Habrá protestas contra el silencio oficial sobre la travesía de San Rafael

Accidente mortal ocurrido el mes de septiembre de 2017 en la travesía de San Rafael. /Pedro Luis Merino
Accidente mortal ocurrido el mes de septiembre de 2017 en la travesía de San Rafael. / Pedro Luis Merino
Segovia

La alcaldesa de El Espinar indica que si los vecinos no se movilizan, el Ayuntamiento planteará salir a la calle

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Con la entrada del nuevo año acabó el plazo de tres meses que había establecido la alcaldesa de El Espinar, Alicia Palomo, para que las administraciones implicadas solucionaran el enorme y peligroso problema de seguridad vial que entraña el tramo de la nacional N-VI a su paso por San Rafael. El vaso de la paciencia de los vecinos y de la propia corporación había rebosado otra vez por culpa de la desgracia de un nuevo fallecimiento. Esta vez, la tragedia quedó en casa. El vecino del lugar y ciclista Manuel Gea perdía la vida en septiembre atropellado por un camión. Una vez más, demasiadas ya, la localidad se vistió de luto y lloró ora muerte en la maldita y dichosa travesía.

La regidora, harta de estos sucesos, instó al Gobierno central y a la Junta de Castilla y León a llegar y adoptar a una solución definitiva para evitar más accidentes en este punto negro. Aunque ha habido reuniones, contactos y sugerencias, los tres meses propuestos por la alcaldesa socialista han volado sin que se haya ejecutado ninguna medida.

La falta de respuestas concretas por parte de las instituciones va a tener contestación en la calle. La alcaldesa de El Espinar cree que las movilizaciones y las protestas han de partir de los propios vecinos, que son damnificados directos de la peligrosidad de la travesía de San Rafael.

«Desalentador»

Son fechas complicadas para planificar acciones, por lo que la maquinaria reivindicativa va a dejar pasar la Navidad para retomar con fuerza la demanda del desvío del tráfico. La máxima responsable municipal habla en nombre de la corporación cuando apunta que la posible movilización vecinal tendrá el apoyo del Ayuntamiento. Y si la sociedad espinariega no se organiza para lanzarse la calle, será el Consistorio el que, «con la mayor de las prudencias», plantee acciones de protesta.

Después de los tres meses, las respuestas de las administraciones públicas han sido «desalentadoras». Alicia Palomo critica al consejero de Medio Ambiente y Fomento de la Junta, Juan Carlos Suárez-Quiñones, a quien achaca «no haber sabido o no haber podido defender los intereses de los espinariegos» ante el Ejecutivo de la nación. «No ha puesto toda la carne en el asador», apostilla la alcaldesa.

La regidora es consciente de que la competencia del desvío del tráfico por la travesía es estatal y acusa al Ministerio de Fomento de «haber mirado en este tiempo a toro lado». Algo que tampoco han evitado los responsables políticos de Castilla y León, agrega. Las últimas noticias que tiene el Ayuntamiento son las declaraciones que hizo el propio consejero, cuando admitió que la solución en San Rafael era más complicada que las que se habían tomado y aplicado en otros trayectos peligrosos de la comunidad.

En estos tres meses, la Junta ha apostado por bonificar en un 75% la derivación de camiones desde la N-120 a la autopista de Astorga en la provincia de León. Lo mismo ha hecho con respecto al desvío del tráfico pesado desde la nacional N-I a la AP-1, en Burgos, para cuya asunción la Administración regional ha preparado un millón de euros.

Sin embargo, el trasvase desde N-VI a la autopista AP-6 en San Rafael ha quedado en el alero, a pesar de que tanto la Junta como el Ministerio de Fomento han calificado esta asignatura pendiente como «prioritaria».

12.000 vehículos diarios

Este tramo urbano que atraviesa San Rafael aguarda más de doce años una solución. Por él circulan más de 12.000 vehículos a diario de los que cerca de 2.000 son de tráfico pesado. Así pues, la alcaldesa de la localidad insiste en que «no ha habido voluntad política por parte del Partido Popular (PP)» para poner fin al problema de seguridad vial. Tanto tiempo en espera le hace desconfiar de las palabras y compromisos de las instituciones central y regional. En este sentido, pone en cuarentena el anuncio de la Junta de incluir en los presupuestos de este año que ahora empieza una consignación para la variante y el correspondiente uso del tramo de la autopista.

«No me vale nada», se queja la regidora. «Todo lo que se ha ido diciendo y emplazando ha quedado en un brindis al sol», añade. Alicia Palomo reitera que «el Ayuntamiento va a seguir insistiendo en el tema y va a seguir pidiendo reuniones para abordarlo»; aunque la alcaldesa afirmó sentirse «ninguneada» la última vez que el consejero y el ministerio se entrevistaron a dos bandas, sin contar con el municipio, para tratar el problema de la travesía.

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