«Sería una catástrofe que desaparecieran los 11 conventos que quedan en Segovia»

Alberto Herreras posa con su libro. / Antonio de Torre

El historiador Alberto Herreras afirma que «los segovianos no reconocemos la labor que hacen»

EVA ESTEBANSegovia

«Caminante sí hay camino». Y también «se hace camino al andar», como dice uno de los versos del poeta español Antonio Machado. Y es que, a veces, la ilusión y el trabajo de unos pocos, sumado a la perseverancia y al esfuerzo constante, desemboca en grandes proyectos que perduran en el tiempo y que no cesan de crecer. Ese fue el caso del historiador Alberto Herreras, quien hace dos años recibió una propuesta del Ayuntamiento de Segovia para aunar en un único volumen la historia y trayectoria de todos los conventos que la ciudad había acogido. El resultado lo presentó el pasado miércoles en el marco de las II Jornadas Teresianas 2017 y con el título de ‘Segovia conventual:Un recorrido por los conventos actuales y desaparecidos’. «En el libro, el lector encontrará historia sobre los conventos, testimonios y fotografías antiguas y actuales», afirma Herreras. Además, el historiador asegura que «uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los conventos de Segovia es a la falta de reconocimiento de sus ciudadanos».

–¿Cómo surgió escribir el libro?

–Surgió cuando me integré en la Comisión Diocesana, organizadora de los actos con motivo del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa en 2015. En ese momento, aunque ya había tenido contacto previo con el Ayuntamiento, la relación fue más fluida y continua. En un momento determinado, desde la Concejalía de Patrimonio Histórico y Turismo me plantearon elaborar algo que creían que faltaba en las publicaciones de la ciudad, una guía sobre la trayectoria histórica de los conventos de Segovia.

–¿Con qué dificultades se ha encontrado a la hora de acceder a la información?

–Ya existían estudios previos sobre los conventos. Hay algunos casos más conocidos que otros, como por ejemplo el de Santa Cruz la Real, sobre el que hay muchos estudios. Sin embargo, lo que no había, que era lo que me plantearon a mí, era uno que recogiera información sobre todos los conventos. En algunos casos el estudio era menor, por lo que había que ir buscando e investigando qué era lo que merecía la pena incluir y qué no, pero en todos los casos he querido presentarlo de manera breve, amena y fácil de leer. La labor de resumen en algunos casos ha sido bastante intensa.

–¿Con qué se va a encontrar el lector en esta obra?

–En el caso de los conventos desaparecidos, pueden ver qué aspectos materiales de los que hubo en el convento todavía se conservan, como retablos, imágenes o cuadros. Además de una recopilación de testimonios, también hay fotografías antiguas y actuales.

–¿Cuántos conventos tiene la ciudad de Segovia?

–El libro recoge 23, de los cuales 21 son exclusivamente establecimientos conventuales, pero luego estaban también el Hospital de San Antón y los Hospitalarios de San Juan de Dios, que desaparecieron y eran hospitales regidos y tutelados por órdenes religiosas. De todos ellos, doce desaparecieron y quedan once, y solo dos son masculinos.

–¿Cuál cree que es el motivo de que haya más monasterios femeninos que masculinos?

–Con la desamortización de Mendizábal en 1835, las leyes no se aplicaron con la misma dureza en los conventos masculinos y femeninos. Los gobernantes de aquel tiempo fueron absolutamente inmisericordes, es decir, les trataron con mucha dureza. El hecho de que el hombre ayudara, apoyara y no se cebara con una mujer por el mero hecho de serlo era un valor que tenía su importancia en la sociedad de entonces. Las monjas supieron manejar el papel de mujeres desvalidas e incluso llegaron a pedir a las autoridades que las dejaran permanecer en el convento fuera como fuera, dado que ellas estaban dispuestas a permanecer alimentándose solo a base de pan y agua. En algunos casos, las autoridades terminaron cediendo. En otros, se las arreglaron para que, cuando saliera a subasta, lo adquiriese alguien que posteriormente pudiera cedérselo.

–En el Monasterio del Parral se encuentran los nueve últimos monjes jerónimos del mundo. ¿Cómo ve el futuro de esta congregación?

–El Monasterio del Parral con la desamortización sufrió horrores, puesto que la vuelta de los monjes al Parral se produjo en el siglo XX. Antes de haber pasado los cien años que deben pasar para que, con arreglo al derecho canónico, una orden religiosa se considere extinguida, se consiguió restaurar la orden jerónima con los mismos estatutos. A corto y medio plazo, el futuro de los monjes lo veo factible y posible. Es verdad que la sociedad actual no favorece mucho el reconocimiento a este tipo de vida contemplativa que llevan ellos. Tendrían que pasar muchos años para que pudieran desaparecer todos los conventos de la ciudad. Muchos se han revitalizado con la llegada de monjas de países extranjeros, de continentes como América o Asia. Las monjas que entran de nuestro país son casos muy raros, pero todavía estamos en unas cifras que pueden mantener su supervivencia. Si desaparecieran los conventos sería una verdadera catástrofe, porque se perdería una parte de nuestra historia y sería muy difícil mantener las joyas artísticas de muchos de ellos. Tendría que recaer todo el cuidado sobre las administraciones, y el gasto que se podría hacer para conservarlo sería muy difícil de mantener.

–¿A qué problemas tienen que hacer frente los conventos de Segovia en la actualidad?

–Muchas veces, a nuestro reconocimiento, es decir, a que nos acordemos de monjes y monjas. Los segovianos no reconocemos su labor. Hay conventos mucho más conocidos que otros en Segovia. Por ejemplo, del Monasterio del Parral o de los Carmelitas todo el mundo se acuerda porque su actividad tiene mayor eco y proyección social. Hay otros conventos que pasan absolutamente desapercibidos incluso para el propio ciudadano de Segovia. Pero el remanso de paz y de espiritualidad que transmiten las monjas sigue estando ahí.

Fotos

Vídeos