Salir del armario en el siglo XVI

Ignacio Ruiz (izquierda) y Javier Hernanz, en la presentación. / M. Rico

Ignacio Ruiz presenta su libro ‘Elena o Eleno de Céspedes’, en el que narra la vida de un hombre atrapado en un cuerpo de mujer en la España de Felipe II

MÓNICA RICOCuéllar

La tolerancia sigue siendo una asignatura pendiente para muchos, tal y como se ha podido comprobar con la quema de la bandera gay colocada en el Ayuntamiento de Cuéllar con motivo de la celebración del día del orgullo LGTB y a petición del colectivo provincial Segoentiende. Desde el Ayuntamiento, por segundo año consecutivo, aceptaron la propuesta del colectivo y se quisieron sumar a los actos celebrados con motivo del Día Internacional del Orgullo, programando la presentación del libro ‘Elena o Eleno de Céspedes’, del profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, Ignacio Ruiz Rodríguez, que relata la vida de un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer en la España de Felipe II.

Elena o Eleno de Céspedes es un personaje que Ruiz descubrió hace más de veinte años, durante las investigaciones que realizaba para su tesis, aunque la fue dejando en el tiempo, con el fin también de madurar su figura. La figura de una mujer nacida esclava en la época de Felipe II, víctima de la violación que su madre había sufrido «del amo blanco, por lo que también nace esclava». Con una niñez complicada, víctima también de múltiples violaciones, a los 15 años se casa con un hombre de Jaén, e incluso llega a ser madre, pero a partir de un momento dado descubre que su sexualidad estaba equivocada «ella era un hombre que había nacido en el cuerpo de una mujer, y como tal se va a sentir».

Una historia que sigue estando muy vigente a día de hoy, en el que muchas personas nacen en el cuerpo equivocado. Eleno –tal y como le llama Ruiz- comenzó a vestirse de hombre y siguió realizando su vida como tal, llegando incluso a participar como soldado en la guerra de las Alpujarras de Granada. Como hombre también llegó a la Corte, donde aprendió el oficio de cirujano y se convirtió en uno de los más célebres de aquel Madrid de finales del siglo XVI. Incluso llegó a ser contratado para trabajar como cirujano para aquellas personas enfermas o que habían sufrido accidentes en la construcción del monasterio de El Escorial. Su vida continúa, según relata el libro de Ruiz, con un cirujano que trabaja en la sierra de Madrid y después a la Mancha, en lugares como Cuenca, la provincia de Guadalajara y la zona de Toledo.

En el libro también se cuenta cómo Eleno de Céspedes consiguió burlar a la iglesia para poder contraer matrimonio. Al no tener hormonas masculinas y su falta de barba, todo apuntaba a que la iglesia no le iba a permitir casarse. «Dentro de su pasión por la medicina y de lo mucho que había aprendido como cirujano, decide aplicarse la medicina a él mismo. Le extirpa a un cadáver los genitales, se los implanta y pasa las correspondientes amonestaciones», detalló Ruiz, que durante la presentación del libro explicó que finalmente consigue casarse con su novia, María del Caño, con todos los parabienes de la iglesia católica.

Pero no todo fue felicidad en la vida de Eleno. Trabajando como médico en Ocaña, cuando el titular de la localidad enfermó, alguien le descubrió y acusó a la inquisición, «y se abre un proceso inquisitorio contra este hombre que había nacido en un cuerpo de mujer».

Para Ruiz, se trata de una historia «fabulosa» acontecida hace varios siglos, en la época de Felipe II, y que incluso sobre su figura se inspiró Cervantes para crear el personaje de Cenotia en ‘Los trabajos de Persiles y Sigismunda’. Otros autores han escrito desde entonces sobre la figura de Eleno, el último de ellos el propio Ruiz, en un trabajo que ha sido construido sobre una base de los documentos históricos que hablan de su figura.

Eleno de Céspedes fue «una persona de frontera, de aventura», a quien además le encantaban las mujeres, con quien tuvo decenas de relaciones. «Es una persona que lucha contra la adversidad», que incluso cuando la Inquisición le tenía atrapado, seguía insistiendo en que era un hombre, destacó Ruiz, que acaba de sacar a la luz este libro. Como curiosidad, la primera persona que lo tuvo fue la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que se lo pidió personalmente al autor.

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