Fuera de programa: el festival 'off'

Pekenio Náhuel, el pasado viernes en la avenida del Acueducto. /A. A.
Pekenio Náhuel, el pasado viernes en la avenida del Acueducto. / A. A.

Pekenio Náhue viajó desde Barcelona y se plantó en Segovia a las cuatro de la madrugada para ser el primero en apuntar su nombre en la pizarra de la avenida

ALFONSO ARRIBASSegovia

Pekeni Náhuel forma parte ya de la historia de Titirimundi, aunque su nombre nunca ha figurado en el programa, por el momento. Él ha sido el primer artista que ha actuado en el denominado 'espacio de libre actuación', en la avenida del Acueducto, un método que Titirimundi estrena y prueba este año para regular el 'off'. Cada día por la mañana se recoge la demanda de actuaciones que están fuera del programa oficial y, si hay más compañías que horarios disponibles (diez pases diarios), se realiza un sorteo para decidir quién y en qué horario hará sus representaciones.

«Valoramos la buena predisposición del Festival, un sistema que persigue que podamos actuar sin que nos eche la Policía. Pero es un arma de doble filo: al estar habilitado este espacio, significa que en otros pueden multarnos o echarnos. Está empezando a gestarse, hay gente a favor y en contra, pero hay que ver cómo funciona», explica.

Él hizo un largo viaje desde Barcelona y se plantó en Segovia a las cuatro de la madrugada del primer día del Festival; así que a la hora de inscribir su espectáculo en la pizarra, fue el primero. «Creo que es bueno que estemos también quienes no figuramos en el programa, porque hay gente que viene de lejos y está bien que no se vayan sin ver nada por no tener entradas o por estar los espacios abarrotados».

Pekenio Náhuel se define como «un bufón» que basa sus actuaciones en el humor. «Provoco y hago reír a los espectadores. Si tú das, el público da; si avanzas, avanza contigo», explica. «Yo he elegido esta vida, el camino del arte, y lo que quiero es actuar en la calle. Es una opción hermosa pero también una especie de condena, porque cada vez nos ponen más trabas y es complicado tener un sueldo digno». De aquí se marchará a Galicia, País Vasco, Valladolid… pero apurará hasta el último día de Titirimundi con sus bufonadas al aire libre, sin más reglas que la risa y la complicidad.

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