Desde 2008 han cerrado más de un tercio de las oficinas bancarias de Segovia

Un hombre pulsa para acceder al único cajero automático de Palazuelos de Eresma, cuya oficina permanece cerrada desde 2016.
Un hombre pulsa para acceder al único cajero automático de Palazuelos de Eresma, cuya oficina permanece cerrada desde 2016. / Antonio de Torre

En la provincia hay 35.500 personas sin acceso directo a servicios financieros y una cuarta parte de los 209 municipios carece de sucursales

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Los recortes por parte de los bancos se han hecho efectivos con el cierre de sucursales, la retirada de cajeros y la disminución de personal. Aunque la situación ha influido en todo el país, Segovia ha sido una de las provincias más afectadas: es una de las que tiene más población desprovista de servicios financieros directos. En 2015, de los 209 municipios de Segovia 166 carecían de sucursal, es decir, el 79,4% de los pueblos, cinco puntos más que en 2008. En términos de población, hace dos años afectaba al 22,5% (35.484 personas), frente al 16% (26.274 personas) de 2008, según los datos aportados por Joaquín Maudos en el informe ‘El acceso a los servicios bancarios en España’.  

Estas cifras sitúan a Segovia como la segunda provincia de España, solo superada por Zamora, con más población sin acceso a una oficina bancaria en su lugar de residencia. Además, según las estadísticas del Banco de España entre 2008 y 2017 se han perdido un total de 71 oficinas en la provincia, es decir, el 35% de las existentes.

En la capital destacan las oficinas de Bankia. Menos de la mitad tienen otras entidades como el BBVA y el Banco Santander. Además, existen otras con menor representación como La Caixa, Deutsche Bank, Banco Popular, Caja Mar, Caja España Duero, Bankinter o Ibercaja. Algo parecido ocurre en el medio rural, donde predomina Bankia, seguida de Cajaviva Caja Rural y solo en los pueblos más grandes como Cuéllar, Nava de la Asunción, Sepúlveda o Cantalejo tienen presencia otros bancos. Hoy en día, Bankia mantiene 49 oficinas de las 135 existentes en ciudad y provincia, lo que supone cerca 36,3% de cuota de mercado.  

La reestructuración que llevó a cabo Bankia en 2013, tras la fructificación del SIP (Sistema Institucional de Protección), encabezado por Caja Madrid, afectó en gran medida a la provincia de Segovia, donde la entidad redujo la plantilla en un 30%. Además, esta reordenación influyó en 19 de las más de 70 sucursales, que entonces tenía en la geografía segoviana.

Cierres

Este anuncio de Bankia incluía la supresión de las oficinas de Fuenterrebollo, Torrecaballeros o Zarzuela del Pinar, por encontrarse muy próximas a un núcleo urbano que ya contaba con sucursal. También cerraron de forma parcial otros centros como el de Palazuelos de Eresma, convirtiendo así a este municipio, de en torno a 5.300 habitantes, en uno de los más grandes de España sin oficina bancaria.

El auge urbanístico de finales del siglo XX transformó la fisonomía de Palazuelos, que ha pasado de tener poco más de 1.500 habitantes en los años 90 a más de 5.300 de la actualidad. Cuenta con numerosas empresas instaladas en el término municipal, una de las más conocidas la destilería de DYC, que lleva 58 años produciendo el segundo whisky más demandado del país, y da trabajo a unos 200 empleados. 

Palazuelos de Eresma llegó a tener tres filiales, una de Bankia, otra del Santander, y la de La Caixa, aunque esta última solo estuvo abierta en torno a un año. Todas han desaparecido y los vecinos solo pueden ejecutar las operaciones básicas a través del cajero que mantiene Bankia. No obstante, el alcalde, Jesús Nieto, asegura que «el cierre no ha afectado demasiado al pueblo, porque la mayoría de las hipotecas la gente las tiene suscritas en las oficinas de Segovia y el cajero presta un servicio esencial».

Además, Jesús Nieto reconoce que cuando había oficina tampoco tenía demasiado movimiento, ya que es un pueblo en el que reside mucha gente joven que va frecuentemente a Segovia y aprovecha a realizar las gestiones en la capital. «La oficina estaba para atender a los jubilados que hacían tres gestiones contadas o a los establecimientos que acudían a cambiar dinero», apunta el alcalde de Palazuelos.

