Un Titirimindi multitudinario y con buen tiempo en la penúltima jornada

video

El público abarrota la plaza de San Martín para ver una de las actuaciones del programa de tarde de Titirimundi, ayer. Antonio Tanarro

  • Las calles vuelven a llenarse con un abundante programa en la jornada sin lluvia

Relojes de moda para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

¡La moda que más te gusta al mejor precio!

Hasta 80%

¡Viaja con estilo!

Hasta 80%

Deportivas, botas y zapatos para hombre

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera al mejor precio

Hasta 80%

Marca española de moda para hombre

Hasta 70%

Accesorios y gadgets electrónicos

Hasta 90%

¡Moda y complementos con diseños originales!

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda urbana para hombre y mujer

Hasta 80%

Accesorios imprescindibles para tu día a día

Hasta 70%

Viste tu cama con la Denim más reconocida

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de moda para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Zapatos y botines de piel para hombre

Hasta 70%

¡Moda para hombre y mujer a precios inmejorables!

Hasta 90%

La marca Denim italiana de moda

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda infantil con sus personajes favoritos

Hasta 70%

Grandes descuentos en calzado

Hasta 80%

Selección de joyas exclusivas para hombre y mujer

Hasta 70%

Renueva tu comedor con muebles de diseño

Hasta 70%

Porque el descanso es salud

Hasta 80%

¡Joyas de tus marcas favoritas!

Hasta 80%

La mejor selección de productos para mantener tu hogar organizado

Hasta 70%

Joyería y relojería de tus marcas favoritas

Hasta 70%

Relojes y brazaletes inteligentes

Hasta 80%

Cosmética de calidad al mejor precio

Hasta 90%

¡El calzado de moda a tus pies!

Hasta 70%

Ayer, por fin, Titirimundi se pareció a Titirimundi. O al menos a esa cara del Festival que congrega multitudes, que llena las calles de público familiar, con el programa en la mano y buscando un hueco en las diferentes sedes. Una muy amplia oferta y un tiempo benévolo volvieron a convertir al teatro de títeres en un género masivo y al certamen segoviano en una referencia.

  • El domingo en Titirimundi

La mañana fue esplédida, y todos los reclamos fueron abarrotados. En San Martín, Pelele actuó ante cientos de espectadores que llenaban escaleras y muros, regalando su función circense de marionetas de hilo. La Gotera de Lazotea, una de las compañías con mayor presencia, esta vez trasladó su función a la Plaza Mayor, que fue un hervidero de gente hasta más allá de mediodía. Y las inmediaciones del Acueducto, con la presencia del carrousel, de la barraca de Miguelillo y de actuaciones espontáneas, fue otro lugar de multitudes.

En los patios, el turno para Huber y su exquisita factura y para Eugenia Manzanera y sus Caracoles, uno de los montajes con mayor demanda pues este sí es específicamente para niños pequeños, incluso muy pequeños, y no abundan en el programa al contrario de lo que se da por supuesto. Todo dulzura e imaginación, es una buena base para amar el lenguaje de títeres, objetos y canciones.

Nada candoroso, por el contratrio, otro de los espectáculos que han generado más expectación, el Vu de Sacékripa en La Cárcel. Es uno de esas propuestas que sólo trae a Segovia Titirimundi y que divide al público entre acérrimos e indignados. El público asiste en semicírculo a un ritual cotidiano parsimonioso, obsesivo, hiperbólico en su orden y limpieza ejecutado por un actor inquietante que se sirve de objetos e ingenios para llevar a cabo su plan diario. No hay más relato ni moraleja. Observar, callar, asimilar.

Y en los teatros se despidió con tres funciones la compañía francesa Aïeaïeaïe con la divertida puesta en escena de ‘Mi amor, mi conejito’. Otra obra que encaja muy bien con el Festival, pieza breve y audaz que demuestra que en ocasiones menos es más, que el talento necesita pocos artificios y poco minutaje para brillar.

Inés, Lorena y Gonzalo son voluntarios, y bien pueden representar a esas decenas de jóvenes y no tan jóvenes sin los que el Festival simplemente no sería viable. Ellos se han encargado del modesto puesto de merchandising ubicado junto a la Plaza de San Martín durante todo el Festival, echando una mano también a las compañías que allí actuaban.

«Es una experiencia muy buena, para repetir», dicen ellas, que se estrenan en esta faceta. Gonzalo ya va por su segundo año, y asegura que «Titirimundi se conoce bastante. La gente pregunta sobre todo por dónde están las sedes, más que por las actuaciones, porque muchos vienen ya con el programa en la mano».

Del Festival destacan la cercanía entre la organización, los voluntarios y las compañías, «hay muy buen ambiente», y en general están satisfechos con el trato del público. Es una forma de vivir el teatro por dentro y de participar en un evento que mueve multitudes.