El minutero de Segovia cumple 90

«Cuando llegue a los 100 años, haré salir a los gigantones», afirma Ángel Román Allas

Ángel Román Allas, el minutero de Segovia, acompañado por su familia en la celebración de su 90 cumpleaños. / Antonio Tanarro
LAURA MARTÍNEZSegovia

Hace ya setenta y cinco años, Ángel Román Allas escogió un rincón de la plaza de Medina del Campo de Segovia como 'estudio fotográfico'. Conocido por segovianos y turistas, es uno de esos fotógrafos sin galería, como rezaba su licencia fiscal, que ha dedicado su vida laboral a recorrer fiestas, romerías y eventos variados por la provincia. Y después, en 1942, una vez ya afincado en su rincón, a expedir retratos para carné y pasaportes.

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Comenzó en la fotografía tras los pasos de su padre, Victoriano Román, y hasta hoy no ha retirado los ojos del objetivo. Ayer, en su noventa cumpleaños, su familia, a petición de los minuteros de España reunidos en el Festival SegoviaFoto, le organizaron una celebración «sencilla y emotiva», dijo su hijo, Ángel Román.

El evento se cobijó en ese rincón en el que tanto frío y calor soportó gustosamente durante mucho tiempo el minutero de Segovia. De hecho, desde 1992 y con medio siglo de trabajo a sus espaldas, así es como se llama la esquina en la que tantas personas han sido retratadas a lo largo de décadas, 'El Rincón del Minutero'.

La agrupación segoviana La Esteva amenizó el homenaje, al que se sumaron vecinos, conocidos, amigos y también turistas que se acercaron a Ángel Román a dedicarle unas palabras. Según comentaron los asistentes, el minutero es un elemento más de la plaza por todos los segovianos conocido.

«Igual que los monumentos»

Con su centenaria cámara de minuto a cuestas y un gran séquito por detrás, se encaminó al Ayuntamiento de la capital al encuentro de la alcaldesa, Clara Luquero, y del Grupo de Danzas La Esteva, que interpretó y danzó una entradilla en su honor. Autoridades y populares figuras del paisanaje segoviano se unieron a Román por la Calle Real. El homenaje continuó con unas palabras de la regidora, quien ensalzó la figura del minutero como «uno de esos personajes que ayudan a conformar la imagen y el carácter de la ciudad, al igual que los monumentos».

Muchos son los reconocimientos con los que cuenta el nonagenario, desde el premio Juan Bravo del Centro Segoviano hasta el galardón de último minutero en activo de España por parte de sus compañeros fotógrafos. Y no iba a ser menos el día de ayer. Recibió un diploma de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Segovia, un libro de fotografías de Segovia, un obsequio de un admirador e, incluso, un retrato de los pinceles de José Luis López Saura por encargo de su familia en el que el pintor ha captado «el alma del minutero, padre y abuelo de una familia muy orgullosa de él», afirmó Ángel Román, hijo.

«Los ojos de Ángel Román, son los ojos de Segovia. Por su objetivo ha pasado toda la vida de la ciudad», añadió Clara Luquero. Y no es ninguna exageración dado el tiempo que ha pasado el minutero escondido tras el manto de su cámara. No olvidó su otro hijo, Javier Román, fotógrafo de profesión, recordar a su madre, fallecida cuando ambos eran pequeños. También ensalzó la humildad que caracteriza al popular minutero segoviano.

«Muchas gracias, esto ha sido una cosa maravillosa y solo tengo palabras de agradecimiento para todos». Escuetas pero sinceras palabras que el homenajeado dirigió a su público minutos antes de terminar el acto. «No digamos que es una despedida, no queremos que lo sea. Él cuando quiera va a salir al puesto a seguir haciendo fotos, que es lo que le gusta; y nosotros, su familia, seguiremos a su lado», sentenció su hijo, Ángel Román. Su propósito «es llegar a los 180 años y, cuando llegue a los 100, celebrarlo con los gigantones», añadió el minutero.

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