«En los paneles no vimos avisos, estuvimos seis horas sin poder bajar del vehículo»

Algunos de las personas rescatadas desayunan en el comedor del colegio de San Rafael. /Pedro L. Merino
Algunos de las personas rescatadas desayunan en el comedor del colegio de San Rafael. / Pedro L. Merino

«Que viniera la UME nos dio tranquilidad», afirma la vallisoletana MercedesVegas

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Tres vallisoletanos, vecinos de Huerta del Rey, vivieron la «odisea» y sufrieron la falta de información. Manuel Náñez, su esposa Mercedes Vegas y su hija Marta salieron a las ocho de la tarde de Madrid en dirección a Valladolid. A las cinco de la madrugada de ayer entraron en el colegio del núcleo de San Rafael, y allí tuvieron refugio y calor. «Hemos podido dormir; estamos agradecidos y a salvo, después de una noche de odisea en la autopista, de seis horas parados sin que nadie nos dijera nada, informándonos en Internet por el teléfono, donde vimos que iba a venir la Unidad Militar de Emergencias y nos tranquilizamos», relata Marta. Seis horas «sin posibilidad de salir del coche porque había una ventisca terrible y dos grados bajo cero, y no paraba de nevar», añade la joven de 23 años. Y aún así, «sin que se bajara tampoco nadie de los otros coches», con la impresión de que estaban «protegidos por los camiones que estaban parados al lado».

La información, los vídeos, las fotos y las quejas fluían por las redes sociales. Mercedes cuenta que cuando salieron de Madrid «circulamos bien por la autopista hasta el túnel de Guadarrama, y en los paneles no vimos ni un aviso, luego, después del túnel teníamos que ir despacito, y a los pocos kilómetros nos quedamos parados». Empezaron a contar las horas, con el motor encendido y apagado a ratos, «para ahorrar gasolina», pero «confiábamos en el rescate», comenta. Eran las cuatro y media de la madrugada cuando vieron llegar a los militares de la UME, abriendo camino con palas: «Retiraron la nieve y nos hicieron retroceder y salir hacia San Rafael; llegamos allí pero pasamos otro mal rato. No se veía nada y nevaba muchísimo». Tuvieron que dejar el coche, «no sé ni dónde», dice Mercedes. Tuvieron suerte. «Nos metieron en una quitanieves y nos llevaron al colegio de San Rafael, donde pudimos dormir algo en un aula en el que estábamos ochos personas. Protección Civil de El Espinar se portó muy bien, y los militares de la UME», evoca Mercedes. En su voz jovial se nota que ha salido de un apuro y que ha encontrado solidaridad. «Pienso que había familias con niños pequeños, con perros, pero nos han tratado fenomenal, nos han dado mantas, una sabanita para dormir sobre las camillas, un caldo y raciones de emergencia. Ha venido a vernos la alcaldesa de El Espinar (Alicia Palomo), y ha sido muy maja, tratando de ayudarnos en todo».

Pero la aventura no había terminado. A mediodía les indicaron que «quien se quiera arriesgar puede salir hacia Madrid», pero hacia Arévalo por la AP-6 estaba peor. «Nos han dado agua y bocadillos, y a ver si podemos salir esta tarde», apostilló Mercedes Vegas. Se arriesgaron. Salieron por la autopista y la encontraron en buenas condiciones. Llegaron a Madrid casi veinticuatro horas después de que salieran de Madrid.

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