Migueláñez recuerda al exalcalde Eugenio Payá, fallecido a los 69 años

El fallecido Eugenio Payá (tercero por la izquierda), junto al presidente de la Diputación en la inauguración del centro cultural de San Isidro. /El Norte
El fallecido Eugenio Payá (tercero por la izquierda), junto al presidente de la Diputación en la inauguración del centro cultural de San Isidro. / El Norte

En 2016 cedió el bastón de mando a Frutos González debido a su enfermedad

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La localidad de Migueláñez llora al exalcalde, Eugenio Payá, fallecido el pasado día 11 a los 69 años tras una larga enfermedad. Payá fue alcalde entre los años 2011 y 2016, cuando cedió el bastón de mando, debido a su enfermedad, al teniente de alcalde, Frutos González. «Llegó al pueblo hace bastantes años con su familia procedente de Alicante, le cautivó el lugar, compró una casa de un antiguo labrador que restauró maravillosamente a su gusto y ahí se afincó. Sus hijos siguieron los estudios en la capital y su esposa estuvo viajando diariamente para dar clase en su instituto de Madrid. Un par de años antes de su jubilación consiguió plaza en el instituto de Segovia», explica Moisés Migueláñez, presidente de la Cofradía de Corpus y Vera Cruz de la localidad.

«Yo he apreciado en mi profesión de docente, secretario de claustro muchos años con hasta cien profesores, lo difícil que es conversar. Eugenio escuchaba, mostraba educación, exponía, tenía sus ideas, pero disponía del don difícil de escuchar», añade Migueláñez, quien recuerda la implicación del exalcalde en la restauración de la ermita del Cristo del Humilladero, que amenazaba ruina inminente. «No teníamos dinero, pero con la colaboración del párroco, Edwig Anaya, la aportación del Obispado y de los fieles, las cuotas de los cofrades… se logró lo que parecía un sueño. Eugenio fue parte importantísima de esa labor. Terminadas las obras, ya no había dinero para las puertas, que presentaban un aspecto desolador. Para cerrar la principal había que atrancarla con dos rocas desde dentro.

Llegó una tarde Eugenio y dijo textualmente:

-Y estas puertas, ¿no las dejaréis así?

-No hay ni un euro, contestamos.

Inmediatamente tomó el móvil y llamo al carpintero, urgiéndole a que las puertas estuvieran puestas antes de fiestas.

Así sucedió. Y el dinero con la generosidad de todos , se obtuvo».

Otra de las obras de las que Payá estaba especialmente orgulloso fue de la rehabilitación del centro cultural de San Isidro, un lugar de referencia para todos los vecinos de la localidad, que ahora cuenta también con un restaurante. Son pocos los habitantes del pueblo que en alguna ocasión no han recurrido a ese centro para celebrar alguna festividad. El recinto, donde en su día se ubicó el cine de Migueláñez, y que construyeron hace unos sesenta años los propios vecinos, lo vienen utilizando las distintas asociaciones de la localidad.

El Ayuntamiento invirtió unos 30.000 euros en la rehabilitación del inmueble, en el que se han cambiado todas las instalaciones de agua y saneamiento. La actuación la acometió directamente el Consistorio tras haber conseguido en 2013 eliminar la deuda municipal.

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