Los patronos del Alcázar se reúnen en la villa con motivo de ‘Reconciliare’

Parte de los patronos del Alcázar, ayer, durante la reunión de Cuéllar. /M. Rico
Parte de los patronos del Alcázar, ayer, durante la reunión de Cuéllar. / M. Rico

La fortaleza, que el año pasado recibió a 580.000 visitantes, se encuentra en permanente adaptación

MÓNICA RICOCuéllar

El Patronato del Alcázar celebró ayer su reunión ordinaria trimestral en la villa de Cuéllar, donde, algunos de los patronos, tuvieron la oportunidad de visitar ‘Reconciliare’, la exposición de Las Edades del Hombre que alberga la villa hasta noviembre. La organización se reúne de forma habitual cada tres meses, en el propio Alcázar, pero se aprovecha la del segundo trimestre para desplazarse a algún lugar de importancia cultural dentro de la provincia de Segovia. La muestra de arte sacro fue el motivo que impulsó a trasladar este encuentro, que se desarrolló en una de las salas del castillo de los Duques de Alburquerque.

El presidente del patronato, el general de Brigada José Miguel de los Santos Granados, detalló que los miembros que habían tenido oportunidad de realizar la visita a ‘Reconciliare’ terminaron la misma satisfechos. De la exposición destacaron que es una magnífica conjunción de obras de arte, y sobre todo, su hilo conductor, «muy claro. No es fácil darle a estas reuniones de obras de arte un hilo conductor que te lleve desde el principio hasta el final, y creo que aquí lo han encontrado», apostillando que la exposición es coherente desde el principio hasta el final.

Tras la visita a la muestra, llegó el momento del encuentro, en el que se trataron cuestiones habituales como la situación económica del Patronato, el momento en el que se encuentran las obras de restauración del Alcázar, los proyectos futuros, en qué momento se encuentran aquellos que se han acometido y otros temas habituales.

A esta reunión acudieron el grueso de los patronos del Alcázar, como su presidente, el general del mando de artillería antiaérea José Miguel de los Santos Granados; el alcaide, José María Martínez Ferrer, coronel director de la Academia de Artillería; el vocal nombrado por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, José Miguel Merino de Cáceres, que a su vez es el maestro mayor del Alcázar, (el segundo vocal, Carlos Herranz, no pudo asistir); el vocal designado por el Ministerio de Defensa, Ángel Palacios Zaforteza, general de brigada; y los patronos natos: la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero; y el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, que se incorporó más tarde. Además, en las reuniones ordinarias, también en la de ayer, participan dos asesores, el coronel Víctor Esteban Verástegui, que fue alcaide durante casi siete años; y el conservador José Antonio Ruiz Hernando. Como secretario actuó el teniente de alcaide, el comandante Ángel Borao Bastardo.

Obras

Dentro del encuentro, uno de los puntos de la reunión fueron las obras de restauración y mejora que se han realizado en los últimos meses en el Alcázar, teniendo en cuenta que el edificio se encuentra en permanente actuación para mantenerlo y mejorarlo y que se trata de seguir el plan director de infraestructuras elaborado hace dos años, aunque se van acometiendo las obras por el orden de prioridad que se estableció en el documento, en función de la disponibilidad económica.

El arquitecto José Miguel Merino apuntó que en los últimos meses se ha realizado un repaso general de los revocos del Alcázar, a excepción de la fachada norte, algo que se deteriora y sobre lo que apenas se había intervenido a finales del siglo XIX. Igualmente apuntó que se ha reparado la torre de Juan II, además de realizar una cafetería, una nueva sala de recepción, jardines y restauraciones en la muralla sur. Ahora están comenzando los arreglos en el tramo norte. En las previsiones se encuentran el arreglo del jardín de la plazuela, cuyos pavimentos se encuentran en mal estado, entre otras cuestiones. Quiso destacar que el Alcázar es un edificio con cientos de miles de visitantes anuales (580.000 el año pasado), que con su paso por la fortaleza realizan un deterioro, que se suma a la antigüedad, grietas, fatigas y deterioros habituales de la construcción.

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