Novillos en lugar de toros para ahorrar costes sanitarios y de infraestructuras

Un toro entra en la plaza en los encierros de Cuéllar. / Tanarro

El número de festejos taurinos en la provincia descendió a 332 en 2016, un 15% menos que en 2015

E. E. Segovia

Los ayuntamientos continúan sufriendo las secuelas derivadas de la crisis. El número de festejos populares que se celebran a lo largo y ancho del territorio segoviano prosigue su caída curso tras curso. En 2016, la Delegación de la Junta recibió 54 peticiones de autorización para llevar a cabo alguna clase de espectáculo taurino, mientras que éste, hasta la fecha, solo 23 localidades lo han solicitado. Otra prueba que evidencia esta tendencia a la baja se halla en la cantidad de festejos taurinos que la provincia ha celebrado durante los últimos años. En 2015, las cifras ascendían a 347 citas, mientras que el ejercicio pasado disminuyeron hasta 332, lo que supone un 4% menos.

En el caso de los toros lidiados, la reducción padecida durante los años de crisis es significativa. En 2011 se celebraron en la provincia catorce corridas; esa cifra cayó en 2016 a solo siete, un 50% menos. Los encierros campestres se consolidan como una buena alternativa taurina. Hace dos años únicamente se desarrollaron tres, mientras que el año pasado se incrementó a siete, a tenor de los datos de la Junta. En lo que respecta a los encierros urbanos, experimentaron una reducción de siete en los últimos dos años, al pasar de 89 a 82.

Más jóvenes y más baratos

A pesar de las cifras, los municipios continúan con su apuesta por la celebración de sus respectivas fiestas patronales mediante la programación de rituales vinculados con el mundo del toro; pero, a su vez, los consistorios procuran ahorrar mediante otras fórmulas a la hora de organizar estos espectáculos. Los ayuntamientos se decantan ahora más por los novillos de dos y tres años (erales y utreros) frente a los toros de cuatro o cinco años. El motivo –según especifican varios representantes municipales consultados– es el ahorro de los costes que conlleva la normativa cuando los animales que se lidian superan los cuatro años. «Nosotros contratamos utreros frente a toros porque, al tener menos de cuatro años, no es obligatorio contratar una UVI móvil ni otro tipo de requisitos sanitarios que elevaría el gasto considerablemente», señala Luis Sanz, concejal de Cultura y Festejos de Coca.

Otra táctica es adquirir erales gordos para evitar el doble vallado, cuyo coste encarecería la partida presupuestaria. «La mitad del dinero destinado a toros es para contratar seguros, adquirir permisos, talanqueras. etcétera», indica el edil. Cantalejo también ha optado por esta opción, apostando por «toros de dos años, que son más pequeños y más baratos», puesto que han mantenido las citas taurinas e incluso añadido un día más de fiesta y, por ende, «un encierro más», afirma Máximo San Macario.

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