Segovia teje su red de ciclocarriles con la restricción a 30 kilómetros en Vía Roma

Circulación de vehículos por el carril habilitado para la restricción de la velocidad y paso de ciclistas. /Antonio Tanarro
Circulación de vehículos por el carril habilitado para la restricción de la velocidad y paso de ciclistas. / Antonio Tanarro

Es la tercera avenida que implanta en uno de sus carriles la restricción de velocidad a 30 kilómetros por hora

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Todas las calles importantes de doble carril de circulación tendrán uno habilitado para la preferencia de bicicletas, por lo que ciclistas y conductores de vehículos a motor compartirán cada vez más espacio en la ciudad. Tendrán que aprender sí o sí a respetarse. A fuerza ahorcan, que reza el dicho.

La Concejalía de Tráfico del Ayuntamiento de Segovia persevera en este objetivo, que es uno de los que el departamento que dirige Ramón Muñoz-Torrero tiene marcado en color rojo como prioridad. Aunque no va a ser sencillo, tal y como confiesa el propio representante municipal. Hay vías urbanas que por su localización y hábitos de circulación se antoja más complicada la implantación y el correcto funcionamiento de los llamados ciclocarriles.

Esta medida cada vez está más extendida en los cascos urbanos de las ciudades españolas. Segovia se estrenó hace ahora prácticamente un año con la avenida Gerardo Diego. Desde el pasado mes de julio de 2016, esta arteria de entrada al barrio de Nueva Segovia luce las señalizaciones en todos los cruces y en algún tramo de la calzada, sobre el pavimento. El dibujo de una bicicleta y la señal de prohibido transitar a más de 30 kilómetros por hora advierten a los conductores de que no han de pisar el acelerador más de la cuenta y lo permitido.

Tras aquel debut, la Concejalía de Tráfico, Seguridad y Movilidad, ha continuado con sus planes de expandir la medida a las calles con doble carril en cada sentido. Así, amplió la actuación a la avenida de la Constitución –que la semana pasada revivió la estampa de los operarios con los moldes para pintar otra vez la señalización horizontal, a raíz de las nuevas obras ejecutadas para intentar acabar con los hundimientos de la parte derecha de la calzada en sentido a la plaza de la Universidad–.

Los responsables de la corporación municipal decidieron aprovechar la rehabilitación de la calzada para instaurar la restricción de la velocidad a 30 kilómetros por ahora y la convivencia de las bicicletas.

En aras de la seguridad

Desde hace escasas fechas, hay un nuevo nombre se ha unido a este club de vías urbanas con ciclocarriles incorporados y restricción de velocidad. Se trata de Vía Roma. La elección de la avenida no es caprichosa, como expone el concejal de Seguridad, Tráfico y Movilidad. «Es una vía importante en la que cada vez se observa una mayor circulación de ciclistas», lo que la convertía en susceptible de instaurar la preferencia y el límite de 30 kilómetros por hora. Incluso, por completar la llamada 'Zona 30' que ya está en vigor para regular el tráfico en el barrio de San Lorenzo.

Ramón Muñoz-Torrero concreta que, si bien ya se ha realizado la señalización horizontal y vertical en el carril derecho de Vía Roma, en sentido hacia la salida a la Autovía de Los Pinares y la Nacional N-110, aún falta algún punto más donde se colocarán más indicaciones. La medida pretende «aumentar la seguridad de los ciclistas y avisar a los conductores de que se los pueden encontrar», incide el representante del Ayuntamiento de la capital.

«Hacemos lo posible por el fomento del uso de la bicicleta, aunque es una ciudad difícil» ramón muñoz-torrero, concejal de tráfico

«Hacemos lo posible por el fomento del uso de la bicicleta, aunque hay que tener en cuenta que es una ciudad difícil», precisa el concejal. En cualquier caso, la prioridad que se marca en este ámbito es la garantizar la integridad física de los ciclistas cuando comparten las calzadas urbanas con vehículos a motor.

Ezequiel González o Padre Claret

En cartera están otras calles importantes de doble sentido y dos carriles por cada uno de ellos. Quizás, el más cercano en el tiempo sea Ezequiel González hasta la rotonda de la estatua de Cándido. Muñoz-Torrero también cita otras arterias que posiblemente tarden un poco más por las complicaciones que entrañan. Por ejemplo, la carretera de La Granja. El edil esboza la voluntad municipal de «enlazar con el carril bici» que ya discurre en paralelo al tráfico de la CL-601.

Sin embargo, también reconoce que hay que estudiar el caso de manera cuidadosa ante un posible conflicto de titularidades, ya que intuye que un tramo sobre el que se debería actuar no pertenece a la administración local. Así pues, de ser así el Ayuntamiento de la capital debería plantear y llegar a un acuerdo con la otra institución.

De nuevo, se alza la motivación de la seguridad de los ciclistas para sellar el pacto. No en vano, el tramo de la carretera que une Segovia con La Granja soporta una intensidad media diaria superior a los 12.400 vehículos entre Palazuelos de Eresma y la circunvalación SG-20, ahora en obras para desdoblamiento.

«En vías de doble carril, los conductores tienden a acelerar y parece que no frenan»

El concejal también adivina complicaciones cuando se aborde la restricción de velocidad y la convivencia con los ciclistas en el caso del tráfico rodado por Padre Claret. Precisamente el mayor problema que deduce Muñoz-Torrero es la alta densidad circulatoria que registra esta arteria, un hecho que dificultaría el propósito de ganancia de espacio para los usuarios de la bicicleta.

El edil apunta que también interfieren las inercias y hábitos de los conductores. «En un doble carril de circulación se suele acelerar y parece que no se frena», comenta al aplicar esta apreciación a la entrada de tráfico desde la Autovía de Pinares o el flujo de vehículos procedentes de la N-110. Por eso, hace especial hincapié en la necesidad de «cambiar el chip de la carretera y recordar que se está en la ciudad».

El argumento de la seguridad y de la salvaguarda de la integridad de los ciclistas refuerza otro objetivo que subyace y que no es otro que la confección de un entramado de ciclocarriles. No hay que confundir esta apuesta con los carriles-bici que hay implantados en otras grandes capitales, como Madrid o Barcelona, ya que en los primeros el espacio de circulación es compartido con automóviles.

Enlazar recorridos y trayectos más largos

Ramón Muñoz-Torrero bosqueja cómo poco a poco el Ayuntamiento de Segovia intenta «enlazar recorridos y buscar trayectos cada vez más largos para facilitar la movilidad de los ciclistas» en sus itinerarios urbanos.

Esos carriles preferentes y con la velocidad restringida aspiran a tejer una red que al final conduzca hasta el carril-bici de la carretera de La Granja –el mismo que comienza en la plaza de Artillería y, este sí señalizado, sube por Padre Claret–, o desemboque en el acceso a la N-110.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos