Prádena promociona la belleza de su acebal

Vista panorámica de uno de los accesos al bosque de acebos de Prádena, con la sierra al fondo./D. de Miguel-Ical
Vista panorámica de uno de los accesos al bosque de acebos de Prádena, con la sierra al fondo. / D. de Miguel-Ical

El Mercado del Acebo pone a la venta cientos de centros decorativos elaborados con las ramas recolectadas de forma sostenible en los bosques del municipio segoviano

P. MARTÍN-ICALSegovia

El municipio de Prádena, a cincuenta kilómetros de Segovia capital, prepara para los días 8 y 9 de diciembre una nueva edición del Mercado del Acebo en el que grupo de mujeres pone a la venta cientos de centros decorativos navideños artesanales y otros productos hechos con el acebo recolectado de forma sostenible de sus bosques. Además habrá puestos de artesanía y productos ecológicos, chocolate caliente y castañas asadas.

El técnico de Turismo del Ayuntamiento de Prádena, Guillermo Iglesias, explicó que llevan varios años trabajando para promocionar y dinamizar el acebal, mediante varias actividades que llevan a cabo durante el otoño y el Puente de la Constitución. «Es algo mucho más local y artesanal», expuso, que que los que se realizan en la vecina y cercana provincia soriana que cuenta con la marca ‘Acebo de Soria’.

Una ruta cada sábado para perderse... y encontrarse

Prádena presume de su legado natural desde el respeto y la protección medioambiental, ofreciendo cada sábado una ruta para perderse y reencontrarse con la naturaleza. La mejor época para observar sus frutos rojos es entre noviembre y febrero. El recorrido se inicia en el camino de los Arrieros, en la zona recreativa del Bardal por la que transcurre la cañada Real Soriana Occidental, y donde se encuentra el bosque de acebos más meridional de España, dentro del Espacio Natural de la Sierra de Guadarrama y Red Natura 2000

Durante los seis kilómetros de recorrido circular, se puede observar «zonas más densas de acebos intercaladas con otras adehesadas» con centenarios robles, sabinas y encinas. Una ruta de unas dos horas de duración de baja dificultad por lo que se puede realizar con niños y aprenderán que estas pequeñas bolitas rojas sirven de alimento a la fauna local.

El municipio de Prádena está situado a los pies de Somosierra, en una zona poblada por el ser humano desde hace miles de años como demuestran los restos neolíticos encontrados en la Cueva de los Enebralejos, una cavidad descubierta casualmente en 1932 y que fue utilizada como necrópolis por quienes habitaron la zona hace cuatro mil años.

En las faldas de la sierra de Prádena proliferan los bosques de acebos cuyos orígenes se remontan a épocas en las que el clima era diferente al actual. El acebo es una especie de planta que tiene forma de arbusto o árbol que puede llegar a los 10 metros de altura y que es muy demandado por sus hojas puntiagudas verdes y oscuras con la combinación de sus frutos rojos.

Ramas y frutos de un acebo de Prádena
Ramas y frutos de un acebo de Prádena / D. de Miguel-Ical

El acebo, recordó Guillermo Iglesias, ha tenido una vida azarosa a lo largo de la historia y es un especie protegida porque es muy codiciado desde la Edad Media y «ya no hay grandes formaciones de acebo». Además cumple una importante labor medioambiental al servir de alimento para el urugayo y otras muchas especies de ave durante los meses de invierno.

Una protección que recae en la Junta de Castilla y León que establece un cupo anual para el ayuntamiento de Prádena. «En nuestro municipio la recolección del acebo está sometido a un uso y desarrollo sostenible», remarcó el técnico de turismo, para evitar también «las talas ilegales». El cupo marcado este año por la Administración regional ha aumentado respecto a la media de los últimos años con una cifra cercana a los 1.000 kilos porque a pesar de la sequía la producción de acebo en esta zona de la provincia de Segovia «ha sido buena», aunque «no tan buena como otras veces».

Son los alguaciles del consistorio de Prádena los encargados de realizar la tala de la cantidad de acebo aprobada. Una bella materia prima que cae en buenas manos, en las de cuatro mujeres entre los 38 y los 60 años del pueblo que se encargan de transformarla en centros decorativos navideños y también en guirnaldas o coronas. Realizan cientos de adornos artesanales que ponen a la venta, con un gran éxito, durante dos días en el largo puente de las fiestas de la Constitución y la Inmaculada.

En torno a esta actividad, el ayuntamiento de Prádena prepara un mercadillo con puestos de productos artesanales y ecológicos, con el toque navideño que le dan también las castañeras y puestos de chocolate caliente. El trabajo que realizan estas mujeres con el acebo es también una salida laboral resultado del curso de jardinería y floristería que realizaron gracias al grupo de Acción Social Codinse. «Venden todo lo que hacen», afirmó Guillermo Iglesias. En el mercado de 2016 se agotaron los centros de acebo en un sólo día.

Celta y cristiano

El acebo es uno de los símbolos navideños por excelencia. Un árbol sagrado para la cultura celta que lo relacionaban con el renacer de la vida con ese llamativo fruto rojo en las semanas que ronda el solsticio de invierno, marcadas por las nevadas. Es fácil entender que un paisaje totalmente blanco destacaran estas pequeñas bolitas de rojo intenso. Una simbología que también utilizó el cristianismo porque el color rojo del fruto como metáfora de la sangre de Cristo y las hojas puntiagudas, la corona de espinas con la que fue crucificado.

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