Miguel Ángel Blanco, en la memoria de Segovia

Concentración celebrada este miércoles por la mañana en memoria de Miguel Ángel Blanco, ante la Casa Consistorial de Segovia.
Concentración celebrada este miércoles por la mañana en memoria de Miguel Ángel Blanco, ante la Casa Consistorial de Segovia. / Antonio Tanarro

Las instituciones se unen en el minuto de silencio conmemorativo de los 20 años del concejal del PP en Ermua

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

«Fue como la crónica de una muerte anunciada». Clara Luquero soplaba las velas de su cuadragésimo aniversario el 12 de junio de 1997. La hoy alcaldesa de Segovia recuerda que aquel cumpleaños en familia y en casa no fue feliz. «Estábamos pendientes de los medios de comunicación», rememora el asesinato a cámara lenta del concejal del Partido Popular en Ermua, Miguel Ángel Blanco. Para la regidora será difícil que se le borre de la memoria la muerte posiblemente más cruel de la banda terrorista ETA.

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) había convocado este miércoles al mediodía concentraciones en memoria del edil y de todos los concejales y víctimas de la barbarie etarra.

El Ayuntamiento de la capital segoviana, al igual que otros de la provincia, ha secundado el minuto de silencio al que se han sumado el resto de las instituciones. La unidad de acción política por la libertad, la justicia y la democracia que empezó a florecer entonces permanece veinte años después.

El delegado territorial de la Junta, Javier López-Escobar, y la subdelegada del Gobierno, Pilar Sanz, han subrayado precisamente cómo el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue un «antes y un después» en la batalla que se libraba contra ETA. «Se gritó un 'basta ya' rotundo», evoca el representante del Ejecutivo autonómico.

El inicio de la derrota de ETA

Era un sentimiento que subyacía en los corazones y en la razón, pero hasta ese momento que brotó la movilización ciudadana no se había manifestado con la contundencia que lo hizo. Las calles se llenaron de manos blancas y ahí empezó la derrota de la sociedad española sobre ETA.

Esas palmas al cielo extendidas como símbolos de la sed de justicia y de paz han resurgido en la concentración que ha tenido lugar a las puertas de la Casa Consistorial. El defensor de la Ciudadanía, Rodrigo González, y el concejal de UPyD-Centrados en Segovia, Cosme Aranguren, han levantado y mostrado las manos blancas durante el solemne minuto de silencio.

Amén de ediles de las distintas fuerzas que componen el hemiciclo de la corporación municipal, también se han unido a ese grito mudo por la libertad y la democracia procuradores regionales, como los populares José María Bravo y Juan José Sanz Vitorio, así como los diputados provinciales Basilio del Olmo, Sara Dueñas y Magdalena Rodríguez.

«La crónica de una muerte anunciada»

Aquella lección ha de seguir vigente, tanto como el recuerdo a Miguel Ángel Blanco. «No hay que olvidar ni relativizar todo y volver a las andadas», hace hincapié López-Escobar. El homenaje de este miércoles es, en realidad, a todos los concejales asesinados y todas las personas víctimas de «la locura del terrorismo».

La alcaldesa coincide en que aquel 12 de julio de hace veinte años supuso «un punto de inflexión» y en cierto modo «obligó a remover la conciencia de la sociedad vasca y española». Por desgracia, fue el día de su cumpleaños y por «la crónica de una muerta anunciada y horrible».

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