«Me siento orgulloso; todo hace pensar que la decisión era necesaria»

Ramón Escobar Santiago, exalcalde de Segovia. / El Norte

Ramón Escobar, alcalde de Segovia en 1992, recuerda las circunstancias de la decisión de cortar el tráfico bajo el Acueducto

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Decidió adelantar unos días el corte de tráfico porque «ya tenía los andamios preparados para instalarlos en los arcos centrales». Ramón Escobar reconoce que «todavía no tenía ningún tipo de informe del arquitecto municipal sobre el peligro de desprendimientos para coches y viandantes, pero me dijo que sí existía y dijimos 'vamos a cortar el tráfico'». Fue una vez que los expertos alemanes, Geza Alföldy y Peter Witte, «indicaron que aquello estaba muy mal, que podía caer una parte de los sillares del Acueducto». Subió a verlo con el arquitecto; lo vio y tomó la decisión.

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«Se hizo por el Acueducto, que es lo más importante que tenemos en Segovia. Al día siguiente se colocaron los andamios para colocar las cimbras de madera en los arcos con más peligro de desprendimientos», apunta.

¿Hubo problemas? «Claro que los hubo. La movilidad cambió radicalmente. Hay que pensar que en el Acueducto confluían cinco carreteras, que separaba una parte y otra de la ciudad y de la provincia y que ni siquiera se había empezado la circunvalación», explica Escobar.

Recuerda aquel viaje a Estrasburgo «para conseguir una resolución del Parlamento Europeo pidiendo al Gobierno que hiciera la circunvalación» y que le apoyaron parlamentarios de todos los partidos: «Alonso Puertas, José María Gil Robles, Juan Muñoz... podría nombrar infinidad de nombres que ayudaron a que me recibieran el presidente del Parlamento Europeo y el secretario general del Consejo de Europa». Aquel viaje fue determinante. Y los técnicos europeos, dice el exalcalde, «se mostraron asombrados de cómo habíamos mantenido el tráfico tanto tiempo».

«Me siento orgulloso de haber colaborado en mi puesto de alcalde para cortar el tráfico y de que todos los grupos del Ayuntamiento estuvieran de acuerdo en ir a Europa para pedir al Gobierno la circunvalación. Creo que fue una decisión de la que yo tenía la responsabilidad, pero yo sentía que me apoyaban todos los demás». Así fue también con la intervención del diputado socialista Juan Muñoz, que manejó sus contactos en el Ministerio de Defensa «para que se abriera la calle Coronel Rexach».

Con la mirada en aquel verano de 1992 Ramón Escobar rememora que «la decisión fue unánime, la apoyaron todos los portavoces y todos los grupos, que no se opusieron y tengo que decir que fueron colaboradores con el Ayuntamiento, con sus opiniones, y aunque fue una decisión del alcalde no recuerdo disensiones en mi grupo, y si las hubo no serían importantes porque no me acuerdo».

Sí recuerda que varios colectivos pidieron su dimisión, pero pasa de largo por la pregunta. Se queda con lo positivo, con quienes colaboraron. Con la Policía Local y su jefe, Julio Rodríguez, que «se portaron extraordinariamente bien, que en dos días de trabajo intenso modificaron el tráfico, los cambios de dirección y las rotondas que había que crear para los giros del tráfico». «Me llegaron a llamar 'el alcalde de las rotondas'», evoca antes de comentar todas las medidas que tuvo que plantear en poco tiempo, como el ensanche de los puentes de La Fuencisla, de Valdevilla o de San Lorenzo para canalizar el tráfico que había alejado del Acueducto...

«Hicimos lo correcto entre todos y lo hicimos los segovianos, que nos sacrificamos entonces y nos seguimos sacrificando. Todo hace pensar que la decisión fue absolutamente necesaria, pues solo hay que ver lo poquito que se ha modificado el tráfico desde entonces», recalca Escobar, quien asegura que «ahora mismo una encuesta nos daría el mismo resultado, a favor del corte de tráfico. Porque lo fundamental es preservar el Acueducto, que siga muchos años con buena vida».

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