Tres inversores madrileños se interesan por la Casa de la Tierra

Luis Asenjo, gerente de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia, muestra en un mapa la zona que abarca la entidad. /A. de Torre
Luis Asenjo, gerente de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia, muestra en un mapa la zona que abarca la entidad. / A. de Torre

El vasto patrimonio de la casi milenaria Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia garantiza su futuro

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Cerca de mil años de antigüedad avalan la trayectoria de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia, la más longeva de las instituciones locales y también la más rentable para las arcas municipales y estatales. Su capacidad de autofinanciación, debido a la ausencia de aportaciones públicas para su funcionamiento, es una de las principales diferencias con las comunidades autónomas, diputaciones o ayuntamientos. «En las Comunidades de Villa y Tierra o de Ciudad y Tierra todos los ingresos se obtienen de las rentas y de la explotación de los recursos que las componen», apunta Luis Asenjo, gerente de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia. Además, su trabajo y gestión beneficia a un amplio colectivo, en el que se incluyen empresas forestales, ganaderos, recolectores de setas o los sectores cinegético y recreativo, ya que gestiona todas estas actividades para que reporten el máximo beneficio a los pueblos de la comunidad.

En el caso de la caza, adecuadamente gestionada es sinónimo de desarrollo y conservación, y además contribuye a la mejora de las especies cinegéticas, explica Asenjo. La comunidad también aporta su grano de arena a la gestión del Parque Nacional y Parque Natural de la Sierra de Guadarrama, ya que está presente en ambos patronatos. Entre sus misiones se encuentra la defender y divulgar su patrimonio, tanto natural como cultural, ya que a pesar de su longevidad sigue siendo una institución bastante desconocida para los segovianos. Según la presidenta y alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, este desconocimiento se debe al ingente patrimonio que atesoran tanto la ciudad como la provincia. Eso sí, reconoce que cada vez se hace una labor más amplia de divulgación y un mayor trabajo de investigación histórica, mediante la concesión de becas, para sacar a la luz este legado tan relevante para Segovia.

Las decisiones sobre la gestión de los bienes patrimoniales y su divulgación, las toma la Junta de Procuradores Sexmeros una vez al mes. Una tradición que se mantiene desde sus orígenes y de la que Luquero cree que la política moderna debería «tomar ejemplo a la hora de buscar consensos y lograr entendimientos». En sus inicios, los procuradores se reunían en el antiguo convento de San Francisco y no podían salir hasta que no hubiesen llegado a un acuerdo, comenta.

Junta sexmera

La actual junta está compuesta por los diez procuradores, normalmente los alcaldes de los pueblos cabeza de sexmo, además de la presidenta de la comunidad que, tal y como marca el reglamento, es la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, y el gerente, Luis Asenjo. También hay un vicepresidente que se elige cada legislatura como representante de los alcaldes de la Tierra, cargo que actualmente ocupa el alcalde de Brieva, Nicolás Herranz.

El trabajo se organiza en cuatro comisiones: Cultura, Pastos, Montes y Economía y Cuentas. Las normas que rigen en esta institución son las mismas desde finales del siglo XIX. Cuando se creó está figura en el siglo XI, durante la Reconquista, también se elegía a los representantes democráticamente. El objetivo era explotar la tierra en común y proporcionar sustento a sus habitantes. No obstante, con los años esta comunidad fue evolucionado y pasó de ser la institución revolucionaria del sur del Duero con un espíritu de «semirepública libre» a modificar su estructura a gusto de los emperadores y reyes, y los nobles comenzaron a gobernarlas.

Tras el expolio de los gobiernos liberales de la Revolución Francesa y las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz la mayoría de las Comunidades perdieron sus propiedades, al menos en parte. Eso sí, los ingenieros de montes del siglo XIX y la creación del Catálogo de Montes de Utilidad Pública permitieron registrar estos espacios a nombre de las comunidades, motivo por que ocho en la provincia de Segovia, han podido sobrevivir hasta nuestros días. A finales del siglo XIX se transformaron en Juntas de Investigación y Protección de Bienes y años más tarde recuperaron la denominación de Comunidades de Villa y Tierra, adquiriendo la forma jurídica de entidad local. Funciona como una mancomunidad inscrita desde 1990 en el Registro de Entidades Locales del Ministerio de Administraciones Públicas, dentro del epígrafe de Agrupaciones de Municipios con carácter histórico

En sus orígenes formaban parte de la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia vastos territorios de Castilla y León, Madrid, Toledo, Extremadura y Castilla la Mancha. En la actualidad, los diez sexmos están compuestos por un total de 130 pueblos ,de los cuales 22 municipios pertenecen a Madrid, tres a Ávila y el resto de la provincia de Segovia. Los sexmos de Cabezas, San Lorenzo, Santa Eulalia, La Trinidad, San Millán, San Martín, El Espinar y Posaderas pertenecen a Segovia, mientras que Casarrubios y Lozoya se encuentran hoy en día en la provincia de Madrid.

Independiente y rentable

Los rasgos que mejor caracterizan a esta institución casi milenaria son, según Asenjo, su independencia y la ausencia de polémicas y conflictos políticos en su seno. En este sentido, destaca que a pesar de formar parte de la Junta de Procuradores Sexmeros alcaldes de diferentes provincias y partidos es una entidad agradecida y tranquila. «En ella todos, independientemente de la ideología trabajamos por un objetivo común», aclara.

Otra de las virtudes de esta institución es su rentabilidad . Aunque en los últimos años se ha reducido notablemente, sus cuentas siguen siendo positivas, confirma Asenjo. A partir de los años 70 la madera de los pinos silvestres de Valsaín y Rascafría constituía su principal activo. Con la caída del sector de la construcción, los ingresos por esta materia prima se redujeron un 60% y la comunidad ha afrontado desde entonces su periodo más crítico económicamente. Actualmente, tan solo el 30% de las ganancias proceden de la madera. Sin embargo, la comunidad ha logrado compensar este déficit creando nuevas rentas, explotando pastos y aprovechando derechos de caza que antes no producían nada.

El alquiler de una parte de la Casa de la Tierra constituía otra de las rentas destacadas, pero lleva varios años sin inquilinos. En la actualidad, este antiguo edificio, catalogado como Bien de Interés Cultural, tan solo está ocupado por la comunidad y una estancia está cedida a la Sociedad Micológica Segoviana. Eso sí, Asenjo no descarta que esta situación mejore pronto, a pesar de las limitaciones de este bien, ya que en los últimos meses se han interesado en la instalación tres inversores de Madrid.

Los beneficios se reparten cada cuatro o cinco años, el 50% para el Ayuntamiento de Segovia y la otra mitad para los municipios de la Tierra de Segovia. No obstante, los periodos pueden ser más largos si la recaudación disminuye. Es precisamente lo que está ocurriendo en esta ocasión. Aunque el último reparto se produjo en 2012, todavía no hay una fecha para el próximo. La cantidad asignada tampoco es fija, pero en las últimas asignaciones ha rondado los 500.000 euros.

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