Carlos Núñez: «El día 26, en El Espinar, pueden pasar grandes cosas»

El músico gallego Carlos Núñez, durante una actuación. /Pedro Luis Merino
El músico gallego Carlos Núñez, durante una actuación. / Pedro Luis Merino

El flautista y gaitero gallego vuelve a tierras segovianas con un concierto que quiere que sea «una fiesta» porque conectará «con una parte de mis raíces»

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Será su próximo disco. Lo da por hecho. Está grabado hace menos de un mes, con un nuevo repertorio y con la Orquesta del Pórtico de la Gloria en la Catedral de Santiago de Compostela. Es la esencia también de la música que ofrece en la gira iniciada en la capital gallega, que concluirá con los con conciertos en el Palau de la Música de Barcelona (el día 30), y luego, el 12 de enero en el Teatro Circo Price de Madrid. Pero antes el músico vigués volverá a El Espinar, un lugar especial para él porque allí conecta con su infancia. Será el día 26 en el Auditorio Menéndez Pidal, donde mostrará de nuevo su carisma, la energía que despliega en el escenario, y por qué críticos de todo el mundo le consideran uno de los músicos más brillantes.

–Creo que tiene en producción un disco nuevo y que es especial, ¿lo presenta en esta gira?

–Sí, lo acabamos de grabar en la Catedral de Santiago con la Orquesta del Pórtico de la Gloria y con la dirección de Jordi Savall. Ha sido muy especial porque hemos utilizado instrumentos iguales que los que reflejó el Maestro Mateo en el siglo XII, réplicas de fídulas o salterios realizadas por el Centro de Artesanía y Diseño de Lugo, para interpretar la música medieval más antigua, del Códice Calixtino. A la gente le gustó tanto este concierto que hemos decidido grabar el disco. Nos apetecía y lo sacaremos pronto; y sí, forma parte de la gira.

–Parece que es una música con plena vigencia.

–Hoy se sabe que estas músicas son la banda sonora del Camino de Santiago. Creo además que el público está ahora más abierto y tiene más sensibilidad y que, en este concierto con Jordi Savall hemos escuchado sonidos completamente diferentes, misteriosos y casi futuristas, que tienen también conexión con la música celta.

–¿Es lo que tocará en El Espinar?

–En parte sí, pero lo que quiero es hacer un viaje en el tiempo, no solo hasta la Edad Media, sino hasta las músicas con tres mil años de antigüedad. Viene un especialista en la recuperación de instrumentos prehistóricos, Abraham Cupeiro, que acaba de volver a dar vida a una trompa de los celtas de tres metros, el Karnyx, que también se hacía de terracota y se tocaba en la Hispania romana, una trompa de guerra de la Edad de Hierro celta que hacían sonar delante de las legiones romanas. Cupeiro la ha recuperado en latón y su sonido es abrumador...

–La gira se adentra en el periodo Navideño.

–Es el quinto año que tocaremos en navidades y no me importa. Antes he vivido muchas con los Chieftains (el grupo irlandés con el que Carlos fue invitado a tocar ya cuando tenía ocho años), igual que he celebrado con ellos San Patricio en marzo

–Así que no para.

–No paramos. Por eso es superimportante esta gira, porque afortunadamente hoy no solo queremos compartir con el público la música celta que cocinamos sino la que, a través de colaboraciones, nos ha unido a grandes músicos del flamenco y de otros estilos, lo que aprendí con mis maestros los Chieftains, la colaboración con Luz Casal, las que he hecho con Sting, los Rolling Stones, The Who o Sinéad O’Connor. Aportar cosas nuevas desde otros estilos.

«La música celta está viva y es una verdadera máquina del tiempo»

–¿Todo gira de alguna manera en torno a la música celta?

–Lo importante es que estamos descubriendo que es una música histórica que siempre ha estado aquí, desde el principio de los tiempos. Se puede ver cómo la música celta está presente hoy, en la música clásica del siglo XIX en piezas de Beethoven, en la Edad Media, y podemos saber cómo era hace dos mil o tres mil años. La música celta está viva y es una verdadera máquina del tiempo. Está viva en nuestra tradición y creo que en España no somos conscientes de su valor. Sí somos conscientes del valor de la tradición en la comida, en la gastronomía, pero en cambio en la música no ha habido esa valorización.

–Usted lleva años mostrándolo.

–Pretende que la gente se dé cuenta. Ya lo hice en ‘A Irmandade das estrelas’ hace veinte años, en la colaboración con Carlos Saura, que fue un llamamiento a la gente joven. Y en estos años he descubierto gente increíble, como la dulzainera segoviana Rita San Romualdo, nieta de Mariano San Romualdo ‘Silverio’... Todo eso para mí tiene un valor muy importante. En pocos países pueden presumir de lo que tenemos nosotros.

–Creo que le gustó mucho recibir el Premio Agapito Marazuela, hace ahora un año.

–Estoy entusiasmado con este premio. Es increíble sentir que con la música he conectado con esas gentes, que han demostrado que sigue teniendo mucho interés. Es muy importante el trabajo que están haciendo los organizadores, y me han demostrado que hay todo un fondo histórico que la gente no conectaba con el mundo celta. Pero los propios arqueólogos han descubierto esa celtitud, que es un verdadero tesoro y que se ve en el sonido de la dulzaina castellana y en el de la catalana.

–¿Cómo difundir la dulzaina?

–Creo que la plataforma de la música celta es la mejor para dar a conocer esas músicas en el mundo. Los festivales celtas de muchos países ya están preparados para recibir estas músicas nuestras, y tienen todo mi apoyo y mi empeño para que se conozcan.

–Regresa a El Espinar, donde vivió temporadas en su infancia.

–Mis abuelos construyeron su casa con sus propias manos en San Rafael, y guardo recuerdos desde pequeño, cuando iba en verano y subía a tocar la flauta a Cueva Valiente en las montañas. Desde allí se ve todo El Espinar. Volver ahora es conectar con esa parte de mis raíces, y el año pasado cuando actúe allí ya vivimos una auténtica fiesta.

–Este concierto del día 26 volverá a serlo, y además con un repertorio especial.

–Es más que un concierto. Presentaremos la música nueva y la de siempre y creo que será otra vez una fiesta, en la que la gente acabará bailando en el escenario con nosotros, como el año pasado. Estoy muy ilusionado con todo lo de esta actuación en el Auditorio Menéndez Pidal de El Espinar, tocaremos un tema de Castilla, que está despertando a la música celta. Creo que pueden pasar grandes cosas.

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