Reapertura improbable

Entiende que los bancos son empresas privadas que buscan la rentabilidad. Por eso, Jesús Nieto atribuye directamente a los vecinos, que prefieren desplazarse a Segovia, parte de la responsabilidad de que en los últimos años hayan cerrado oficinas bancarias y otros establecimientos comerciales y hosteleros en el pueblo. La cercanía a la capital, que se encuentra a menos de siete kilómetros, y el desarrollo de la banca ‘online’ son algunos de los motivos principales de que este municipio ya no tenga oficinas.

Eso sí, el alcalde de Palazuelos reconoce que los más afectados por esta situación son los mayores del pueblo que, en muchas ocasiones, no tienen la posibilidad de trasladarse por ellos mismos hasta la sucursal más cercana. Sobre la posibilidad de que esta u otra entidad bancaria reabra una sede en el pueblo, el alcalde, insiste en que es muy difícil. Tampoco tiene constancia de que haya ningún banco interesado en ello, por lo que, a su juicio, es bastante improbable que Palazuelos vuelva a contar con sucursal.

Más problemas ve en esta situación uno de los socios del bar El Chorrillo del municipio. Pedro Pérez asegura que las quejas de los vecinos desde que cerró la oficina son constantes. «Parece mentira que en un pueblo con tantos vecinos no haya un banco o caja de ahorros. Es un perjuicio sobre todo para la gente mayor que no puede coger el coche para dirigirse a pueblos cercanos o a Segovia y muchos de los trámites importantes no los pueden hacer desde el cajero», explica.

También para negocios como el de Pedro ha supuesto un trastorno, ya que se tienen que desplazar a la capital o a San Cristóbal de Segovia prácticamente a diario para ingresar el dinero o para coger cambios. Además, en su caso no utilizan la banca electrónica, ni realizan ninguna gestión bancaria ‘online’. Lo mismo ocurre con gran parte de los vecinos, especialmente los de avanzada edad, ya que muchos ni siquiera tienen conexión a internet en casa, pero tampoco saben utilizar este tipo de tecnologías.

Fuenterrebollo, los problemas crecen en verano

Fuenterrebollo es un pueblo mucho más pequeño, de 370 habitantes en invierno, aunque los fines de semana la población se duplica y en verano es cinco veces superior, situándose en torno a las 1.800 personas. Por eso, su alcalde, Gonzalo Vivancos, lamenta que desde 2013 no exista ni siquiera un cajero. Con la reestructuración, cuando Bankia anunció que quitaría la sucursal en este pueblo, vecinos y Ayuntamiento entendieron este paso. Sin embargo, critican que no haya cumplido con el compromiso inicial de dejar en funcionamiento el cajero automático, que pocos meses después de la desaparición de la oficia también se clausuró definitivamente.

«Dicen que lo importante son las personas y no es así, lo que les importa es la rentabilidad, todo lo bueno que ha hecho Caja Segovia en 100 años está desapareciendo», afirma Vivancos. Esta situación está afectando notablemente a Fuenterrebollo que desde entonces ha perdido gran parte del volumen de negocio que tenía hace menos de cinco años.

Esto se debe a que los vecinos que se desplazan a Cantalejo, situado a siete kilómetros, para hacer las gestiones y obtener dinero en metálico, aprovechan y compran allí el periódico, el pan, e incluso, hacen la compra en el supermercado. Bankia tampoco ha tenido en cuenta, según el alcalde, la petición de hacer llegar el autobús bancario hasta este pueblo al menos una vez a la semana, por lo que sus habitantes solo tienen acceso a este servicio en Fuenterrebollo dos veces al mes, eso sí con las correspondientes esperas a la intemperie.

En términos de rentabilidad reconoce el alcalde que seguramente el municipio no lo sea, pero si algo tiene claro es que los bancos «han borrado del mapa a Fuenterrebollo y le han dado la categoría de extrarradio de Cantalejo». La decepción de Vivancos es tal que ofrece a entregar la cuenta del Ayuntamiento a la entidad bancaria que se comprometa a poner un cajero en el municipio, para así recuperar la comodidad y parte del volumen de negocio que se ha perdido en los últimos años.

Como estos, al menos otros diez municipios segovianos perdieron sus oficinas bancarias entre 2008 y 2015, periodo en el que el número personas desprovistas de este servicio aumentó en Segovia en 9.210 personas, aportando así solo una de las nueve provincias el 45% del incremento de toda la Comunidad.

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