«En misiones internacionales te das cuenta del trabajo de las Fuerzas Armadas»

Jesús González Laá, ante la verja de la Academia de Artillería, que ha sido su lugar de trabajo los últimos cinco años. / Antonio Tanarro

El responsable de comunicación de la Academia de Artillería de Segovia, Jesús González Laá, cambia de destino tras el ascenso a teniente coronel, aunque se siente «segoviano»

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Vallisoletano de nacimiento, Jesús González Laá afirma sentirse segoviano. Habla rápido, ráfagas en las que priman el sentido común, la afabilidad y las palabras de agradecimiento a personas e instituciones con las que ha trabajado estos últimos cinco años. Y aunque también pueda parecer fugaz su paso por la Academia de Artillería, el ahora ascendido a teniente coronel ha tenido el tiempo suficiente para quedar tremendamente prendado de la ciudad y la provincia que le han acogido durante los últimos cinco años.

En este lustro intenso se ha encargado de abrir las puertas de la institución militar a la sociedad. Él y su equipo han sido el enlace entre la Academia y los ciudadanos a través de los periodistas. Sin embargo, la relación «ha sido fluida y fácil», asegura González Laá. Una feliz comunión que no siempre se produce entre ambas trincheras de la información.

Así, la Asociación de la Prensa quiso reconocer esa sintonía en el tajo diario con la concesión del premio San Frutos. Esta distinción no es consecuencia del azar ni del capricho. Para el militar, «es un galardón que llevaré siempre conmigo y que me llena de orgullo porque, al fin y al cabo, son los profesionales los que están valorando tu trabajo».

El otro día, Jesús González Laá se despidió de los periodistas segovianos. Y de nuevo mostró la sencillez de un militar agradecido. Su nuevo destino está en su tierra natal, en la Base del Empecinado, en Santovenia de Pisuerga. Pero ya tiene asumido que irá y volverá, salvo las excepciones que le imponga el trabajo, porque se siente un segoviano más.

–¿Cómo surge ese desempeño suyo de intermediar entre la Academia de Artillería y la sociedad?

–Al llegar a Segovia, lo primero que me dijo el general director que estaba entonces [Alfredo Sanz y Calabria] fue que me iba a encargar de llevar la comunicación y el protocolo. Su primer mandato fue el de abrir las puertas de la institución a los segovianos. Me ha llevado muchas horas de trabajo, pero también he disfrutado un montón. Además, me ha permitido conocer a muchas personas que con el tiempo y gracias a ese trabajo codo con codo se han convertido en amigos.

El estandarte de la docencia

–Y entonces se pone manos a la obra. ¿Percibió un cierto desapego de la sociedad hacia la imagen que transmite el Ejército?

–Hay que tener en cuenta que el problema es que estamos ante una institución muy jerarquizada y, por ejemplo, siempre hay que estar pidiendo permisos por los canales estipulados para ello. Pero la voluntad de los jefes que he tenido ha sido la de abrir la Academia para que la gente pueda ver lo que allí se hace.

–¿Cree que el centro militar de enseñanza era un desconocido para los propios segovianos?

–Pienso que no se conocía bien. Ahora sí se nota que existe un mayor conocimiento, pero todavía hay que seguir apostando por esa apertura a la sociedad civil.

«Aunque es una institución muy jerarquizada, la voluntad es la de abrir las puertas» jesús gonzález laá, teniente coronel

–Si echa la vista atrás a estos cinco años, ¿el 250 aniversario de la Academia de Artillería ha sido quizás el culmen de su trabajo?

–Desde luego fue el mayor reconocimiento a nivel oficial y local. Hubo muchísimos actos y todo salió bien, por lo que fue una gran satisfacción. El general Sanz fue quien lideró este aniversario y solo tuvimos que subirnos al barco con él y remar para llegar a buen puerto.

–¿Ha costado abrir esas puertas de la Academia, como le encomendó el general director Sanz y Calabria?

–La verdad es que Segovia es pequeña y resulta más fácil en una ciudad así. Se han hecho muchas actividades para implicar a la gente con la Academia y se ha generado una fluidez en esos vínculos. Por su parte, nosotros estamos ahí para cualquier cosa que nos pidan, organizar actividades, colaborar en eventos...

–No hay que perder de vista, además, que es una institución formativa en una ciudad que pretende ser universitaria.

–Sí, también se han impulsado el campo académico y el carácter de la Academia de Artillería como centro de formación profesional en contacto con los otros centros de enseñanza universitarios. Es otro ámbito en el que se han abierto puertas para mostrar lo que se hace.

Más interés civil

–¿Ha notado un mayor interés por alistarse en el Ejército como salida profesional?

–Sí ha habido un aumento de gente a nivel de tropa y de estudios. Hay universitarios con una cualificación que se han presentado.

–No sé si entre los momentos más amargos estaría la polémica de si debe colocarse, como es tradición, la bandera de los artilleros en el Acueducto.

–Es algo que se escapa porque es una costumbre muy arraigada que la desarrollan los alumnos. A nosotros nos gusta que se ponga la bandera, por supuesto; pero fue algo que la alcaldesa trasladó al general director y que trataron entre ellos.

«En el Ejército, como en otras cuestiones de la vida, hay cosas que mejorar; pero yo estoy orgulloso de él» Jesús gonzález laá, teniente coronel

–¿Recuerda alguna vivencia especialmente dura?

–Cuando falleció el brigada Luquero porque es la muerte de un compañero en la propia Academia [Fue en el transcurso de la Carrera del Coronel, en las inmediaciones de baterías, cuando sufrió un infarto]. Son momentos tristes y duros, con la espera hasta que llega la familia.

–Ha estado en misiones internacionales en Bosnia y Líbano. ¿Qué aprendizaje extrae?

–Para empezar es un orgullo representar a tu país en misiones de paz, en las que hacemos un muy buen papel. Luego, también es duro para la familia por la distancia y los escenarios en los que trabajas. Por r otra parte, el compañerismo que vives durante las 24 horas se te queda grabado. Asimismo, cuando están allí te das cuenta de cómo agradecen el papel que desempeñan las Fuerzas Armadas de España, que se caracterizan por su gran trabajo.

–¿Qué puede hacer el Ejército para seguir mejorando esa imagen de cara a la sociedad civil?

–El Ejército, como puede ocurrir con otros aspectos de la vida, también puede mejorar algunas cuestiones, pero yo estoy orgulloso de él.

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