La variante de San Rafael tendrá que esperar «al menos cuatro o seis años», según la alcaldesa

Hilera de vehículos en uno de los habituales atascos que sufre la travesía de San Rafael. /A. de Torre
Hilera de vehículos en uno de los habituales atascos que sufre la travesía de San Rafael. / A. de Torre

La regidora califica la entrevista en el Ministerio de «poco fructífera»

CÉSAR BLANCO Segovia

La alcaldesa de El Espinar agradece «las buenas palabras», pero la travesía de San Rafael va a continuar siendo una peligro para la convivencia y la seguridad vial durante «mucho tiempo», teme Alicia Palomo. La regidora había pedido reunirse con responsables del Ministerio de Fomento para tratar de buscar y encontrar una solución a la saturación de tráfico que padece el trazado urbano de la carretera nacional N-VI por este núcleo espinariego. Las solicitudes por fin tuvieron respuesta y la agenda del secretario general de Infraestructuras hizo un hueco para escuchar de viva voz y en primera persona las demandas del Ayuntamiento.

El resultado de la entrevista, a la que también asistió el portavoz del grupo municipal del Partido Popular (PP) en la corporación espinariega, Francisco Jorge, ha dejado fría a la alcaldesa socialista. Alicia Palomo lamenta que el encuentro, aunque largo, haya sido «poco fructífero» para los intereses que defiende. O lo que es lo mismo, el representante de Fomento le transmitió lo que ya había manifestado el ministro Íñigo de la Serna en la visita que hizo hace dos semanas a Segovia: El desvío bonificado del tráfico pesado es inviable. El Estado, pues, se enroca en que esta medida resulta demasiado cara, como también esgrimieron el ministro y el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones.

Solo está previsto el estudio

En concreto, cerca de 20 millones de euros costaría la derivación de los camiones y vehículos articulados por la autopista AP-6. Con la decisión tomada por parte de la Administración General del Estado, solo queda una única solución definitiva para acabar con los embotellamientos y atajar el elevado riesgo que actualmente entraña la travesía de San Rafael. Es la construcción de la variante aprovechando el trazado de la autopista.

La alcaldesa de El Espinar se trajo de regreso de su entrevista en Madrid el compromiso y las declaraciones de intenciones de que esta actuación se ejecutará. Sin embargo, Palomo reitera su contradicción, ya que la materialización de esta variante se alargará «no menos de cuatro o seis años», calcula. Demasiado tiempo con el quebradero de cabeza y la espada de Damocles encima, que se acumula ya a los más de diez años de reivindicaciones.

«El compromiso del desvío de camiones estaba cercano», se lamenta la regidora, quien ahora ve cómo el Ministerio de Fomento cierra de golpe la puerta a esta alternativa (usada en otras carreteras y casos similares, como Burgos y León) hasta que se ponga en servicio la solución final de la variante. «Lo único seguro que hay es el anuncio de licitación que realizó el ministro» hace dos semanas en Segovia. Cabe recordar que De la Serna aseveró que «tenemos capacidad suficiente para encargar la redacción de la licitación de los proyectos correspondientes». Además, anticipó el plazo máximo otorgado para que la maquinaria administrativa comience a funcionar: «De aquí a tres meses».

El peatón, lo primero

Es un paso necesario, pero solo el primero de los muchos que conlleva el proceso, subraya en tono crítico la alcaldesa. La responsable municipal extrae del encuentro con el secretario general de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, que la asignación presupuestaria para este año «no es en ningún caso para la ejecución de las obras, sino solo para el estudio del proyecto». Así pues, los plazos administrativos le llevan a vaticinar que la variante no será una realidad hasta al menos cuatro o seis años.

Por eso, «la sensación es mala», reitera Alicia Palomo pocas horas después de la reunión, a pesar de la voluntad expresada por el interlocutor del Gobierno central de «mejorar algunas condiciones» de la seguridad en la travesía. La regidora es pesimista, ya que «los semáforos de foto rojo o las ondas verdes ralentizan el tráfico, pero no lo disminuyen, ni tampoco conceden la prioridad al peatón, que es la demanda del Ayuntamiento, tal y como pone de relieve su máxima responsable.

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