Milos Forman, el director que convirtió Segovia en un enorme cuadro de Goya

El director de cine de origen checo Milos Forman conversa frente al Alcázar de Segovia mientras recorre la ciudad en busca de exteriores para el rodaje de su filme 'Los fantasmas de Goya'. /Efe
El director de cine de origen checo Milos Forman conversa frente al Alcázar de Segovia mientras recorre la ciudad en busca de exteriores para el rodaje de su filme 'Los fantasmas de Goya'. / Efe

El fallecido cineasta checo recreó en las calles segovianas la violenta carga de los mamelucos, en un complicado rodaje en el que participaron 300 extras

El Norte
EL NORTESegovia

Pocos rodajes han suscitado tanta expectación en Segovia como el que el fallecido director de cine de origen checo Milos Forman dirigió en septiembre de 2005. Segovia se convirtió aquellos días en un inmenso plató cinematográfico. El cineasta rodó en la ciudad varias secuencias de su película 'Los fantasmas de Goya', ambientada en la España de 1808 y protagonizada por Natalie Portman y Javier Bardem. La película narra a través de los ojos de Goya el escándalo que se desata cuando una de las musas del pintor es acusada de herejía por un monje de la Inquisición que interpreta Bardem. Forman evocará en su filme la etapa en la que Goya comenzó a crear las denominadas 'pinturas negras'.

El rodaje tuvo lugar en diversos rincones, pero especialmente en la plaza de San Martín, en la calle José Canalejas, la plaza de San Esteban y en el interior de la Casa de la Moneda, donde las tropas francesas entraron a cañonazos. En esos momentos, todavía no habían dado comienzo las obras de rehabilitación de la Ceca. La expectación se disparó con la presencia , protagonistas de la cinta. El equipo de rodaje tuvo que ambientar la ciudad, lo que situó las calles de Segovia en el año 1808 para sorpresa de los ciudadanos. El rodaje de los días 29 y 30 de septiembre se centró en el interior de la Casa de la Moneda.

En plena Calle Real

Forman recreó en el corazón del casco histórico segoviano el cuadro conocido como 'La carga de los mamelucos', el lienzo que el pintor aragonés dedicó al acontecimiento histórico que la caballería francesa protagonizó el 2 de mayo de 1808 en la Puerta del Sol de Madrid y que se saldó con una multitud mutilada por la violencia que emplearon los soldados egipcios adscritos a los ejércitos napoleónicos. Hasta cuatro o cinco tomas de la misma secuencia grabaron los operarios del filme en plena Calle Real: Los mamelucos, acompañados de los soldados galos que ocupaban la capital del reino, irrumpían a caballo en un mercadillo repleto de puestos de frutas, hortalizas, especias y ganado y arremetían contra el pueblo llano que en ese momento hacía sus compras cotidianas o paseaba por la vía pública. Disparos de bayoneta, saqueos, empujones y escenas de pánico y confusión completaron un cuadro que, a los pies del templo románico de San Martín, brilló por su espectacularidad; mientras, Forman dirigía desde su silla. Los monumentos segovianos de tan recoleto rincón no serán reconocibles en la película, pues se supone que la acción se desarrolla en el Madrid de 1808.

Hasta cuatro cámaras rodaron en la plaza de las Sirenas, convertida en un inmenso plató cinematográfico para deleite de los amantes del cine y de la historia, pues había momentos en que la ubicuidad temporal jugaba malas pasadas. Cientos de personas se agolpaban en el lugar de la grabación, entre técnicos, operarios, especialistas y figurantes. Los extras segovianos cumplieron a la perfección el papel y obedecieron cuantas órdenes recibieron. «¿Pánico, pánico, se trata de un momento de pánico!», les decía uno de los ayudantes de producción. A los extras se sumaron los casi treinta especialistas que, caracterizados como mamelucos y soldados franceses, irrumpían a caballo en el espacio destinado a la acción.

Otros escenario

escena de la película fue la más complicada. En los días sucesivos el rodaje, en el que intervinieron alrededor de 300 extras, la mayoría seleccionados en la propia ciudad, se centró en las calles José Canalejas y Velarde -allí entraron en acción Javier Bardem y Natalie Portman-, así como en la plaza de San Esteban y el arco de San Cebrián, donde se desarrollaron secuencias de guerra. El Monasterio del Parral fue otras de las localizaciones elegidas.

«Es maravilloso volver a estar aquí, no solo por la comida española, sino por los buenos recuerdos que guardo del rodaje. Sentí el calor de la gente que me acompañó, tanto delante como detrás de la cámara», declaró en la presentación de 'Los fantasmas de Goya', en noviembre de 2006, el también realizador de películas como 'Alguien voló sobre el nido del cuco' y 'Amadeus', títulos por los que se llevó dos Oscar.

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