El padrón de la capital segoviana retrocede a finales de los años 70

Una mujer pasea por una calle de Zarzuela del Monte. /I. J.
Una mujer pasea por una calle de Zarzuela del Monte. / I. J.
Segovia

La provincia se ha dejado en doce meses 1.468 vecinos y ya está por debajo de los 155.000

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Acabó el curso y es tiempo de hacer listas. Los más y los menos, los mejores y los peores... La demografía también se empapa de estas ganas por querer ordenar casi todo y es propicia para hacer sus clasificaciones, aunque el problema de la despoblación no es para frivolizar. Ni mucho menos. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha hecho públicos los datos del padrón a fecha de 1 de enero de este año 2017. Si se tiene en cuenta la tendencia de los últimos años, los números arrojan pocas sorpresas. La sangría demográfica persiste un año más. Y ya van ocho ejercicios consecutivos sin que haya torniquete que lo pare.

La mitad de los municipios que componen el mapa de Segovia sufre bajas en sus padrones. Según el organismo oficial, entre el 1 de enero de 2016 y la misma fecha de 2017, 154 de los 209 censos han menguado. Quince permanecen inalterables y solo cuarenta pueden presumir de sumar altas en el vecindario.

No solo se ven castigados los municipios pequeños y aislados que salpican el disperso medio rural. La despoblación también afecta a localidades de las consideradas grandes por su tamaño en estos lares. Sin ir más lejos, la capital, que ha perdido 501 habitantes en doce meses, lo que en términos relativos equivale a casi un 1%. La ciudad del Acueducto empezó este ejercicio que ya se despide con 51.756 empadronados, lo que a su vez supone un nuevo fondo en la caída de población constante que sufre desde 2009.

Si se enfoca la comparación un poco más atrás en el tiempo, en 1981 la capital contaba de hecho con 53.237 habitantes, que de derecho se quedaban en 50.759, según el INE. Un decenio antes, el censo era de 41.880 y 40.816 ciudadanos, respectivamente. A principios de los setenta se formalizó la integración de los núcleos que hoy son Zamarramala, Fuentemilanos, Torredondo, Perogordo, Hontoria, Madrona y Revenga. Entre todos suman unos 7.000 habitantes.

Trasvase al alfoz

La calculadora saca sus cuentas e invita a las conclusiones. Así, esa bolsa de vecinos que ya no tiene el padrón de la capital segoviana es aproximadamente una tercera parte del contingente que la provincia echa de menos en el último año. Entre los primeros días de enero de 2016 y 2017, todo el territorio ha mermado su padrón en 1.468 personas. Es un descenso del 1%, un porcentaje muy similar al de la reducción demográfica que experimenta la ciudad. Tanto en términos absolutos como en relativos, puede decirse que la salida de población de la capital es una de las principales razones de la hemorragia del padrón.

Al iniciar este año, la cantidad de residentes establecidos en alguno de los 209 municipios segovianos era de 154.184, frente a los 155.652 censados doce meses atrás. De nuevo hay que retrotraerse en el tiempo y desandar doce años para intentar buscar una situación parecida.

El alfoz se convierte en la excepción que confirma la regla. Localidades como Trescasas, Torrecaballeros, Palazuelos de Eresma, La Lastrilla, Hontanares de Eresma o Espirdo ganan vecinos. Este fenómeno de asentamientos familiares en el área metropolitana se consolida en detrimento de la propia capital y de localidades más pequeñas.

Cuéllar segundo; y El Espinar, tercero

Para muestras, aquí van algunos de esos padrones al alza. Espirdo, por ejemplo, en once años ha duplicado su población y supera ya los 1.200 residentes. Bernuy de Porreros, sin ser el censo más llamativo de este grupo, sí es uno de los que ha registrado un mayor incremento entre 2016 y 2017. En concreto, un 6,4% hasta elevar su cifra de empadronados a 762. Luego están casos como el de Palazuelos, que acecha y amenaza seriamente el cuarto puesto (incluida la capital) que ocupa el Real Sitio de San Ildefonso en la clasificación de municipios más grandes. El padrón granjeño pierde fuelle y el de Palazuelos lo gana. Ahora les separan solo 141 ciudadanos.

A Cuéllar parece haberle venido bien el tirón previo a la celebración de la exposición de las Edades del Hombre y se 'reconcilia' con el segundo cajón del podio. Al empezar este 2017 contaba con 9.524 vecinos, un leve aumento del 0,2%, pero al fin y al cabo más residentes. El Espinar se queda en el tercer puesto, con una ligera bajada del 0,6%, lo que le sitúa con 9.155 empadronados.

Si se da la vuelta a la clasificación que revela el INE, los censos más despoblados de la provincia son Pajarejos, que empezó el año con 13 vecinos, y Perosillo, que lo hizo con 16. Completa la terna de municipios con menos residentes Ventosilla y Tejadilla, con 20. Es más, uno de cada tres ayuntamientos gobierna vecindarios de menos de cien personas. Solo 25 de los 209 municipios superan la barrera de los mil habitantes, y algunos a duras penas, como Turégano, que dentro de la tendencia descendente se ha situado en 1.005 convecinos. O Santa María la Real de Nieva, que baja hasta los 1.004.

Así pues, la despoblación persiste en vaciar los padrones segovianos, sobre todo los del medio rural y con más ahínco los de muchos enclaves del nordeste y de la campiña. Dentro de un año, el padrón que publique el INE referido al 1 de enero de 2018, será el que marque, por ejemplo, el reparto de procuradores en las Cortes regionales asignados a cada provincia. de cara a las elecciones autonómicas de 2019.

De no recuperar más de 3.300 ciudadanos y llegar a los 157.500 empadronados, Segovia perdería un representante en el parlamento castellano y leonés y pasaría de los siete actuales a seis.

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