Raso de Portillo, 137 años de tradición familiar ganadera

Álvaro Herguedas (i), miembro de la peña, junto a Mauricio Gamazo. /M. Rico
Álvaro Herguedas (i), miembro de la peña, junto a Mauricio Gamazo. / M. Rico

Mauricio Gamazo, acerca a los aficionados la historia y la actualidad de la ganadería vallisoletana

MÓNICA RICOCuéllar

Las reses de la ganadería vallisoletana de Raso de Portillo protagonizaron las jornadas taurinas de la peña El Encierro. Tras una proyección, Mauricio Gamazo Garrán, uno de los representantes de la ganadería, acercó a los asistentes, que llenaron el aforo del palacio de Pedro I, la historia de estos astados.

Gamazo explicó que la ganadería fue comprada por su bisabuelo, por lo que lleva 137 años en la familia, «un motivo para hinchar el pecho», aseguró, y algo también peculiar, porque desde el año 1880 apenas ha pasado por media docena de manos. Mauricio Gamazo admitió que se trata de una ganadería extraña, «porque nuestra intención es colmar nuestra afición», ya que no viven de esta explotación, que supone «una fuente de satisfacción, de ilusión y de tradición».

Quizás esa es una de las razones por la que los toros de Raso del Portillo pueden «hacer lo que a nosotros nos gusta, lo que queremos», señaló Gamazo, quien apuntó que es un encaste complicado y que en la actualidad únicamente lidian en Francia. También recalcó que su ganado es de casta castellana y que el mérito principal es que desde el siglo XV se lleva criando en el mismo sitio. Es por ello que de vez en cuando «da un salto atrás y sale una capa extraña, y eso viene dado de lo antiguo y es lo bonito», indicó.

La ganadería nunca ha lidiado una corrida o novillada picada completa en Madrid –algunos de los astados sí han pasado por el coso madrileño–, algo que no les preocupa demasiado. «Nosotros queremos que un novillo se luzca», señaló Gamazo, quien destacó que su satisfacción reside en ver lidiar su ganado y no en ir a plazas de una u otra importancia.

Álvaro Herguedas, miembro de la peña, que actuó como moderador, recordó que la ganadería tiene casta y bravura, «lo que echan en falta los aficionados», palabras que compartió el ganadero. Gamazo apuntó que, en la actualidad, los aficionados «somos muy pocos», por lo que tienen que refugiarse donde piden este tipo de ganado. «Creo que hace falta toro encastado y con fuerza. Muchos buscan que pase por varas rápidamente y humille en la muleta, y yo creo que lo correcto es lo otro», explicó el representante de Raso de Portillo, para después incidir en que no le gustan las prisas para terminar la faena.

Animado coloquio

Durante la jornada no faltó el tradicional coloquio con el público, en el que se dio la enhorabuena a Gamazo por haber sido la ganadería triunfadora en la zona sureste de Francia. Asimismo, se destacó la importancia que tendría el poder unir la ganadería más antigua con los encierros más antiguos de España, los de Cuéllar.

También se expuso que el caballo en la ganadería de Raso de Portillo «es condición necesaria, pero no suficiente». En este sentido, Gamazo aseguró que aprendió de su padre que una vaca no se selecciona «si no es extraordinaria en el caballo». En la actualidad la ganadería tiene en el campo tres novilladas y una corrida de toros.

Las jornadas de la peña taurina continuarán el próximo viernes, 24 de noviembre, a las 20:45 horas en el palacio de Pedro I ,con la presencia de Luis Miguel Encabo.

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