Un reconocimiento al altruismo

Dos personas donan sangre en la unidad móvil.
Dos personas donan sangre en la unidad móvil. / Tanarro

Los segovianos realizan 7.000 donaciones al año, una cifra que sitúa a la hermandad en el tercer puesto de la región

CLAUDIA CARRASCAL Segovia

La calle los Donantes de Sangre no tiene salida, la calzada es de adoquines y sus aceras son tan estrechas que no puede pasar más de una persona al mismo tiempo. Sin embargo, el significado de esta vía es muy especial, ya que rinde homenaje al altruismo y generosidad de los donantes de sangre de la ciudad. Segovia destaca en esta actividad, ya que al año se consiguen en torno a 7.000 donaciones, una cifra que sirve para colocar a la provincia en el tercer puesto de las diez hermandades de Castilla y León. De hecho, el ritmo en 2016 era de 44,77 donaciones por cada mil habitantes, cuando la media autonómica era de 42,93. Una cantidad que le ha servido a Castilla y León para situarse en el segundo puesto a nivel nacional, solo detrás de Extremadura, donde las donaciones de sangre alcanzan las 43 por mil habitantes, según los datos de la Federación Española de Donantes de Sangre.

El 56% de las donaciones en España las realizan hombres y el 44% mujeres, aunque, en realidad, el porcentaje está muy igualado porque los hombres pueden someterse a cuatro extracciones al año, mientras que las mujeres, debido a la menstruación, solo pueden donar tres veces. Por grupos de edad, el 30 % de las reservas se corresponden a donaciones de personas entre 18 y 30 años, el 40%; entre 31 y 45 años; y otro 30% de los donantes tienen entre 46 y 65 años.

El presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre de Segovia, Mariano de Frutos, explica que el mérito de Segovia es «todavía mayor», porque ha conseguido mantener el número de donaciones a pesar de que la población descendió en 2.000 habitantes entre 2015 y 2016 y cada vez se encuentra más envejecida. Por ello, en su opinión, «mantener estos datos supone mucho trabajo por parte de la Hermandad y de los delegados y una gran fidelidad de los donantes».Segovia encuentra en la Universidad, en los centros de Formación Profesional y los institutos de Educación Secundaria algunos de los puntos más favorables y con mejores resultados para las donaciones de sangre. No obstante, el equipo del centro de Hemoterapia y Hemodonación también se traslada periódicamente a centros de salud, centros cívicos, consultorios de municipios o consistorios.

A pesar de que la ciudad se encuentra en una posición «muy aceptable» en cuanto a donaciones, hay momentos del año en los que se registran descensos notables en las colectas y la época estival es la más crítica, según De Frutos. Los centros educativos permanecen cerrados en verano y la Hermandad busca alternativas, como acudir al Open de Tenis de Castilla y León, que se celebra en El Espinar, o situarse en la Avenida del Acueducto, para evitar que se produzca un déficit de reservas de sangre.

En este sentido, el presidente de la Hermandad recuerda la importancia de no olvidarse de donar sangre cuando se está de vacaciones, ya que se puede acudir a cualquier punto fijo o móvil del territorio nacional. Además, en épocas del año como verano, Semana Santa, Navidad o puentes festivos, la sangre es aún más necesaria porque los accidentes de tráfico aumentan y es más frecuente que la gente se enfrente a riesgos poco cotidianos, indica.

Asimismo, advierte de que «cerca del 60% de los servicios de un hospital dejarían de funcionar sin sangre, ya que sería imposible abordar determinadas intervenciones quirúrgicas, traumatismos, accidentes de tráfico, tumores cancerígenos y otras patologías que hacen que la sangre sea un elemento imprescindible en los hospitales». Además, los centros de hemodonación tienen que tener reservas suficientes para hacer frente a acontecimientos extremos como un accidente múltiple o un atentado terrorista.

De 30 a 40 minutos

El proceso de donación es sencillo, dura normalmente entre 30 y 40 minutos y comienza con una encuesta con preguntas personales, el siguiente paso es la entrevista con el médico responsable, que determinará si la persona es apta o no para donar. Finalmente, el voluntario es sometido al proceso de extracción en el que se invierten entre cinco y diez minutos para extraer 450 mililitros de sangre. Eso sí, para donar hay que tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos y disponer de un buen estado de salud.

Los equipos técnicos recolectan la sangre en todas las provincias y en diferentes localidades de la Comunidad y posteriormente, la transportan al Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León, donde se analiza, se fracciona en los distintos componentes y se distribuye a todos los hospitales de la región en función de las donaciones. De hecho, Castilla y León necesita más de 100.000 donaciones al año para poder ser autosuficiente.

Para poder conseguir estas cifras existen diez hermandades, que a su vez tienen delegados locales. La Hermandad de Segovia cuenta con 103 delegados, el número más alto de las nueve provincias de la Comunidad y su presidente los define como «la savia que da vida», porque se preocupan de divulgar las campañas de donación en las localidades poniéndose en contacto con todas las fuerzas vivas como asociaciones, amas de casa, ayuntamiento e incluso con la diócesis correspondiente. Como reconocimiento a su trabajo y por los resultados obtenidos por esta Hermandad desde su fundación en 1974, el pleno del Ayuntamiento acordó por unanimidad el pasado 2 de junio otorgar a esta entidad la Medalla de Oro de la Ciudad. Un galardón que de Frutos valora y agradece y que, a su juicio, pertenece«a todos esos donantes segovianos voluntarios, anónimos y altruistas que salvan vidas con un simple gesto».

Recinto amurallado

La calle los Donantes de Sangre se encuentra en el recinto amurallado, tiene su entrada por la calle de San Agustín y va a dar los bloques de viviendas de Pío XII-Taray. Es una vía un tanto descuidada por ser la de servicios del veterano Hospital Policlínico, antes Hospital 18 de Julio, y por tener a los laterales las ruinas del antiguo convento de San Agustín, convertido en cuartel militar en 1835, según relata Juan Antonio Folgado en su libro Las calles y plazas de Segovia y sus barrios incorporados. Las ruinas de este convento del siglo XVI se han convertido en los últimos años en un escenario muy propicio para las diferentes manifestaciones de arte. Desde conciertos de rock hasta representaciones del tradicional festival internacional de títeres, Titirimundi, se dan cita en este emblemático espacio del que solo se conserva parte del ábside y de los muros, que se encuentran al descubierto.

Desde esta calle se accede a las viviendas construidas hace más de cuarenta años por la cooperativa Pío XII, que están distribuidas en cinco bloques y fueron financiadas por el crédito oficial, aunque su impulsor fue el sacerdote Félix Díaz.

También se encuentra el abandonado Hospital Policlínico por el que luchan desde 2012 numerosos segovianos con el fin de recuperar su uso sanitario. La construcción de este céntrico complejo comenzó en 1942 y en 1946 empezaron a funcionar las secciones de Cirugía y Materno-infantil, aunque el fin de las obras y la inauguración oficial del que primero fue Hospital 18 de Julio no se produjo hasta 1948, siendo director el doctor Carlos de la Fuente.

Fotos

Vídeos