Teatro infantil para clamar contra las guerras

Alumnos del colegio Fray Juan, durante la representación de su obra. /A. de Torre
Alumnos del colegio Fray Juan, durante la representación de su obra. / A. de Torre

Cinco colegios escenifican sus propuestas para mejorar el mundo en unas jornadas de concienciación

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

¿Cómo explicaría usted una cruenta guerra civil de más de seis años con cientos de miles de muertos y millones de refugiados? Imaginen esta escena. Un grupo de niños acosa a otro amenazándole para que haga lo que ellos quieran o se vaya de allí. A veces el abuso es así de simple. ¿Y los orígenes? Pues aparece en escena el doctor Tóxico, un velado traficante de armas que colabora con el Gobierno para amedrentar a la población. Y lo hace con humor: «Os doy seguridad en una ciudad en guerra ¡Sois unos suertudos!». Así es como los alumnos de cuarto de Primaria del Elena Fortún ven el mundo y así lo plasmaron en una de las obras que representaron ayer cinco colegios de la provincia en las Jornadas de Teatro Solidario.

La representación es el resultado de meses de trabajo en los que los alumnos tratan de acercarse a una realidad tan lejana. El proyecto, gestado por la coordinadora de ONGD de Castilla y León y financiado por la Diputación de Segovia, cumple su tercer año y las jornadas permiten a los niños poner en común sus proyectos y convivir con estudiantes universitarios de educación Infantil, que también actuaron. El teatro es un vehículo esencial para todos. «Aporta habilidades sociales claves para nuestra vida. Es un arma para todos, para el que sube y se atreve por mucha vergüenza que pase», explica Celia Matarranz, de la empresa organizadora 'Yo contigo, teatro en el aula'.

Para transmitir a los niños ideas tan complejas y duras son esenciales los mensajes directos. El vídeo viral de la niña siria que soplaba las velas con un año e iba perdiéndolo todo, desde el pelo hasta a sus familiares, en los siguientes cumpleaños impactó mucho a los alumnos. Son ellos los que tienen que aportar sus ideas, desde contar ese drama hasta incluir a superhéroes, para que la empresa dé forma al guión a representar. Y el producto fue la interacción entre una familia de telespectadores y un informativo que detallaba las novedades sobre la guerra.Se aprende solidaridad y soltura. Porque les tocó improvisar; los decorados para acompañar las conexiones en directo no aparecieron por la sala de la Fundación Caja Segovia y supieron encontrar la respuesta. Muchos se trababan o no recordaban la frase, pero todos supieron resolverlo. La obra se convirtió en una tragicomedia musical, con todo el 'casting' despidiéndose cantando su propia versión de 'La bicicleta', en la que pedían al público que se movilizara para resolver los problemas del mundo.

«Los humanos somos tan tontos que en vez de disfrutar de lo que tenemos nos peleamos unos con otros en el mismo país». Así se lo explica Sara Sancho a su hijo Juan. «Cambio el discurso, pero lo justo. Mejor que sepan lo que hay cuanto antes». Juan, un apasionado de los programas de naturaleza de Jesús Calleja y fan de Cristiano Ronaldo, hace de Darwin. El resultado de un curso entero, con clases semanales, es notable: «Se lleva mejor con los compañeros y no hay esas diferencias absurdas entre niños de nueve años».

Trabajo constante

El profesorado detalla los retos de un trabajo que requiere constancia. «El día a día es difícil porque se les llena la cabeza con mensajes contradictorios permanentemente», explica la profesora María José Sánchez, que describe un trabajo a contracorriente. «Es algo diario y necesitamos paciencia. Debe ser una labor muy ilusionante para los que transmitimos esos mensajes».

La obra acaba con la intervención de una ONG, liderada por un tiranosaurio que derrota al doctor Tóxico. Y la paz llegó a Damasco. A la política mundial no le vendría mal esa piza de inocencia.

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