Un sueño cumplido en tiempo récord

Héctor y Daniel San Juan posan con botellas del nuevo vermú Garciani. /Ical
Héctor y Daniel San Juan posan con botellas del nuevo vermú Garciani. / Ical

Los hermanos segovianos Daniel y Héctor San Juan revolucionan en un año el mercado del vermú recuperando la histórica marca Garciani

El Norte
EL NORTESegovia

Daniel y Héctor San Juan se sienten muy identificados con la figura y la trayectoria del empresario segoviano Nicomedes García Gómez y no dudaron en trabajar duro para adquirir una de sus marcas: el vermú Garciani, que se había dejado de fabricar hace varias décadas. Se pusieron manos a la obra para crear un vermú que ha roto todos los esquemas por su originalidad cien por cien segoviana.

Daniel San Juan asegura que fue «una ilusión increíble» poder comprar una marca de «una persona tan emblemática y gran visionario» que fue el primer español en fabricar whisky cuando aquí «solo se hacía brandy y aguardiente». La vida de Nicomedes García tienen muchos puntos de conexión con estos hermanos al ser dos familias que se han dedicado a la distribución en alimentación y hostelería.

Su hermano Héctor comparte totalmente esta opinión y recuerda que se identifican con un hombre que ayudó a su padre con su destiladora, la distribución y cuando mejor les iban las cosas sufrió un incendio y tuvo que empezar de cero y tirar él del carro. Nicomedes García creó las Destilerías DYC, Anis Castellana y el vermú Garciani pero también fundó una agencia de publicidad y la icónica imagen del Toro de Osborne.

Héctor y Daniel recuerdan que por diferentes avatares en los que se mezclaron asuntos políticos y empresariales, el vermú Garciani dejó de producirse y el empresario llegó a un acuerdo con la familia Osborne que su vez lo vendió a un grupo multinacional pero finalmente la marca regresó a Segovia, a la familia San Juan. «Queríamos hacer algo nuestro», remarca Héctor San Juan. «Comprar la marca Garciani a las multinacionales que lo tenían y luchar por Segovia haciendo un producto de calidad».

Los hermanos San Juan son dos enamorados de Segovia con una larga y exitosa trayectoria profesional, a pesar de su juventud, con la empresa Dihose, además, Daniel es barista y Héctor es sumiller. Los dos tenían claro que era el momento, con Garciani, de «hacer honor a Segovia y a nuestra familia». Éste fue el punto de partida de casi cuatro años de desvelos y esfuerzos, con la colaboración de un enólogo de prestigio, para estar a la altura del sueño que querían ver cumplido, informa Ical.

Verdejo segoviano

En el proceso de creación de su vermú mantuvieron las premisa de estar «identificados con Segovia» y «hacer un producto lo más honrado posible». La primera decisión fue elegir, como vino base del vermú, el verdejo de Segovia para que fuera un «vermú único, especial y de verdejo». Daniel San Juan defiende que en este clase de bebidas siempre se dice que «no se echa vino bueno pues nosotros, al contrario».

La segunda decisión fue poner en las botellas de Garciani la añada del vino para «que la gente sepa que se está tomando un buen vermú, con la base de un buen vino», que suele tener una graduación en torno a los 13 grados y para ser vermú tiene que tener 15 grados que consiguen añadiendo buenos alcoholes, además de la selecta selección del infusionado de hierbas.

Daniel San Juan explica que Garciani, dentro de que es un vermú, es «un producto totalmente nuevo» que «no tiene nada que ver con lo que hay en el mercado», ni mejor ni peor, sencillamente «Garciani es diferente». Héctor ahonda en la misma idea porque ellos «dentro los parámetros que tienen que tener como vermú, creemos es el que mayor calidad reúne» que es lo que le aporta la añada de las hierbas y el vino base porque «hay muchas diferencias de unos años a otros».

Un año de éxito

En febrero celebraron el primer año de Garciani en el mercado. Doce meses con excelentes noticias para su vermú de verdejo segoviano que desde el primer momento despertó un gran interés en la prensa especializada en gastronomía, han asistido a ferias y la invitación del prestigioso Peñín para asistir al IX Salón de los Destilados y el Vermút de Madrid, en la que se dio a conocer que Garciani obtuvo 89 puntos en la Guía Peñín de los Destilados y la Coctelería 2018 que cada año publica el experto grupo de catadores.

Los hermanos San Juan están convencidos de las posibilidades y el largo recorrido que tiene por delante el vermú porque las nuevas generaciones no tienen prejuicios ni ideas preestablecidas, «solo saben que les gusta y lo piden». Garciani, en este primer año, ya está presente en varios restaurantes con estrella Michelín porque los expertos están encantados con su capacidad como aperitivo porque «te refresca, te hacer salivar y prepara la boca», explica Héctor San Juan.

Además, el vermú Garciani admite, «al ser un vino», ser consumido a cualquier hora del día. Antes y después de comer porque es un gran digestivo porque en el extracto del infusionado de hierbas se utilizan muchas que son usadas en la medicina natural y tradicional por sus propiedades, como el ajenjo, y además tiene una baja graduación de alcohol. «El vermú lo invitó un médico y es un apetente», remarca Daniel San Juan.

En estas últimas semanas, han conocido que con su vermú de verdejo segoviano se están elaborando las tradicionales torrijas de Semana Santa, entre otras dulces tentaciones. Una opción que se une a la coctelería que los hermanos San Juan han creado para combinar con Garciani. Cuatro cócteles diferentes bajo los nombres: Garciani Fresh, Garciani de Muá, Garciani Green y Garciani Spum. Éste último es «un cóctel elegante con burbuja fina que destaca por su frescura y que aporta en boca una fusión dulce, cítrica y muy aromática».

Ir despacio

Los creadores del vermú Garciani están muy satisfechos por haber roto el mercado con un producto de la más alta calidad en tan solo un año pero, de cara al futuro, quiere seguir siendo fieles a su filosofía basada «en la honestidad del producto», elaborando como máximo entre 20.000 y 25.000 botellas al año. «Queremos ir despacio y tenerlo todo controlado para mantener la calidad», afirma Héctor San Juan, porque tardan seis meses en poder sacar un nuevo lote al mercado.

En Garciani, explica Daniel San Juan, todo está muy pensado y estudiado, como se puede ver en el tapón de corcho de alta calidad y una botella oscura y opaca, en negro, para preservar todas las características del vermú para que el «producto natural redondee en la botella» y después disfrutar en la copa de sus matices sutiles, balsámicos y de un producto artesano de calidad.

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