El número de nuevos pacientes psiquiátricos se incrementa en Segovia un 30% en cinco años

Alberto Sanz (i), José María Redero y Antonio Vecino, junto a una representante de la Diputación./Óscar Costa
Alberto Sanz (i), José María Redero y Antonio Vecino, junto a una representante de la Diputación. / Óscar Costa

«Los recursos son insuficientes para atender bien», afirma José María Redero, psiquiatra del Centro de Salud Mental de Segovia

LUIS J. GONZÁLEZSegovia

El número de pacientes nuevos que reciben tratamiento en el Centro de Salud Mental de Segovia, dependiente de la Junta, se ha duplicado en los últimos 15 años, desde el millar contabilizado a principios de siglo hasta superar ampliamente los dos mil. Se trata de consultas psiquiátricas tanto a personas que acuden por primera vez a solicitar atención médica como a aquellas que recayeron e inician un nuevo tratamiento. En los últimos cincos años, la cifra ha aumentado aproximadamente un 30%: de unos 1.500 a 2.300).

La crisis ha tenido un impacto en la llamada demanda del malestar, que comprende situaciones de desempleo, problemas de vivienda o para vivir dignamente, o conflictos de familias o pareja, explica José María Redero, psiquiatra del centro.

Redero asistió este martes a una mesa redonda sobre psiquiatría en el salón de plenos de la Diputación de Segovia junto a Antonio Vecino, también psiquiatra del centro, y Alberto Sanz, responsable del área en la Diputación. «La prestación de cuidados que damos ahora es más compleja y diversa que hace 15 años. Las patologías menores, que antes no se atendían, nos llevan una cantidad de recursos muy importantes. Desde mi punto de vista, los recursos son insuficientes para atender bien», señala Redero.

Este psiquiatra se muestra crítico con que la investigación psiquiátrica esté «absolutamente monopolizada por la industria», debido a la eficacia de los psicofármacos, hasta el extremo de suponer un factor en el cierre de centros hospitalarios integrales.

«Es mucho más fácil de medir el efecto de una pastilla que una intervención social o una visita a domicilio», subraya. Sin embargo, un estudio realizado en los años 2014-2015 sitúa el gasto en estos fármacos en Segovia por debajo de la media regional. En términos generales, el gasto ha caído en el último lustro, algo que se explica en parte por la proliferación de los medicamentos genéricos, que son más baratos.

A la vanguardia

Antonio Vecino, que trata a una veintena de nuevos pacientes cada mes, incide en que Segovia fue desde los años ochenta una de las provincias situadas a la vanguardia en la prestación de un tratamiento más personal. «En Segovia ha habido un buen ratio de los profesionales de psiquiatría y una atención personalizada, lo que explica en parte la reducción de fármacos. Más tiempo con los pacientes y más relación con los servicios sociales… Nosotros tenemos que lograr un equilibrio entre la eficacia de los psicofármacos, que a corto plazo nadie va a discutir, y no dejar a una persona anulada».

El progresivo envejecimiento de la población supone un reto añadido, porque el mayor gasto lo generan las personas con patologías crónicas. «Aumentan los factores demenciales o seniles y el problema económico de atenderles. Los ancianos empiezan a ser excluidos y no conviven en el núcleo familiar», incide Vecino. «El sistema público tiene que hacer política sanitaria y jerarquizar», subraya.

En el núcleo del debate está la paradoja que pone de manifiesto Redero: «Atendemos más los trastornos que menos lo necesitan». Las circunstancias socioeconómicas agrandan este primer círculo de la atención sanitaria. Vecino apunta a que el resultado es que somos más débiles: «Es el concepto de depresión extendido a cualquier malestar. Por ejemplo, la muerte estaba integrada socialmente hasta hace no tanto. El ciclo de la vida estaba muy asumido», concluye.

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