Rebajado al nivel 0 el incendio de Navalilla, que ha afectado a 460 hectáreas

@AT_Brif

La Junta de Castilla y León afirma que el fuego está controlado y que ya no se puede considerar «peligroso»

QUIQUE YUSTESegovia

La zona norte de la provincia de Segovia comienza a respirar tranquila. La angustia, el temor, los nervios y la preocupación que sus vecinos han vivido durante las últimas horas empieza a dejar paso a la tranquilidad a medida que el incendio que ha arrasado 461 hectáreas de monte pierde fuelle. La mejora de las condiciones meteorológicas, con la presencia de la lluvia y un viento cada vez más débil, junto a los trabajos realizados por más de 150 efectivos, han permitido perimetrar un incendio que las autoridades dan por controlado y que ya no se considera peligroso, aunque para su extinción definitiva habrá que esperar varios días. La Junta de Castilla y León ha rebajado esta mañana el incendio al nivel 0 y en el lugar siguen trabajando dos agentes medioambientales, dos cuadrillas y dos autobombas.

Durante las últimas horas, los vecinos de Navalilla, Fuente el Olmo de Fuentidueña, San Miguel de Bernuy y Cobos de Fuentidueña han estado muy pendientes del cielo y de las condiciones meteorológicas. En primer lugar, esperando que los pronósticos se cumpliesen y la lluvia descargase sobre un monte cargado de calor desde la una de la tarde del pasado martes. Pero también rezando por que el viento, el causante de que el incendio se reactivase hasta en tres ocasiones, diese un respiro y no permitiera que los numerosos puntos calientes activos diesen paso de nuevo a las llamas.

La madrugada del miércoles al jueves fue muy intensa. Aunque los vecinos de Cobos de Fuentidueña pudieron dormir en sus casas después de haber sido evacuados durante unas horas debido a la cercanía de las llamas, el incendio todavía estaba activo y era considerado muy peligroso. Cinco autobombas, varias cuadrillas, los bomberos de Segovia y la Unidad Militar de Emergencias trabajaron sobre el terreno durante una noche en la que un voluntario resultó herido leve al tratar de sofocar un punto caliente. Con la llegada de la mañana, los medios aéreos regresaron a la zona para ayudar a contener un incendio que estaba perimetrado pero no controlado. La Junta de Castilla y León incorporó al operativo dos nuevos helicópteros con los que enfriar las zonas en las que estaba prevista la actuación de dos hidroaviones del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que no pudieron llegar a la zona debido a la falta de visibilidad a la hora de su despegue de Madrid.

No obstante, el tiempo seguía acompañando y la llegada de la lluvia –aunque obligó a retirarse a los medios aéreos– contribuyó a refrescar el ambiente. Al no apreciarse riesgo para las poblaciones cercanas, la Junta de Castilla y León rebajó minutos antes de las cinco de la tarde la alerta al nivel 1. La Unidad Militar de Emergencias abandonó una zona en la que tampoco operaba ya la Brigada de Refuerzo contra Incendios con base en Lubia, Soria. Se desmontó el puesto de mando en San Miguel de Bernuy y se mantuvo toda la tarde un importante operativo en el que participaron entre 40 y 60 personas compuesto por 6 técnicos, 23 agentes medioambientales, 2 bulldozer, 9 autobombas, 12 cuadrillas y 2 convoys. Se dividió todo el frente en sectores y se distribuyeron a las cuadrillas, que avanzaron desde el perímetro del incendio para ir enfriando y apagando los puntos calientes con el objetivo de evitar que las llamas volvieran a escapar.

Los trabajos continuaron durante una tarde en la que la lluvia contribuyó de manera notable al control del incendio. Gracias a ella, por la noche los trabajos se centraron en vigilar el perímetro. Aunque las perspectivas son buenas, desde la Junta de Castilla y León todavía no se atreven a predecir el control definitivo de incendio: «Cuatrocientas hectáreas y con un frente tan alargado... hay mucho material combustible que puede reavivarlo. Habrá que esperar a mañana (por hoy) para comprobar si podemos declararlo como controlado», aseguró el delegado territorial, Javier López Escobar, quien estuvo durante toda la mañana en la zona para comprobar de primera mano la evolución de un incendio que durante tres días ha calcinado una superficie equivalente a unos 460 campos de fútbol.

Hipótesis

Según las primeras investigaciones de los técnicos del Seprona y de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales de la Junta de Castilla y León, la causa del incendio se debe a una acumulación de residuos, en concreto unos cristales que actuaron de lupa en una finca situada a unos 500 metros de Navalilla. «El acumulo de materiales en una finca es lo que ha originado un incendio que corrido como la pólvora. Es una causa rara pero este año el campo y la vegetación están en un estado que cualquier cosa puede provocar un incendio. Es una causa que aparece en los libros pero que no es muy frecuente», indicó López Escobar, quien reconoce que habrá que esperar a que las brigadas realicen un informe y un estudio más preciso para decidir si hay o no sanción para el propietario de la finca en el que originó el incendio. «Es difícil de determinar porque aunque se trate de una negligencia es demasiado común. Pero sí que nos tiene que servir para que la gente tome conciencia de que cualquier pequeña cosa que se deje abandonada en el monte puede suponer un peligro. En veranos como este, en el que el monte es combustible como nunca antes habíamos visto, hay que extremar la precaución. Tenemos que ser conscientes de donde estamos y de que una chispa, un coche que aparque en la cuneta o una colilla tirada por la cuneta puede suponer un gran peligro», advirtió López Escobar.

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