Los vecinos de Marugán recogen casi 900 firmas para pedir la fumigación aérea de las orugas

Pino afectado por la oruga procesionaria en la provincia. /El Norte
Pino afectado por la oruga procesionaria en la provincia. / El Norte

El alcalde advierte de la «gravedad» de la situación y lamenta la «ineficacia» de los medios usados desde 2013

EL NORTESegovia

Los vecinos de Marugán ya no saben qué hacer con un mal que se ha cronificado. La presencia de la oruga procesionaria es un «grave» quebradero de cabeza para esta población, que además del casco antiguo, cuenta con una gran urbanización de 630 hectáreas de extensión, en la que hay construidos más de 1.200 chalés.

La población activa diaria es de más 600 habitantes, apunta el alcalde, Francisco Barroso; aunque cada fin de semana el censo se dispara a más de un millar de personas, y en verano la cifra de residentes puede alcanzar y superar los 5.000.

El regidor explica que desde los inicios de la urbanización, el posicionamiento de estos insectos «ha sido grave y grande». La procesionaria del pino –denominada así porque se desplaza en fila de un árbol a otro– resulta una intensa molestia para las personas que las tocan, además de un grave riesgo para los animales que tratan de comérselas y de una plaga que arrasa con los árboles que invaden.

Hasta el año 2012, Marugán había conseguido tener controlada la situación «con absoluta efectividad» gracias a la fumigación por vía aérea, subraya el responsable municipal. Sin embargo, la entrada en vigor de una nueva legislación hizo que este sistema de combatir la amenaza que representan estos insectos quedara prohibido. Francisco Roque se queja de que todos los intentos de erradicar a la oruga procesionaria que desde entonces se han llevado a cabo han sido infructuosos. Desde 2013 hasta ahora «hemos utilizado todos los medios operantes a nuestro alcance para poder solucionar este gran problema». Sin embargo, «ha sido imposible dadas las características del espacio urbano a fumigar».

El regidor se refiere a las más de 1.800 parcelas, con una extensión cada una de 2.520 metros cuadrados. El tratamiento que se ha empleado ha sido la fumigación terrestre con cañón y la colocación de cajas con feromonas. «El resultado ha sido ineficaz», lamenta el alcalde de Marugán. Esos intentos se han topado con la profundidad de las fincas, con lo que el cañón no podía llegar al 100% del terreno, y han colisionado con la ausencia de parcelistas que no residen de manera continuada en la urbanización, por lo que la empresa contratada para la fumigación no ha tenido en muchas ocasiones acceso.

630 hectáreas

«La situación es muy dura dadas las características y abundancia de la oruga procesionaria en el pinar urbano de Marugán», hace hincapié el alcalde, quien advierte de que ya se han producido en la urbanización circunstancias «graves» para personas y animales de compañía. Ante la falta de resultados y soluciones, el Ayuntamiento y las diferentes entidades urbanísticas han decidido recoger firmas para pedir a las autoridades competentes autorización para proceder a la fumigación por vía aérea de las 630 hectáreas que componen la urbanización.

El producto biocida biológico que se utilizaría sería el mismo empleado en las tareas terrestres, precisa la petición del alcalde. La solicitud, junto 907 firmas recopiladas hasta el 5 de mayo, será presentada en la Subdelegación del Gobierno y en la Delegación de Gobierno.

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