Una solución «adecuada y lógica»: ¡demoler el Acueducto!

El Acueducto de Segovia, cuando el tráfico pasaba todavía por debajo de los arcos. /El Norte
El Acueducto de Segovia, cuando el tráfico pasaba todavía por debajo de los arcos. / El Norte

Es la insólita sugerencia que un lector del diario 'Informaciones' publicó en noviembre de 1972, cansado del trastorno que la restauración del monumento ocasionaba

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Noviembre de 1972. Segovianos y foráneos experimentan las incomodidades que las obras de restauración del Acueducto ocasionan en el día a día. Andamios, herramientas, cortes en el tráfico... El día 25, el diario madrileño 'Informaciones' publica, no sin cierto pudor, una carta al director que un «asiduo lector» ha enviado con una insólita sugerencia: demoler el Acueducto de Segovia.

«Observo que se está gastando mucha tinta y desperdiciando el tiempo en torno a estas obras y nadie se atreve a dar la solución adecuada y lógica», comienza don Gabriel M. García Barona, el abajo firmante. Y continúa: «En estos momentos en que hay que atacar con valentía los asuntos de cara a la realidad y conveniencia, creo que la mejor medida a tomar es la que expongo a continuación: La verdad es que el dichoso acueducto resulta un estorbo para la circulación rodada y yo -si fuera alcalde y gozara de poderes para ello- daría orden terminante e inmediata de su demolición con la seguridad de que facilitaría más comodidades a los visitantes, sin perjuicio del turismo, ya que a éste, probablemente, le interesa más comerse un buen rostrizo que la contemplación del dichoso acueducto».

A renglón seguido, don Gabriel asegura que su proposición va completamente en serio: «No crea que es la idea de un 'yeyé', pues quien esto firma está ya en edad madura, y veo las cosas con la realidad debida». Y añade, convencido: «No ignoro que algunos timoratos criticarán esta solución, pero en su interior no dejarán de reconocer que, al fin y al cabo, es la más conveniente y realista». El «asiduo lector» de 'Informaciones' concluye satisfecho de «haber sido útil a Segovia» con la idea -«me haría feliz que fuera adoptada», subraya- y deja una posdata: «No le quepa duda de que habrá muchos más partidarios de los que Vd. pueda figurarse».

El diario madrileño no pudo por menos que comentar el texto publicado y escribió lo siguiente: «No sabemos si esta carta ha sido escrita completamente en serio o si, por el contrario, hay en ella una buena dosis de humor. En cualquier caso, y como es criterio de 'Informaciones', recogemos la opinión de nuestro comunicante sin ninguna clase de reservas. Sin embargo, no puede dejar de llamarnos la atención el que un monumento que ha sido durante mucho tiempo admiración y preocupación tanto de la Dirección General de Bellas Artes como de todas las sociedades de arte del mundo, y al que se ha cuidado y protegido siempre por su singularidad, encuentre muchos partidarios de su demolición, como afirma el señor García Barona en su posdata». El periódico termina dejando clara cuál es su postura ante tan absurda propuesta: «Por supuesto que ello facilitaría la circulación rodada. Pero entre destruir el acueducto o destruir los coches, nosotros optamos por esto último. Claro que quién sabe si bastaría con destruir algunos conductores...».

Concluía el año 1972. Faltaban veinte todavía para que el Ayuntamiento de Segovia decidiera la supresión del tráfico bajo los arcos. La hemeroteca guarda toda clase de perlas.

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