«Al turista hay que mimarle, no intentar echarle»

Javier Bermejo, presidente de los camareros de Segovia. /A. de Torre
Javier Bermejo, presidente de los camareros de Segovia. / A. de Torre

El nuevo presidente de la Asociación de Camareros, Javier Bermejo, apuesta por mantener la profesionalización de un sector que emplea a cerca de 10.000 personas

QUIQUE YUSTESegovia

Javier Bermejo Soto tomó en marzo las riendas de la veterana Asociación de Camareros de Segovia, creada en 1928 y que cuenta con más de 350 socios. Natural de Valtiendas y vecino del Real Sitio, donde regenta un negocio de hostelería, Bermejo sustituye en el cargo al carismático sumiller Pablo Martín Martín, quien se mantiene en la junta directiva.

–¿Cuántas personas hay empleadas en el sector y cuántas forman parte de la asociación?

–Se calcula que entre Segovia capital y provincia hay entre 8.000 y 10.000 personas vinculadas a la hostelería. Es el sector más importante de la industria segoviana. Miembros de la asociación somos unos 350.

–El colectivo cumple 90 años. ¿Cree que necesita aires nuevos? ¿Cuáles son sus principales retos?

–Creo que el mayor reto que tenemos es el de tener una cierta unión en el sector para defendernos y ayudarnos los unos a los otros. Con esa intención nació el montepío de camareros. Inició su actividad ayudando a los camareros y a sus familias cuando estos fallecían. En esta nueva etapa, a mí me gustaría mantener las actividades que se vienen realizando para la promoción y difusión de la provincia, y sobre todo de la profesionalidad del sector hostelero en Segovia. También me gustaría hacer hincapié en la solidaridad. Puede ser creando una bolsa de empleo para intentar que ningún profesional de la hostelería, sobre todo los socios, se vean en la calle. Además, queremos embarcarnos en un proyecto de formación del sector para que siga tan bien considerado como siempre.

–La economía de Segovia está basada en el sector servicios. ¿Los camareros de aquí tienen más nivel que en otras ciudades?

–Los camareros que profesionalmente se dedican a ello tienen una profesionalidad excelente, pero en los últimos años se ha arrimado al sector mucha gente que trabaja en él de forma ocasional y que no se implica tanto en aprender bien. Yo les animó a que se dediquen profesionalmente. Es un oficio tan bueno como cualquiera y tan reconocido o más que cualquiera. A mí me gustaría que con el paso de los años esa profesionalidad no desaparezca, y que tampoco lo haga el cariño hacia el oficio. Si trabajas con cariño, seguramente vas a aprender y lo vas a trasladar al cliente.

–¿Considera que habría que endurecer los requisitos para trabajar en el sector?

–Sería bueno que se hiciera hincapié en la formación. Hay veces que la gente se cree que esto es muy sencillo y que para camarero vale cualquiera. Yo creo que no es tan sencillo. Ser educado, tener una buena formación, saber dirigirte a un cliente... Todo eso requiere un proceso, no se trata solo llegar a una barra y tirar una caña. Eso se consigue gracias a que un profesional te enseñe y a que la gente que llega nueva se preocupe y le ponga interés. A mí me da mucha pena cuando ves la evolución que ha habido. Hay que distinguirse. Segovia en la hostelería siempre ha tenido esa distinción. Si la perdemos, seremos uno más y no seremos tan atrayentes.

–Habla de profesionalización. ¿Es fácil encontrar camareros que hablen inglés en Segovia? ¿Es uno de los problemas a los que se enfrenta el sector en Segovia?

–Ese problema lo tenemos los camareros que llevamos más tiempo y es una de las nuevas cosas que los jóvenes sí que están aportando a la hostelería. Eso es muy bueno, porque recibimos muchos turistas extranjeros. Dentro de la formación que deberíamos dar también sería bueno exigir que la gente se forme en ese sentido. Si se habla el idioma perfectamente sería lo ideal, pero lo mínimo es saber recibir al cliente, explicar qué servicios le puedes ofrecer y agradecerle su visita. Vendría muy bien que todos supiéramos. A la gente que lleva tiempo trabajando le cuesta más meterse en esa dinámica, pero también aportan su experiencia.

–¿El turista asiático, cada vez más numeroso, requiere un trato especial?

–Yo creo que el inglés es internacional y también sirve para los asiáticos. Pero si bien es complicado aprender idiomas como el chino o el japonés, sí que sería conveniente que en los establecimientos facilitáramos cartas e información en sus idiomas. Solo hay que molestarse en buscar un traductor.

–Existe la creencia generalizada de que el de camarero es un trabajo mal pagado y con jornadas muy largas.

–Eso ha sido culpa de los años de la crisis. Pero los camareros formados y con experiencia, no estaban tan mal pagados. Sí que es verdad que las jornadas son mayores que en otros trabajos, pero los horarios ya no son los de hace 20 ó 30 años. Cada vez se trabajan menos horas y se hace hincapié en las horas principales del servicio. El sueldo está en función de la negociación con las empresas, pero yo estoy convencido de que si una persona está formada y es rentable para la empresa, antes o después va a estar reconocida. Por eso reclamo la formación para los nuevos y que se preocupen de atender. Si eres bueno, el jefe te va a reconocer porque va a querer tenerte a su lado.

–La ley antitabaco eliminó la exposición de los camareros al humo. ¿Persisten otros inconvenientes de este tipo?

–Yo creo que no. El trabajo es cómodo. Hay mucho más respeto entre los clientes y los camareros. Antes un camarero era una persona a la que un cliente vilipendiaba porque había un servilismo que ya no existe. Ahora el que es un profesional tiene un respeto y exige que se le respete, y el cliente por lo general así lo hace. Hay un respeto mutuo. En ese sentido, las condiciones laborales han mejorado.

–¿Es partidario de incluir el servicio en la factura?

–Yo creo que no, que el sistema que tenemos nosotros es mucho más honesto y honrado. A ti no te contrata el cliente, te contrata una empresa y es la que se tiene que hacer cargo de las condiciones laborales. No se debe depender aleatoriamente de que a un cliente le caigas bien o mal. A mí eso no me parece justo. Hay que saber lo que vas a ganar el día 1 cuando empiezas a trabajar. La propina no se debe considerar salario.

Turismofobia

La ‘turismofobia’ es un fenómeno que ha ganado terreno en algunas ciudades europeas en los últimos años y que está en contra de la saturación de visitantes en los cascos históricos. Un movimiento que Javier Bermejo espera que no llegue a Segovia. «Hay mucha gente egoísta que solo piensa en sí misma. No se dan cuenta de que detrás de esa ‘molestia’ que puede suponer el turismo hay miles y miles de familias que viven de ello. A mí me puede molestar el ruido o el humo de una fábrica cerca de mi casa, pero da trabajo a 5.000 trabajadores. En Segovia, la industria más potente que tenemos es el turismo y lo que tenemos que hacer es mimarlo, no intentar echarles», declara.

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