San Martín, uno de los bienes culturales más preciados de Segovia

Vista general de la iglesia de San Martín, desde la calle de Juan Bravo. /Antonio De Torre
Vista general de la iglesia de San Martín, desde la calle de Juan Bravo. / Antonio De Torre

La iglesia, emplazada en la plaza de las Sirenas, destaca por un campanario de estilo mudéjar y por su portada principal

C. CARRASCALSegovia

La Iglesia de San Martín de Segovia es uno de los 116 monumentos declarados Bien de Interés Cultural de la provincia. De ellos, 34 se encuentran en la capital. Obtuvo la declaración en 1931 y su origen es prerrománico, con ampliación en el románico. Este templo se caracteriza por la mezcla de estilos entre los que también se encuentra el barroco, debido a las reformas que se realizaron en esta época y que afectaron a la morfología.

En el exterior, destaca un notable y típico pórtico columnado de piedra, que rodea la iglesia por el sur, oeste y norte, conformado por arquerías de medio punto sobre dobles columnas con capiteles decorados, igual que los canecillos. Tiene un acceso monumentalizado a occidente con portada avanzada sobre el atrio y arquivoltas de medio punto con fustes decorados con figuras de los Apóstoles. Además, cuenta con una característica torre del campanario de estilo mudéjar.

En el interior se encuentra la pieza barroca un ‘Cristo yacente’ de Gregorio Fernández. Entre las obras de arte también destacan un relieve de San Martín datado del siglo XII, el tríptico de los Herrera y la Imposición de la casulla a San Ildefonso, atribuidos al Maestro de las Once Mil Vírgenes, San Juan Bautista, atribuido a Pedro de Bolduque, San Francisco de Asís de estilo de Mena y el retablo mayor barroco, obra del arquitecto José de Vallejo Vivanco (1667). También pueden encontrarse escenas de la Biblia como un Pantócrator.

En su interior alberga un yacente de Gregorio Fernández o el tríptico de los Herrera

Ubicada en pleno casco histórico de Segovia, su origen no es otro que mozárabe con estilo románico. Asimismo, la portada de la fachada principal, que acoge los adornos y ornamentos de la puerta principal, es una de las más grandes del románico español. Fue gracias a la escuela de los copistas, que se encargaban de reproducir libros a mano en el monasterio próximo a la iglesia, cuando San Martín adquirió una vital e importante relevancia y reconocimiento en la sociedad durante la época románica.

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