EMPRENDER EN EL PUEBLO

«Lo mejor de un negocio propio es la libertad de horario»

Alberto y Vanesa, en el interior de su establecimiento. /Rafael de Rojas
Alberto y Vanesa, en el interior de su establecimiento. / Rafael de Rojas

Un taller de elaboración de jabones les cambió la vida. En menos de un año, esta pareja de Palazuelos de Eresma ha colocado los productos artesanales de higiene y belleza de Lu&JO en más de 21.000 juguetes y ha creado una tienda online y otra física

RAFAEL DE ROJAS Segovia

A Vanesa Rueda (40 años), arquitecta técnica segoviana, la crisis, que pegaba duro en 2008, la abocó a trabajar como recepcionista en un centro de salud mental de Guadarrama. Allí encontraría su futuro en donde menos lo esperaba: un taller de elaboración de jabones. La actividad le gustó tanto que compró unos pedazos de base de glicerina, unos cuantos colorantes y algunos aromas para jugar a jabonear con sus hijos. Unos años más tarde, toda su familia estaría viviendo de ello.

El marido de Vanesa, Alberto García (41 años), trabajaba en el mismo centro como adjunto a gerencia. Llegó a la empresa cuando ésta partía desde cero: aún no había residentes ni equipo, solo contaban con unas mesas polvorientas en las que sentarse a crear una clínica privada. Por sus manos pasaron las compras, la revisión de presupuestos, la administración y la elección de personal. «Aunque el negocio no era mío -dice- viví desde dentro cómo se inició y todas las fases que ello conlleva».

Cuando una compañera del centro sugirió a Vanesa que convirtiera su afición en un negocio, ambos decidieron unir fuerzas para crear un proyecto que se acabaría registrando como Jabones Lu&JO en enero de 2017. Vanesa comenzó a asistir a cursos de elaboración de jabones artesanos en Collado Mediano, mientras que Alberto, más adelante, completaría un master superior en dirección de empresas. Entre los primeros pasos, Alberto destacan la asesoría de la Diputación de Segovia, donde además de señalarles dónde acudir, les animaron a participar en un programa de emprendimiento para estudiantes en el instituto de Palazuelos de Eresma.

«Este año solo hemos tenido una semana de vacaciones, pero es como nuestro bebé»

El reparto de tareas para el nuevo proyecto estaba claro. «Vanesa es la que fabrica y elabora –explica Alberto–. Digamos que yo llevo proveedores y ella clientes. Aunque realmente los dos hacemos de todo, yo me ocupo de la administración comercial, el papeleo, los pagos, los cobros… Es importantísimo tener esa parte bien cubierta, así que también tenemos contratada una gestoría para los temas legales. Ellos nos guardan los papeles y organizan todo lo que tenga que ver con documentación, como la creación de un CIF internacional».

La idea inicial del emprendimiento de Vanesa y Alberto consistía en vender los jabones elaborados, pero enseguida pivotaron hacia una oferta que no existía en Segovia: la venta de las materias primas al por mayor. «Hay productos que tienes que comprar en formatos de 25 litros, así que decidimos hacernos proveedores en tamaños más pequeños para quien quiera hacer jabones o productos de cosmética en su casa o en su empresa», explica Alberto. La gama de productos en la que se centrarían incluye aceites esenciales, moldes, sellos, accesorios, colorantes y pigmentos, glicerina base para jabones y envases para cosméticos, entre otros muchos productos e ingredientes.

«La gente está cansada de poner sobre su piel productos de dudosa procedencia»

Junto a esta vía de negocio mayorista, exploraron otras dos más: la venta al por menor y los talleres y cursos. Para esta último, han ofrecido talleres tanto en instituciones como en empresas y a grupos particulares. «Tenemos talleres para niños. Usamos jabón con glicerina que es inofensivo y muy maleable, muy manejable. Los dividimos en grupos: niños de 6 a 8 años y niños hasta 14. Por supuesto, damos también cursos para adultos, siempre nos acoplamos a los proyectos que nos piden», relata Alberto.

Al por menor, decidieron vender a través de dos canales: su tienda online ubicada en www.jabonesluyjo.com y un espacio físico que se inaugura mañana, 11 de septiembre, en su fábrica de Palazuelos de Eresma, en la calle Escuela Vieja, 5. Ambos emprendedores saben que la venta en internet suele avanzar lentamente –«hemos tenido 4.500 visitas desde que empezamos a principio de verano», dice Javier–, pero confían en la tienda: «Mucha gente viene a preguntar o curiosear y siempre acaban llevándose algo», explica.

«En la web hemos tenido 4.500 visitas desde que empezamos a principios de verano»

Una de las marcas de la casa es la procedencia natural y ‘bio’ de la mayoría de los productos con los que trabajan. «Creo que la gente se está cansada de poner sobre su piel productos industriales de dudosa procedencia con componentes derivados del petróleo, que en muchos casos producen problemas en la piel. La materia prima bio proviene de plantas sin pesticidas ni componentes perjudiciales para la salud o el medio ambiente. La conciencia ecológica está cambiando nuestras vidas poco a poco», expone Vanesa. Para Javier, además «es donde hay un nicho de mercado, aunque sea un poco más caro, porque lo industrial está en cualquier supermercado».

El mayor triunfo de Lu&JO en su corta existencia es lo que para ellos supone un gran proyecto con la juguetera zaragozana Cefa Toys. Con ellos llevan trabajando desde marzo en la creación de dos juegos educativos: Cefa Spa y Cosmeticefa. De cara a la campaña navideña, la compañía va a lanzar 7.600 y 14.100 unidades respectivamente de cada uno de estos productos. En todos ellos irán más de 80.000 componentes elaborados por la empresa segoviana: laca, colorantes, aromas de frambuesa y coco… «Han apostado fuerte por nosotros –dice Alberto–. Llevamos todo el verano trabajando en eso, sólo hemos tenido una semana de vacaciones, pero es como nuestro bebé». El producto estará pronto en las jugueterías segovianas –«al menos en las estanterías de Carrefour»– y contará con su propia campaña televisiva en Navidad.

La vida les ha cambiado mucho a esta pareja segoviana con dos niños de 8 y 5 años, «cualquier trabajo por cuenta ajena cambia la rutina diaria, pero con un negocio propio además hay que adaptar la vida familiar. No es un inconveniente, es cuestión de organización. Lo mejor de un negocio propio es poder trabajar a tu manera y tener libertad de horario para compatibilizar vida laboral y familiar», opina Vanesa. Ambos se alegran ahora del vuelco laboral que les impulsó a explorar otros horizontes. «Ser autónomo –dice Javier– significa que no tienes horario. Te pilla la noche trabajando y de madrugada estás otra vez, pero también puedes cortar si lo necesitas».

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