promotores del proyecto –los administradores de las empresas Moldis Echarro y Arkano Desarrollo Industrial– se enfrentan a quince años de prisión por estafa impropia de 2,6 millones de euros.

El juicio comenzó después de que el tribunal de la sala decidiera eximir a Bankia de su posible responsabilidad civil y tras desestimar las cuestiones planteadas por una de las defensas, que pedía la abstención del presidente de la sala, Ignacio Pando Echevarría, para garantizar la imparcialidad de los enjuiciadores (aseguraba la defensa que Pando había desarrollado un papel importante durante la instrucción del caso). Además, pidió más tiempo para estudiar una prueba complementaria aportada por Bankia el pasado viernes, solicitud rechazada por el tribunal al considerar que habían tenido el tiempo suficiente para preparar la defensa.

Una vez resueltas las cuestiones previas comenzaron los interrogatorios a los dos acusados. El primero en contestar a las preguntas del ministerio fiscal, las acusaciones particulares y la defensa fue I. S. D. C., administrador de la empresa Moldis Echarro «desde mediados de 2004 hasta finales de 2008».

Afirmó que su labor era localizar posibles terrenos para la construcción de viviendas, así como estudiar el desarrollo de la promoción. Explicó que los suelos ubicados en la zona del Velódromo fueron ofrecidos por dos personas de Segovia, una de ellas de la inmobiliaria Mansino, que también participarían en la sociedad.

«Mansino era intermediario, agente inmobiliario y socio. Tenía un 5% de la promoción de estas viviendas», declaró I. S. D. C., señalando que era la propia inmobiliaria la encargada de captar los compradores –que debían realizar una reserva de 12.000 euros que se descontarían del precio final– y facilitar los contratos.

Señaló los problemas que tuvieron con el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Segovia para desarrollar los planes parciales del proyecto. «Teníamos un gabinete jurídico entero para esta cuestión. Aquí tramitar un plan parcial tardaba hasta nueve meses, mientras que en otros no llegaba a tres», declaró.

Venta del proyecto

En 2005 y «por iniciativa de Mansino», Moldis Echarro vendió el suelo y la gestión urbanística realizada hasta ese momento a la empresa Arkano Desarrollo Inmobiliario, con la cual no había trabajado antes. «Se informó a los clientes de que había un cambio de propietario en la promoción y que si alguno se retrotraía de su reserva se le devolvería el dinero», explicó el acusado.

Declaró que la nueva propietaria de la promoción conoció «todos los contratos y toda la documentación», aunque afirmó desconocer si se establecieron avales para las cantidades entregadas así como el motivo por el cual no se entregó a Arkano Desarrollo Industrial el dinero de las reservas de los pisos.

«Hasta finales de 2008 se devolvió el dinero a toda la gente que lo pidió», se defendió el acusado, que si bien reconoció que la cuenta en la que se depositaban los 12.000 euros de cada reserva era utilizada para realizar otros movimientos bancarios de la empresa, negó que a su marcha de la misma no hubiera dinero con el que pagar a los clientes. «Yo dejé la empresa con dinero. Había 7 millones de euros en las cuentas», declaró.

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