«Santa Teresa de Jesús es hoy incluso más actual que hace quinientos años»

María Noel Firpo, psicóloga y experta en Santa Teresa, en su despacho del centro Sinapsis. / El Norte

La psicóloga María Noel Firpo subraya el «creciente despertar de todo tipo de misticismo» y advierte de la tendencia a crear relaciones más virtuales que reales

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Santa Teresa de Jesús fue una de las personalidades más sobresalientes del Siglo de Oro español; pero su legado y reflexiones son «hoy más actuales incluso que hace quinientos años». La psicóloga María Noel Firpo es una entusiasta estudiosa de la mística abulense, de la que se cumplen 435 años de su muerte. Religiosa, fundadora, doctora de la Iglesia, maestra de oración y de espirituales, su personalidad y su filosofía han cautivado a especialistas de múltiples ámbitos; también de la psiquiatría y la psicología. Este domingo comienza el Año Jubilar Teresiano.

–¿Existe un interés creciente por lo espiritual y por las cuestiones profundas del ser humano?

–Sin duda. Hay un despertar de todo tipo de misticismo, ya sea cristiano, budista, sufista, etcétera, o de centrarnos en el ser humano, como con la meditación o ‘mindfulness’, por ejemplo, como respuesta al vacío existencial. Vamos hacia relaciones interpersonales más virtuales que reales. Parece que no hay tiempo para que el diálogo y el encuentro se dé de una manera auténtica, y esto nos lleva a estar en búsqueda.

–¿Qué significa ese despertar al que se refiere?

–El hecho de ser espirituales no significa que tengamos que tener una religión, la religión no salva a nadie. Creo que Teresa en eso es maestra, nos enseña a ser espirituales, pero sin dar normas; nos introduce en dinámicas de amor y ese lenguaje lo entendemos, lo buscamos y lo necesitamos todos. Lo mejor que podemos hacer es acercarnos a su obra.

–¿Es el hombre un ser espiritual en esencia?

–Si tomamos la concepción del hombre según la psicología como un ser bio-psico-social, se nos queda corto. Es preciso poder abrirlo a la dimensión espiritual, siendo la espiritualidad algo inherente a la condición humana, lo que nos distingue de cualquier animal. Por lo cual, prefiero ver al hombre como un ser bio-psico-social-espiritual. De hecho, antes la psicología era considerada como el ‘estudio del alma’; pero al sacarla de la esfera de la filosofía y darle una categoría científica, hoy se define como la ciencia que estudia la conducta humana. Cualquier persona se dará cuenta que somos algo más que conductas.

Tratados del alma

–¿Qué aporta a la psicología Santa Teresa de Jesús, una mujer que vivió hace cinco siglos?

–Tiene mucho para aportar. Diría que hoy es más actual que hace quinientos años. Nos ha dejado un legado de cómo y qué es ser persona. Sus libros son tratados del alma humana. Ella habla siempre desde su experiencia. Este término significa conocimiento, y lo que una persona va buscando muchas veces cuando se acerca a la terapia es descifrar unos síntomas que le producen malestar, sufrimiento. A través de una relación, de un encuentro con otro, que en este caso es el terapeuta, nos intentamos acercar a esa experiencia única e irrepetible de cada uno que nos lleva a un conocimiento mejor de nosotros mismos. Por otro lado, también hace una nosología de algunas enfermedades mentales, como de la melancolía. En su libro ‘Fundaciones’ tenemos un tratado sobre la depresión, describiéndola de una forma completa.

–¿Qué más lecturas del legado literario de Santa Teresa de Jesús pueden aplicarse a la psicología?

–‘Castillo interior’ o ‘Las moradas’ es un tratado de intimidad, un viaje al interior de cada uno. En esa intimidad se nos presenta la esencia de la persona, donde cada hombre se encuentra a sí mismo. Nos invita a entrar dentro del castillo, a buscar nuestro centro, donde se fragua lo verdaderamente humano. Hoy tenemos muchos peligros de quedarnos en las afueras del castillo, tenemos muchos elementos distractores que llenan los silencios, que nos descentran, que llenan huecos de soledad; y al final, cuando nos queremos dar cuenta, tenemos una sensación de vacío. Ella nos advierte que estamos habitados, que no estamos huecos por dentro; nos invita a ese conocimiento interno, personal y también a relacionarnos con el otro desde ese centro, a adoptar una actitud verdaderamente humana y humanizadora.

El camino a la libertad humana

–Santa Teresa ha sido estudiada desde la psiquiatría y la psicología, llegándose a decir que sufría trastornos mentales.

–Esa forma de verla desde la patología es un reduccionismo de su persona, además de un diagnóstico equivocado. Una mujer que ha sido privilegiada para las relaciones interpersonales, que se ha abierto a los demás sabiendo captar a cada uno en su individualidad, con sensibilidad social y misionera, que ha legado un sentido comunitario, que ha dejado escritas obras maestras de la literatura, que pudo eludir a la Inquisición, que se enfrentó a distintos tipos de circunstancias, etcétera, no me parece justo que nos quedemos con aspectos externos y con lo observable sacado de contexto como serían los éxtasis, los arrobamientos o las catatonias. Yo me quedaría con la manera que la persona es transformada y fortalecida en su vida por esas experiencias. Creo que nos enseña un camino hacia la madurez y libertad humana.

–¿Qué aporta la mística teresiana al hombre del siglo XXI?

–Me centraría en que ella escribe para ‘engolosinar’, invitándonos a todos a que sigamos el camino de la oración. El mensaje que da es un mensaje netamente cristiano y profundamente humano. Ella plantea la oración como criterio de vida espiritual; orar para ella es tratar de amistad con quien sabemos que nos ama. La oración es un movimiento de interiorización, la puerta de entrada a la trascendencia. El hombre crece en su dimensión trascendente cuando se compromete con los demás, cuando aprende a dialogar, a convivir, a ser en relación. El cómo somos con nuestros semejantes es el mejor termómetro de nuestra vida interior. Como dice ella, «el amor es el que da valor a todas las cosas».

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