La residencia El Alamillo luce nueva imagen

El prelado bendice las instalaciones. /M. Rico
El prelado bendice las instalaciones. / M. Rico

Las obras, que han incluido una reforma integral de las 49 habitaciones de la residencia, han durado tres años

MÓNICA RICOCuéllar

La residencia de ancianos El Alamillo de Cuéllar luce desde hace algunas semanas su nueva imagen tras unas obras de remodelación y adaptación que han durado más de tres años y en las que se han invertido más de dos millones de euros. La puesta de largo tuvo lugar en un acto que contó con la presencia del obispo de Segovia, César Franco, quien bendijo las instalaciones, la directora de Cáritas, Rosario Díez, y el alcalde de la villa, Jesús García.

El acto central de la jornada, al que también asistieron usuarios, familiares, técnicos de la obra y sacerdotes de distintos puntos de la provincia, lo abrió la directora de Cáritas Segovia, Rosario Díez, quien realizó un pequeño recorrido por la historia de la residencia, que fue inaugurada en noviembre de 1984 gracias a la donación por parte de Florencia García de los terrenos, procedentes de la herencia de su marido, Asterio Galicia, al esfuerzo del entonces obispo de Segovia, de los sacerdotes y de muchos vecinos de la villa que colaboraron bien con su aportación económica o bien con su tiempo. Díez apuntó que desde su inauguración la residencia, destinada únicamente para válidos, ha visto cómo los residentes necesitaban otra atención y se hacían dependientes. De hecho, la mayoría de solicitudes que llegaban eran de personas dependientes, por lo que Cáritas Diocesana adquirió el compromiso de realizar las obras necesarias para la adaptación.

Tiempo y esfuerzo

Las obras, según destacó, han supuesto no solo una inversión importante, sino también un esfuerzo grande por parte de residentes, trabajadores, religiosas, familias y voluntarios, con especial mención a la directora del centro, Rosario Cachorro, y al consejo, de quienes dijo que «no han escatimado tiempo ni esfuerzo para supervisar las obras para que todo esté en perfecto estado». También recordó los cambios surgidos en la residencia en los últimos años. Hasta 2010, la gestión estuvo en manos de las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión, y después pasó a las Franciscanas de María Inmaculada, que continúan en la actualidad.

Por su parte, el obispo de Segovia recordó la necesidad que había de llevar a cabo estas obras . El prelado bendijo las nuevas instalaciones, dio las gracias por contar con ellas y animó a los vecinos a valorar estas obras realizadas por Cáritas, que«lo que intenta es hacer la vida mucho más fácil a aquellos que tienen dificultad por la ancianidad y los problemas de salud, ya que algunos se quedan muy solos y necesitados de ayuda».

Apuntó también que las residencias son fundamentales en la labor que lleva a cabo Cáritas debido al «envejecimiento progresivo. La gente se queda muy aislada, sola, y si además viene acompañada de alguna enfermedad, es un problema grave». Asimismo, recordó que el papel de Cáritas no se ciñe únicamente a las residencias, sino que se extiende a la ayuda de todos aquellos con un alto nivel de pobreza, mediante distintas campañas e iniciativas.

Tras el descubrimiento de una placa y la bendición, los asistentes realizaron una visita por las recién reformadas instalaciones, en las que pudieron comprobar los cambios realizados en la residencia.

Adaptadas a dependientes

Las obras realizadas en El Alamillo han supuesto una intervención integral en las 49 habitaciones de las que disponía la residencia. Aún siguen siendo 49 plazas, ahora adaptadas a dependientes, con todos los servicios para que los mayores se encuentren cómodos. Todas ellas están ocupadas y se ha pasado de apenas tener lista de espera para acceder a las plazas a llegar a una cifra que ronda el medio centenar.

A través de las obras se ha conseguido adaptar la residencia a las exigencias de la ley de atención a personas dependientes y cada habitación está dotada con camas articuladas, mobiliario y baño geriátrico adaptados. La directora del centro, Rosario Cachorro, fue la encargada de explicar y guiar una visita por algunas de las instalaciones que se han reformado o creado. En los espacios comunes también se han desarrollado obras, centradas principalmente en la eliminación de barreras arquitectónicas, dotándolas de mayor amplitud de paso para conseguir más facilidad para el uso de sillas de ruedas.

En la planta baja se ha reformado el área de despachos, en una zona nueva, donde también se han creado dos nuevas salas de estar. Mientras que la capilla y el salón principal han quedado sin reformar, sí se ha realizado una parte nueva bajo el edificio que se ha construido, donde se han instalado zonas para fisioterapia, peluquería, biblioteca y gimnasio.

En las plantas segunda y tercera, que corresponden a las habitaciones, la obra ha llegado más lejos, pues se eliminó todo lo existente para rehacer una residencia prácticamente nueva, con habitaciones más amplias y adaptadas, al igual que los baños y los pasillos. No solo se ha actuado en la tabiquería, sino en todas las instalaciones, como la electricidad. Además se ha incluido suelo radiante en las dos plantas superiores.

El presupuesto final, que supera los dos millones de euros, se está pagando con aportaciones del IRPF y de empresas, donativos particulares y de fundaciones, recursos propios de la residencia y ayudas de una parroquia de Segovia, el Obispado y Cáritas Diocesana. Además, la sociedad cuellarana también está participando de distintas formas en esta financiación. La recaudación de las entradas-donativo para asistir al concierto inaugural de Las Edades del Hombre, el pasado mes de abril, se destinó a este fin. Además, hace unos días el grupo de teatro Tempus Gaudii realizó una función solidaria para recaudar fondos para ayudar a esta financiación.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos