El día de San Pedro despide las fiestas segovianas

Los Silverios, fieles a la cita de San Pedro. /A. de Torre
Los Silverios, fieles a la cita de San Pedro. / A. de Torre

El recuerdo a Julio Michel y Héctor Guerrero, recientemente fallecidos, marca la jornada festiva

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

El de San Pedro ha sido un día con cierto poso de nostalgia. Se echó en falta a Julio Michel, fallecido hace una semana, pero también al maestro Héctor Guerrero, que nos dejó hace apenas un mes. Aun así, el concierto del Mester ha de coronar con alegría una jornada festiva en la que los segovianos hacen bueno el tópico de la ‘rebequita’, tan presente en aquellos días estivales con temperaturas más bajas de lo normal.

El día, que ya amaneció frío, comenzó con los pasacalles de la Escuela de Dulzaina de Segovia. Al margen del programa deportivo, la tradicional Tajada de San Andrés fue la primera cita multitudianaria. Treinta y nueve años llevan los vecinos de San Andrés organizando el reparto de la tajada (chorizo, queso, jamón, pan y limonada) por las calles del centro. Los segovianos agradecen enormemente el gesto y acuden al carro desde el que el presidente de la Asociación de Vecinos de San Andrés, Gregorio Garrido, y los suyos reparten las viandas a diestro y siniestro. «Llevamos cien kilogramos de chorizo, diez quesos de tres kilos cada uno, dos jamones, cien litros de limonada y treinta hogazas», desveló Garrido, que agradeció la implicación de los vecinos del céntrico barrio. «Es una satisfacción y una alegría ver cómo la gente colabora. Tenemos un equipo sensacional. Nuestra intención es seguir organizando la Tajada muchos años más», añadió.

En la Calle Real, a la altura del Corpus, los de San Andrés se cruzaron con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, que subía a la Plaza Mayor. En esta ocasión, gigantes y cabezudos llevaban pañuelos negros en señal de luto, un guiño hacia la figura de Julio Michel, fundador y director de Titirimundi, que tanto se preocupó por el bienestar de estas marionetas gigantes de la tradición segoviana. La comparsa alineó los muñecos delante de la fachada de la Casa Consistorial y la alcaldesa, Clara Luquero, acompañada de otros miembros de la corporación municipal, aprovechó para recordar a Julio Michel. «Los gigantes y cabezudos llevan pañuelos negros. Es un gesto sencillo, un gesto de cariño porque Julio Michel ha fallecido durante la celebración de nuestras fiestas. Allí donde haya músicos, donde haya títeres, donde haya muñecos tradicionales, debe haber luto porque uno de los grandes conocedores y amantes de ese mundo nos ha dejado. Nos ha dejado él, pero no el festival de títeres, que es algo por lo que todos los segovianos tenemos que luchar. El mejor homenaje que podemos tributar a Julio Michel, y lo digo de corazón, es que su obra, su creación, siga siempre entre nosotros», subrayó la regidora.

En ese momento dio comienzo el Concierto de San Pedro, a cargo de la Banda de la Unión Musical Segoviana. Bajo la batuta de Francisco Cabanillas, los músicos segovianos interpretaron varias piezas que hicieron las delicias del numeroso público que llenaba la Plaza Mayor. También se interpretó el Himno a Segovia, obra de Carlos Martín y Luis Martín García Marcos, y se rindió homenaje a Héctor Guerrero, quien fuera durante años director de la Unión Musical Segoviana.

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