La nueva Edar de Cuéllar podrá atender las necesidades de 27.500 habitantes

El alcalde, el presidente de la CHD, la subdelegada y los técnicos visitan la Edar de Cuéllar./Mónica Rico
El alcalde, el presidente de la CHD, la subdelegada y los técnicos visitan la Edar de Cuéllar. / Mónica Rico

El coste de producción se multiplicará por cuatro, pero el Ayuntamiento tratará de evitar que repercuta en los recibos de los vecinos

MÓNICA RICOCuéllar

En la visita a la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) de Cuéllar, donde están a punto de concluir las obras de ampliación y mejora promovidas por el Ministerio, el presidente de la CHD, Juan Ignacio Diego Ruiz, estuvo acompañado por el alcalde de la villa, Jesús García, y la subdelegada del Gobierno en Segovia, Pilar Sanz, además de varios técnicos que les mostraron el funcionamiento de la planta, ampliada con una inversión de más de 5,7 millones de euros.

Juan Ignacio Diego destacó la importancia de la infraestructura, más aún en momentos de sequía, pues los caudales de los ríos bajan bastante mermados «y resulta importante que la calidad del agua vertida esté en condiciones». Afirmó que la obra mejorará la calidad de vida de los ciudadanos y que los sólidos de la entrada de agua y mucha suciedad, se retiran, con lo que se eliminarán del río «una cantidad importante de olores, contaminación y nutrientes».

La nueva Edar es una mejora de la existente. Ha sido transformada en una planta completamente nueva, pues el tratamiento nada tiene que ver con el anterior. Además, está adaptada a las normas de la Unión Europea, más exigentes en materia de nitrógeno y fósforo.

La obra está próxima a finalizar. «Estamos en período de ajustes», explicó el responsable de la CHD. Señaló que se están mejorando los parámetros de salida, por lo que en un futuro va a tener un mejor comportamiento. Así, las instalaciones ya están en funcionamiento y el agua que vierten tiene unos parámetros de calidad bastante buenos, «muy próximos a las calidades que esperamos tener a final de la puesta a punto que estamos realizando», que tendrá lugar en los próximos meses.

Los trabajos han permitido renovar y ampliar la capacidad de tratamiento de la Edar, que podrá atender las necesidades de depuración de una población de 27.500 habitantes equivalentes, «muy por encima de las necesidades actuales de Cuéllar, pero de alguna forma también incluye el tratamiento de las necesidades de industria y demás en la población», apuntó.

El proyecto ha incluido un tanque de tormentas para retener las aguas de lluvia en fuertes aguaceros, lo que evitará que lleguen sin tratar al arroyo Cerquilla, y también la urbanización del espacio y la construcción de un edificio de pretratamiento y otro de aireación y de fangos, así como los sistemas de electrificación, automatización y control.

En los próximos meses, la explotación pasará a manos del Ayuntamiento, cuando se encuentre en condiciones de vertido adecuado y ajustado a las normas. El alcalde, Jesús García, agradeció a la Confederación y al Ministerio «esta inversión tan importante para Cuéllar, no sólo por la cuantía económica, sino por lo necesario que era para la villa», y recordó quehasta ahora se actuaba con balsas estancas y que no se cumplían los parámetros de vertido al arroyo Cerquilla, una situación que se venía prolongando desde hace una quincena de años.

García recordó que con esta inversión se cierra el ciclo del agua en Cuéllar, y permitirá contar con garantías en los próximos 50 años, tanto en depuración como en potabilidad, pues hace unos años se puso en marcha el nuevo depósito, que también supuso un cambio en el sistema de potabilización local.

Ya entonces, debido al nuevo tratamiento «con carbón activo y otros reactivos», aumentó el coste de producción del agua potable, pero el Ayuntamiento «soportó ese incremento». Ahora, afirmó el alcalde, se pretende hacer lo mismo, aunque los costes se multiplican por cuatro.

«En el proyecto se situaba en unos 35 ó 36 céntimos el metro cúbico, lo que multiplicado por los casi un millón de metros cúbicos que llegan a la depuradora, supone un coste importante, de más de 300.000 euros al año. El Ayuntamiento va a intentar tener capacidad para no repercutir en el usuario, pero sin ningún compromiso. Lo vamos a intentar hacer frente, en función de la situación económica», aseguró.

García declaró que el Ayuntamiento está pendiente de conocer los datos exactos del coste de producción de la planta. En principio cuenta con una idea, tras dos meses de pruebas, pero esperará al menos un mes más «para tener los datos concretos. Lo que no se puede hacer es jugar con números irreales». Cuando disponga de estos datos se licitará la gestión del agua, en un contrato para quince o veinte años, «y si nos equivocamos en los datos numéricos la reclamación por parte de la empresa adjudicataria sería millonaria».

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