Me gustan tus zapatos, la tienda 'on line' con sede en Gomezserracín

Lara Olombrada, frente al ordenador./El Norte
Lara Olombrada, frente al ordenador. / El Norte

Lara Olombrada decidió unir su afición por los zapatos y su intención de emprender para poder quedarse a vivir en su pueblo

RAFAEL DE ROJASSegovia

Vestirse por los pies es sinónimo de ser una persona cabal, fiable y razonable. Vestir los pies es, en cambio, la profesión que ha elegido la emprendedora de Gomezserracín Lara Olombrada (33 años). Con la empresa ‘on line’ de venta de calzado Me gustan tus zapatos, la segoviana se decidió por convertir en negocio una afición de toda la vida: la de seleccionar (y comprar) zapatos. Y hacerlo sin salir de su pueblo. La formación de Lara comenzó con un bachillerato de Ciencia al que siguió un ciclo superior de Estética y un ciclo medio de Peluquería. Pronto se dio cuenta de que en un mercado saturado y en una situación de crisis, los servicios que ofrecía entraban dentro de aquellos de los que los ciudadanos prescindían o podrían espaciar, así que se empleó en uno de los trabajos que se ofrecen en las cercanías de Gomezserracín: operaria en una fábrica de congelados.

«El problema es que los congelados funcionan por campañas y no tenía contrato fijo. Entre contrato y contrato estuve dándole vueltas junto a mi novio, que ya tenía un negocio, y pensamos en montar una página web porque vimos que no tenía mucha inversión y nos parecía fácil –explica–. Un amigo nos hizo la web y yo me puse a contactar proveedores».

El camino empresarial que ha elegido Lara pasa por seleccionar personalmente el calzado y los bolsos que venderá en la web. «Lo primero era encontrar proveedores que me gustaran y que se ajustaran al precio que yo quería poner. Así que empecé a moverme por internet y a visitar fabricas por la zona de Alicante y distribuidores en Madrid. Decidí que prefería comprarlos y tenerlos en stock porque es lo que me pareció más oportuno», dice.

La emprendedora se encarga personalmente de las fotos que luego sube a la página y, sobre todo, dedica su tiempo a la promoción de su web en internet. «Pongo mis productos en páginas de venta y no ha ido mal. También contacto con influencers, con bloggers de moda que tienen mucha repercusión en Facebook e Instagram para moverlo un poco más», anota.

Su otra estrategia de promoción pasa por hacer sorteos en redes sociales. «Cuelgo un zapato al azar y lo sorteo entre la gente que lo comparta en sus muros. El primer sorteo empezó muy bien y el segundo fue un poco peor, pero seguiré con estas estrategias porque es lo que mejor me ha funcionado hasta ahora», expone. Además de en su web www.megustantuszapatos.es, la selección de Lara se puede encontrar en la tienda de una amiga suya en la calle Escultor Marinas de Segovia, Tissu Tissu.

Una de las bases de su filosofía de negocio es seleccionar artículos que no sean muy caros. «Quería encontrar zapatos que se ajustaran al precio que yo quería tener. No quería poner precios muy caros, porque entiendo que la gente prefiere tener más calzado que gastarse mucho dinero y tener poco donde elegir. Es lo que me pasa a mí, que me gusta ir con uno diferente cada día –relata–. Siempre que pasaba por las tiendas de zapatos los miraba todos y compraba los que podía».

Lara trata de diferenciarse mediante la selección de sus artículos. «Intento buscar productos que no sean iguales que los que está vendiendo todo el mundo. Por ejemplo, el botín de tachuelas que lo tienen todas las tiendas. Yo en cambio he elegido uno con perlitas que es muy mono y no lo he visto por ahí. Siempre trato de que tengan algo diferente, como unas playeras que vendo y que van con lazo en vez de con un cordón normal… También intento llegar a todo el mundo, como con los bolsos, que los tengo más serios y también más divertidos, menos formales», explica.

La génesis del negocio fue la idea de conseguir ingresos rápidos en un momento en que no tenía trabajo. Ahora, vuelve a tener un contrato, pero sigue dedicándose a su proyecto en paralelo. «Creo que a mí me gusta ponerme metas e ir superándolas poco a poco. Y eso, en un trabajo propio, se puede ir consiguiendo con más facilidad. Cuando abrí la tienda vi que una tienda ‘on line’ no da ingresos rápidos, esto va muy poco a poco, pero mi idea sigue siendo ir creciendo cada vez más hasta llegar a poner tiendas físicas -dice-. Lo veía posible porque al moverme por las redes sociales y ver lo que hay me daba la sensación de que se vendía bastante. Ahora lo veo también en la respuesta de la gente a la que le envío los zapatos, que es muy buena».

Otro de sus deseos era permanecer en Gomezserracín y no tener que salir fuera a buscar trabajo. «Es un pueblo pequeño, de unos 800 habitantes, y la gente se queda sorprendida cuando se lo cuento, pero hay que buscar salidas. Lo peor de hacerlo desde aquí es el tema de los envíos. El mensajero viene todos los días, pero solo por las mañanas. Y por otra parte la conexión a internet es bueno, que es en realidad lo que más falta me hace», argumenta.

Para Lara, la tranquilidad de su pueblo «no te la da ningún lugar». «Cuando estuve en Madrid tenía que estar todo el día corriendo, como todos, y no me gustaba nada, eso lo llevaba muy mal. Aquí tenemos tienda, panadería, pescadería… Tienes que coger el coche para alguna cosa, pero no me importa», señala.

La empresaria reconoce que aún le queda mucho por aprender. «Ahora, la Diputación de Segovia me va a dar la oportunidad de asistir a una formación, unos cursos de cómo mejorar a la hora de vender. cómo llegar al público y que la gente confíe en mis productos», indica. Para Lara conseguir la confianza del cliente es una prioridad. «Cuesta ganarse la confianza de la gente en internet. Tienen que estar seguros de que el producto es de calidad y de que no les van a estafar», admite.

De su camino como emprendedora en el que solo lleva unos meses, Lara ha aprendido que «la vida no es un camino de rosas». «Pensé que iba a ser más fácil traer a la gente a la página y buscar los productos. Ha habido que moverse bastante y seguimos con ello para llegar aún a más gente –comenta–. Pero la satisfacción de que los productos que vendo les gusten a los clientes y vayan comprando más, que te dejen mensajes privados y correos contando que les ha encantado, que son comodísimos… Eso hace que me sienta orgullosa. Además, que quiero quedarme en mi pueblo».

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