Nadie rescata de la iglesia de La Matilla el cadáver de una cigüeña

Un cigoñino picotea el cadáver de la zancuda atrapada en la torre de la iglesia de La Matilla / . El Norte

La zancuda quedó atrapada el lunes 10 de julio y desde entonces los avisos del Ayuntamiento no han sido atendidos

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Podía no haber sido la crónica de una muerte anunciada. Se podía haber evitado el fallecimiento y así eludir la redacción del relato que narra la agonía y sufrimiento de la protagonista de esta triste historia. Una de los grupos de cigüeñas que anidan en el municipio segoviano sigue a día de hoy atrapada en la torre de la iglesia.

Ahora ya no se mueve. Agotó su vida intentando escapar. Extenuada y deshidratada. Posiblemente sus cigoniños picotean el cadáver de la zancuda, que permanece en lo alto del templo parroquial. La alcaldesa de la localidad, María del Carmen Rojo, lamenta la fatalidad y se queja de que los avisos que se dieron por parte del Ayuntamiento no fueran atendidos.

El viento mueve y despluma el cuerpo inerte del ave. Una de sus alas quedó enganchada. Era el lunes 10 cuando la cigüeña dejó de volar y todos sus esfuerzos fueron para tratar de desembarazarse de la 'trampa' en la que había quedado atrapada. «Ocho días después sigue ahí, ahora está muerta», comenta con pesar y cierta indignación la regidora.

«Se podía haber solucionado»

Dos días después de que se enganchara, la máxima responsable municipal de La Matilla señala que dio la voz de alerta a los servicios de medio ambiente de la Junta de Castilla y León, que a su vez trasladaron el suceso al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona). María del Carmen Rojo añade que le respondieron que en cuanto pudieran, acudirían al rescate.

Las horas pasaron, los días transcurrieron y el viernes firmó la muerte que ya anunciaba la ausencia de auxilio para la cigüeña, apunta la alcaldesa. «Se les llena la boca diciendo que protegen a los animales, pero no han venido a salvar a la cigüeña», se enfada María del Carmen Rojo. La regidora volvió a dar otro toque de atención, esta vez para que recogieran el cadáver del ave. Ahí continúa, enganchado en la torre. «Se podía haber solucionado», suspira la alcaldesa de La Matilla.

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