Los últimos jerónimos del mundo, entre andamios

Las obras de la cubierta del Monasterio del Parral van bien, pero preocupan el estado del claustro y la sacristía

Obras en el monasterio.
Obras en el monasterio. / Tanarro
César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Los jerónimos que habitan el Monasterio de Santa María del Parral están relativamente contentos con la marcha de las obras que se desarrollan desde septiembre del año pasado en las cubiertas del magnífico templo segoviano. Las molestias forman parte del peaje a pagar para que el inmueble vuelva a lucir en su esplendor y, sobre todo, sin humedades ni filtraciones de agua, auténtico problema estructural del bien patrimonial. Toca convivir con los ruidos, la grúa que se alza desde el monasterio y con el trajín de los obreros en los andamios. Al final, lo importante es que se solucionen las deficiencias que había acumulado con el paso del tiempo.

El prior del monasterio, Andrés García Torralvo, comenta lacónicamente que la rehabilitación de las cubiertas «va según lo previsto». Asimismo, reconoce que el Ministerio de Cultura está llevando un seguimiento periódico del estado de los trabajos de restauración y consolidación de los techados. Más o menos cada semana la comunidad recibe la visita de los técnicos. Como fijaba la adjudicación que se formalizó hace aproximadamente un año, la ejecución tenía dieciséis meses de plazo, por lo que en los albores de 2018 debería estar acabada.

Continúan las lonas

García Torralvo confía en que así sea, aunque también es consciente de que una actuación de esta envergadura está sujeta a posibles retrasos. De momento «va bien», insiste el prior. Los obreros han tenido que retirar madera podrida que había bajo el tejado, producto de estas filtraciones de agua que obligaron a los monjes a actuar con sus propios recursos para paliar los desperfectos, como la colocación de lonas en algunas cubiertas, que por cierto aún siguen instaladas.

El prior de los jerónimos cree que los trabajos en la cubierta acabarán en 2018, como está previsto

Las preocupaciones que les asaltan a los religiosos se reparten entre estas obras de rehabilitación, que se han hecho de rogar más de diez años, y el mal estado de conservación en el que se encuentran otras estancias del Parral, como son el claustro o la sacristía. En este último caso, el diagnostico es que «está muy dañada». A tenor de sus explicaciones, fueron las filtraciones de agua las que han causado los mayores desperfectos. Con respecto al claustro principal, el prior subraya la necesidad de recuperar tanto la fachada interior como la exterior.

Los últimos 392.000 euros

Si nada se tuerce, el año que viene, los Presupuestos Generales del Estado deberán de habilitar la partida restante para acabar la obra adjudicada. Ese importe es de 392.000 euros. Este curso se han destinado 1.067.000. La ejecución de los trabajos se ha graduado según las necesidades de cada zona, atendiendo a su estado de mantenimiento. El monasterio lo mandó construir el Enrique IV de Castilla, cuando era príncipe en 1447. En 1914 fue declarado Monumento Histórico Artístico.

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