Segovia hace una cata a ciegas de agua... y queda segunda

Varios participantes, entre ellos Clara Luquero, en la cata de agua en la Plaza Mayor. /Antonio de Torre
Varios participantes, entre ellos Clara Luquero, en la cata de agua en la Plaza Mayor. / Antonio de Torre

La alcaldesa y otros participantes en una cata a ciegas eligen entre cinco la muestra tomada en otro municipio

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

¿Cree que el agua embotellada, la que solemos llamar mineral, es la mejor? Es cuestión de gustos, pero no se puede estar seguro. Las cualidades organolépticas son diferentes y todas son aptas para llegar a las mesas. En un mostrador ante la entrada principal del Ayuntamiento había cinco tipos de agua, de diferentes procedencias, con distintos sabores, olores y apariencias; en principio todas transparentes, porque si tienen partículas en suspensión es difícil apreciarlas. Se trataba de elegir la que más gustara, puntuándolas del uno al cinco.

Si los sumilleres enseñan a degustar el vino, lo que hicieron ayer Laura de Vega y Rosa Martínez fue mostrar con una cata de agua que no todas las de consumo humano son iguales. «Pero todas son seguras», explicaron las dos técnicos de la empresa Aquona, concesionaria del tratamiento de agua potable en el municipio.

Esta peculiar cata de agua abierta al público formaba parte del programa de actividades organizadas por el Ayuntamiento para conmemorar el Día del Agua, que incluye visitas a las estaciones potabilizadoras de los Depósitos y del Rancho del Feo y a la depuradora de residuales de Tejadilla. Suelen hacer catas los expertos gastrónomos con las aguas envasadas que sirven los restaurantes, pero no es usual que los técnicos salgan a la calle para dar a probar distintas aguas del grifo y que el público las valore.

Entre las cinco propuestas para la cata había dos aguas procedentes de las dos potabilizadoras de Segovia, otra, también del grifo, de una ciudad vecina, una desalada procedente de una potabilizadora de Levante, tomada del mar, y una embotellada. El empresario Francisco del Sol, la alcaldesa, Clara Luquero, la concejala de Obras, Paloma Maroto, y dos miembros del Gabinete de la Alcaldía, Yolanda Fernández y Daniel Muñoz, fueron los primeros en probar los cinco tipos de agua. Luego pudo hacerlo toda la gente que fue acercándose a la mesa instalada con todos los carteles informativos del día del agua y las recomendaciones de consumo, como la de no despilfarrar un recurso que es escaso.

Rosa Martínez, responsable de calidad de laboratorio de Aquona, les guió. Primero para que intentaran distinguir el aspecto visual, apreciaran el color si lo tenían y si había partículas en suspensión; después, en la fase olfativa, para que apreciaran los diferentes tipos de olores (desinfectantes como el cloro, a naturaleza, tierra, moho…), y por último el sabor, para tratar de diferenciar los posibles matices (dulce, salado, amargo...).

Cualidades

La clasificación final de esta primera cata no es muy significativa, pero revela gustos y descartes. Una vez finalizada la cata, al revisar las puntuaciones las mejor valoradas fueron las aguas del grifo; primero la de la red de suministro de una ciudad vecina en la que también trabaja Aquona, después la procedente de la Etap del Rancho del Feo (del embalse de Revenga), seguida de la que llega a la ciudad desde los Depósitos (del Pontón Alto); la cuarta con mejor valoración fue el agua embotellada, de mineralización media, y la desalada la peor valorada, aunque es lógico porque estas aguas suelen conservar cloruro sódico y no están equilibradas.

Explicó Martínez que «todas son aguas seguras» y que solemos clasificarlas como buenas o malas en función de sus cualidades organolépticas, pero desde un punto de vista subjetivo. La del grifo «es la más controlada», y la de Segovia «es de muy buena calidad porque es de mineralización débil y está bien tratada, con cientos de puntos de control que son analizados cada día». Además, añadió, «la del grifo es medioambientalmente sostenible y mucho más barata».

Cloro y seguridad

Pero es cierto que al valorar el agua entra en juego la subjetividad. El cloro, que confiere al agua olor y sabor, «da seguridad porque elimina los microorganismos», y sobre las aguas envasadas hay disparidad de opiniones, aunque Laura de Vega, que es responsable de desarrollo sostenible de Aquona, citó un informe publicado esta misma semana: «El 90% de las aguas analizadas tenían microplásticos, que migran desde la botella y cuya incidencia en la salud se desconoce aunque se sabe que estos plásticos son disruptores endocrinos».

Hoy se celebra, como cada 22 de marzo, el Día Mundial del Agua. La cata en la Plaza Mayor fue ayer un acto más del programa para conmemorar la fecha, que también tiene el propósito de sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de los procesos para potabilizar el agua y también que es un recurso escaso que no debe ser malgastado.

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